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El paro como puente a la jubilación se hunde en Canarias tras la reforma de las pensiones

El paso desde el desempleo al retiro laboral definitivo retorna a las cifras que existían antes del estallido de la crisis de 2008

Dos personas de avanzada edad transitan por una calle de la capital grancanaria.

Dos personas de avanzada edad transitan por una calle de la capital grancanaria. / ANDRÉS CRUZ

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Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

El endurecimiento de las condiciones para poder jubilarse de manera anticipada se deja notar también en el volumen de canarios que pasan del desempleo a la situación de inactividad. Esta fórmula, no declarada pero incluida en numerosos acuerdos de prejubilación en el pasado, pierde atractivo ante la revisión de los coeficientes de reducción de las pensiones de la última reforma del sistema.

En las cercanías de la edad de retiro laboral, era habitual que las empresas plantearan a los representantes de los trabajadores o a estos mismos la posibilidad de llegar a un acuerdo para adelantar su salida. En muchas ocasiones, los dos años de derecho de cobro de la prestación por desempleo entraban en juego. Si aun así el salto a la jubilación se producía antes de la edad marcada en la ley -67 años para los nacidos a partir de 1964-, la exigua merma de la pensión contemplada en el anterior marco legal permitía a los acuerdos mantener su atractivo.

No trae cuenta

Esa pérdida es ahora mayor, con lo que jubilarse antes de tiempo no trae cuenta, lo que se deja sentir en la estadística de flujos del mercado laboral canario. Los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) miden la cantidad de personas cuya relación con el mundo del trabajo varía trimestre a trimestre: los parados que pasan a tener empleo o los que padecen el viaje en sentido contrario, entre otros.

También quienes estaban parados y ahora son inactivos, variable en la que están incluidos los jubilados que han llegado hasta el cobro de una pensión con el desempleo como última parada de su vida laboral.

24.300 en Canarias

En el primer trimestre de este año, los parados que pasaron a la inactividad –no solo jubilados, también se incluyen quienes deciden dejar de trabajar por cualquier otra circunstancia– fueron 24.300 en el Archipiélago, una cifra baja atendiendo a la evolución en los últimos años. Tanto es así, que hay que acudir al primer trimestre de 2008 –hace 18 años– para hallar una menor (19.700). En aquel tiempo, con la crisis de las economías occidentales aún por estallar, el empleo abundaba.

Desde que el crack se manifestó en toda su dimensión, los negocios pusieron a trabajar a pleno rendimiento la máquina de ajustar la competitividad por la vía del adelgazamiento de la masa salarial. Los despidos, hasta en 12.000 ocasiones en Canarias por el cierre de otras tantas empresas, se sucedieron y las bajas incentivadas fueron herramienta de uso común.

Crecimiento

En este último caso, en las cuentas de los trabajadores más cercanos a la edad legal para la jubilación –65 años entonces– sumaba el derecho generado a cobrar durante dos años el paro. En definitiva, el volumen de inactivos que llegaban a dicho estado desde las oficinas de empleo comenzó a crecer.

Entre enero y marzo, la comunidad autónoma sumó 4.700 nuevos inactivos hasta alcanzar un total de 786.100. De ellos, 3.900 son jubilados, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Es decir, el 83% de los ciudadanos canarios que decidieron o tuvieron que aparcar su carrera laboral, lo hicieron para jubilarse.

Más parados

En Canarias existen en la actualidad en torno a 18.000 ciudadanos prejubilados. Se trata de quienes superan los 55 años y aún no han cumplido los 65 pero que ya cobran una pensión. Siempre habían sido más numerosos que los parados cuyas edades se incluyen en el segmento señalado. Sin embargo, el Gabinete Técnico de CCOO-Canarias ha constatado que la tónica se ha invertido y que son 29.000 los desempleados que tienen entre 55 y 64 años. Es otro dato que demuestra el efecto directo que está teniendo la reforma de las pensiones sobre la prolongación de la vida laboral.

Es la constatación de que el cambio normativo está generando el efecto buscado. La inversión de la pirámide poblacional provoca que cada vez sean menos los trabajadores en activo que hay por cada pensionista. En otras palabras, el sistema público de pensiones tiene cada vez menos ingresos para atender a un número creciente de personas.

La reforma funciona

Sucede así porque la generación del baby boom –nacidos en los años sesenta y setenta del pasado siglo– está alcanzando la edad de jubilación. Los altos índices de natalidad alcanzados en aquellas décadas del tardofranquismo y el inicio de la democracia contrastan con la caída de la tasa de nacimientos a partir, principalmente, de los años 90. La reforma persigue precisamente reducir el ritmo de entrada de nuevas jubilaciones y la fórmula ideada para ello es penalizar mucho más que antaño la retirada anticipada de los trabajadores.

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