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Ámate, la red de apoyo contra el cáncer de mama que recibe la Medalla de Oro de Canarias

La asociación tinerfeña lleva dos décadas acompañando a mujeres con cáncer de mama a través de apoyo emocional, orientación y atención social. Su presidenta, Carmen Bonfante, reivindica la detección precoz y la importancia de que ninguna paciente afronte sola la enfermedad

Asociación Ámate, Premio Canarias 2026.

Asociación Ámate, Premio Canarias 2026. / La Provincia

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María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

Cuando Carmen Bonfante recibió la llamada del Gobierno de Canarias, pensó que se trataba de alguna gestión habitual o algún encuentro pendiente de la asociación. Pero al otro lado del teléfono le comunicaban que Ámate había sido reconocida con una de las Medallas de Oro de Canarias 2026. La noticia la dejó sin palabras. «Fue totalmente inesperado», recuerda todavía emocionada.

Quizá porque nunca imaginaron llegar hasta ahí cuando comenzaron. Ámate nació hace más de dos décadas impulsada por mujeres que habían pasado por un cáncer de mama y que detectaron algo esencial de primera mano: muchas pacientes atravesaban la enfermedad prácticamente solas, desorientadas y sin saber cuál era el siguiente paso a seguir.

Carmen Bonfante, presidenta de la Asociación Ámate, Premio Canarias 2026.

Carmen Bonfante, presidenta de la Asociación Ámate, Premio Canarias 2026. / Omar Urtiaga

Acompañamiento, un factor fundamental

Hoy la asociación cuenta con 24 trabajadoras y diez sedes repartidas por las Islas Canarias, pero Bonfante insiste en que el verdadero reconocimiento sigue estando lejos de las medallas y sí muy cerca de las personas que contactan con Ámate. «El premio diario es el agradecimiento de las chicas», explica. Para la presidenta de la asociación, el regalo más grande que puede recibir son las palabras de cariño hacia la organización en la que tanto amor ha invertido.

Durante todos estos años han escuchado cientos de historias marcadas por el miedo, la incertidumbre y el agotamiento emocional. Porque, según relata, el diagnóstico llega muchas veces como un golpe imposible de comprender. «No te lo esperas», resume.

En ese momento, explica, el acompañamiento se vuelve fundamental. Hay mujeres que acuden solas a las sesiones de quimioterapia, pacientes cuyos hijos viven fuera o familias que no pueden asumir todo el peso emocional de la enfermedad. Ahí aparece Ámate. «Les damos la mano y acompañamos, porque lo hemos vivido», señala Bonfante.

Sostener y comprender

La presidenta de la asociación habla desde la experiencia compartida. Por eso insiste tanto en la importancia de sentirse comprendida por alguien que ya pasó por el mismo proceso. «Es complicado ir a las sesiones solas», reconoce.

Bonfante asegura que una de las cosas que más le han enseñado las pacientes es la capacidad de sostenerse incluso en los momentos más difíciles. «Sonríen para todo el mundo y luego lloran en la ducha», cuenta.

La asociación también ha mantenido durante años una labor reivindicativa ligada a la detección precoz y las listas de espera sanitarias. Bonfante advierte de que todavía muchas mujeres siguen retrasando sus mamografías por obligaciones familiares, laborales o personales. «Hay que priorizarse», insiste.

Recuerda además que una de cada ocho mujeres pasará por un cáncer de mama a lo largo de su vida y lamenta que algunas pacientes tengan que esperar meses para determinadas citas médicas. «Habría que buscar una solución», reclama.

Lucha contra la soledad

En estos veinte años también ha cambiado la manera de afrontar públicamente la enfermedad. Antes, explica, el cáncer de mama permanecía mucho más oculto. Hoy muchas mujeres salen a la calle con pañuelos, comparten sus procesos y encuentran apoyo en otras pacientes. «Las cosas son muy diferentes», afirma.

Aun así, hay algo que Bonfante sigue repitiendo constantemente a quienes empiezan el proceso: confiar en sí mismas y en los profesionales que las acompañan. Cree que la relación con el personal médico resulta decisiva para afrontar el tratamiento con tranquilidad. Y si esa confianza no existe, considera importante buscar alternativas.

Después de dos décadas acompañando a mujeres en algunos de los momentos más duros de sus vidas, Ámate recibe ahora uno de los mayores reconocimientos institucionales de Canarias. Pero para Carmen Bonfante, el verdadero valor de la asociación sigue estando en algo mucho más sencillo: que ninguna mujer atraviese sola el miedo del cáncer.

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