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De la pesca a la repostería: Canarias muestra a los jóvenes el empleo real y el emprendimiento

Charter 100 Canarias y el Servicio Canario de Empleo reunieron este miércoles en el Club LA PROVINCIA a estudiantes, docentes y empresarias de distintas islas en una jornada centrada en conectar la formación con las oportunidades reales del mercado laboral

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María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

«¿Ya sabes qué quieres ser de mayor?». La pregunta aparece en la infancia, se repite durante el instituto y acompaña a generaciones enteras mientras intentan imaginar su futuro. Médicos, profesores, futbolistas, veterinarios... Las respuestas cambian constantemente y lo que rara vez aparece en esa lista es una palabra: emprendedor.

Sin embargo, detrás de muchos pequeños negocios, proyectos locales y profesiones convertidas en forma de vida hay personas que un día decidieron arriesgarse. Precisamente para acercar esa realidad al alumnado nació Conecta con tu futuro: del aula al mercado laboral, una jornada impulsada por Charter 100 Canarias junto al Servicio Canario de Empleo que reunió este miércoles por la mañana en el Club LA PROVINCIA a estudiantes, docentes, empresarias y profesionales de distintas islas.

La iniciativa forma parte de un proyecto que recorre el Archipiélago acercando el emprendimiento y el mercado laboral real a alumnado de Formación Profesional y Secundaria. Más de 600 estudiantes han participado ya en talleres desarrollados en Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura, La Palma y El Hierro.

Jonathan Suárez, CEO de la Fábrica de Inconformistas.

Jonathan Suárez, CEO de la Fábrica de Inconformistas. / La Provincia

En el salón del Club LA PROVINCIA había jóvenes del Colegio Marpe, del IES Feria del Atlántico y del CIFP Felo Monzón. A la entrada, varios expositores mostraban negocios nacidos en Canarias. Se instalaron distintos puestos de emprendimiento y empresas vinculadas a sectores como la artesanía, el marketing digital, la gastronomía o la organización de eventos. Entre ellos figuraban Impyris, Los quesitos de Anabel, Agua Kangen y distintos proyectos participantes en la jornada.

La presidenta de Charter 100 Canarias, Nardy Barrios, resumía el espíritu del proyecto con una idea sencilla: «Ofrecer referentes reales al alumnado y mostrarles que existen múltiples caminos profesionales».

Nardy Barrios, presidenta de Charter 100 Canarias.

Nardy Barrios, presidenta de Charter 100 Canarias. / J.PEREZ CURBELO

Aprender haciendo

El subdirector de Economía Social y Emprendimiento del Servicio Canario de Empleo, Francisco Santana, defendió durante la inauguración la necesidad de acercar a los jóvenes a experiencias prácticas y no solo teóricas. Habló de learning by doing, aprender haciendo, y de la importancia de que el alumnado conozca entornos laborales reales antes de incorporarse al mercado de trabajo.

También insistió en la necesidad de incorporar perspectiva de género al empleo y al emprendimiento. Recordó que las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en sectores como el industrial, el agrario o el primario y defendió que las administraciones y las entidades privadas deben trabajar para corregir esas desigualdades.

La mañana avanzó después entre dinámicas participativas y una intervención de La Fábrica de Inconformistas que mezcló humor, improvisación y mensajes sobre creatividad, trabajo en equipo y comunicación. Su CEO, Jonathan Suárez, insistió varias veces en una idea: «Hay mucho talento en Canarias».

Durante casi una hora convirtió la charla en una especie de espectáculo improvisado lleno de referencias a Disney, Netflix, fútbol y redes sociales para intentar conectar con el alumnado desde un lenguaje mucho más cercano al habitual en este tipo de encuentros. Habló de liderazgo, de emociones, de clientes, de creatividad y de la importancia de rodearse de personas que complementen las capacidades de cada uno.

Mónica Iglesias, dueña de Moni Sweets.

Mónica Iglesias, dueña de Moni Sweets. / J.PEREZ CURBELO

La emoción que puede llevar a grandes cosas

«No hay nadie que diga cuando es pequeño que de mayor quiere ser emprendedor», afirmó en uno de los momentos de la intervención. Y quizá por eso insistió tanto en desmontar la idea de que emprender pertenece únicamente a personas extraordinarias. Para él, muchas veces empieza simplemente detectando un problema cotidiano y buscando una manera distinta de resolverlo.

También defendió que las emociones forman parte del trabajo y de las relaciones profesionales. «Somos seres emocionales que aprendimos a pensar», señaló durante una charla que mezclaba bromas, ejemplos cotidianos y constantes preguntas dirigidas al alumnado.

En otro momento habló sobre la importancia de construir equipos complementarios y no limitarse a trabajar únicamente con personas afines. «Lo peor que te puede pasar es que seas muy bueno en algo que no te guste», afirmó al explicar cómo muchas veces las habilidades personales no coinciden con aquello que realmente motiva.

Cathaysa Melián.

Cathaysa Melián. / J.PEREZ CURBELO

«Es una forma de vida»

Uno de los momentos centrales de la jornada llegó con la mesa redonda protagonizada por cuatro mujeres empresarias procedentes de distintas islas y sectores muy diferentes. Sin fórmulas mágicas para triunfar, las ponentes compartieron sus historias personales y trayectorias construidas poco a poco.

Antes incluso de comenzar, la presentadora, Cathaysa Melián, quiso poner el foco en la diversidad y en la necesidad de «dignificar la Formación Profesional» y democratizar las oportunidades formativas. También pidió desterrar prejuicios alrededor de determinadas profesiones y reivindicó el valor de quienes convierten su trabajo en una herramienta de transformación social.

Francisco Santana, subdirector de Economía Social del SCE.

Francisco Santana, subdirector de Economía Social del SCE. / J.PEREZ CURBELO

Testimonios isleños

La primera en intervenir fue Nuria Guillén, de la Asociación Ecuestre Tamuica, llegada desde El Hierro. Contó que los animales han marcado toda su vida y explicó emocionada cómo terminó convirtiendo esa pasión en su proyecto profesional. «Todo lo que he hecho en mi vida ha sido trabajar y ahora puedo cuidarlos», relató sobre sus caballos, por los que siente una profunda devoción.

Desde Tenerife llegó Carmen Soto, patrona de pesca profesional y divulgadora de la cultura marinera. Defendió la pesca como «una forma de vida» y reivindicó la necesidad de relevo generacional en un sector que considera duro, pero lleno de oportunidades. «Es una opción de futuro en la que caben tanto hombres como mujeres», afirmó.

Mónica Iglesias, fundadora de Sweet Moni, explicó cómo pasó de trabajar durante años en hostelería a comenzar un pequeño proyecto de repostería desde su propia casa en Fuerteventura. Empezó con un horno, una mesa de trabajo y muchas dudas hasta decidir arriesgarse y abrir su negocio. «Mucha gente me dijo que ser autónoma era difícil», recordó.

Por su parte, Anabel Calderín reivindicó otra forma de entender el emprendimiento vinculada al sector primario, la libertad y el arraigo al territorio. La fundadora de La Jaira de Ana recordó que su proyecto nació a partir de la granja familiar creada por sus padres en Agüimes y defendió la necesidad de dar visibilidad al mundo rural y a los productos locales. «Se puede vivir con dignidad, se puede vivir bien», aseguró ante el alumnado al hablar de las posibilidades de emprender en el campo.

La empresaria también reflexionó sobre las dificultades burocráticas y la falta de formación específica para quienes quieren dedicarse profesionalmente a la agricultura o la ganadería. Calderín explicó que estudió Trabajo Social y que tuvo que formarse después en gestión empresarial para sacar adelante su proyecto, abierto en marzo de 2020, justo antes de la pandemia. Durante su intervención insistió además en la importancia de mantener vivo el sector primario para garantizar el futuro del territorio y de productos tradicionales como el queso artesanal canario.

Las cuatro ponentes coincidieron además en una misma idea: emprender rara vez nace de un camino fácil. Todas hablaron de inseguridad, esfuerzo y miedo al fracaso, pero también de la importancia de convertir aquello que las apasionaba en una salida profesional propia. Desde la pesca hasta la repostería o el trabajo con animales, las participantes defendieron que encontrar un proyecto personal también puede convertirse en una manera de construir futuro.

Alumnos del Colegio Marpe, del IES Feria del Atlántico y del CIFP Felo Monzón.

Alumnos del Colegio Marpe, del IES Feria del Atlántico y del CIFP Felo Monzón. / J.PEREZ CURBELO

Historias ligadas a la inclusión

La jornada también sirvió para visibilizar historias ligadas a la inclusión. Cathaysa Melián destacó la presencia de Sonia González y Daniel Eduardo Andrade, madre e hijo con discapacidad que realizaron juntos un Erasmus para obtener una titulación, un ejemplo que quiso compartir con el alumnado presente antes de comenzar la mesa redonda.

En todas las intervenciones aparecía una misma idea: el emprendimiento rara vez nace de caminos perfectos, este surge entre miedos, inseguridades y decisiones tomadas muchas veces sin garantías. Nadie hablaba de un éxito inmediato, pero sí de insistir, equivocarse, volver a empezar y encontrar una manera de transformar aquello que les apasiona en un trabajo.

Entre el alumnado había escucha activa, móviles levantados grabando algunas intervenciones y conversaciones discretas entre compañeros. Muchos escuchaban historias alejadas de la idea tradicional de empleo que normalmente reciben dentro de un aula, pero capaces de estimular las mentes del futuro.

Porque el objetivo de la jornada no era convencer a nadie de emprender, simplemente enseñar que detrás de cada negocio hay personas reales. Gente que empezó sin saber exactamente qué quería ser de mayor.

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