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Antonio Molina, director de la Fundación Main: "Cambiamos vidas porque creemos de verdad en las personas"

Con décadas de trayectoria al servicio de las personas más vulnerables, la Fundación MAIN se ha consolidado como un referente de la acción social en Canarias, impulsando la inclusión, la educación y el acompañamiento de jóvenes en situación de vulnerabilidad.

Antonio Molina Torres, director de la Fundación Canaria Main.

Antonio Molina Torres, director de la Fundación Canaria Main. / J.PEREZ CURBELO

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Alexandra Socorro

Alexandra Socorro

Las Palmas de Gran Canaria

¿Qué significa para la Fundación recibir el Premio Canarias?

Es un empujón. Tenemos sellos de calidad, cumplimos normativas y hacemos un trabajo profesionalizado. El Premio también supone un reconocimiento a muchos voluntarios que han estado acompañando. Es una alegría y un escaparate, donde también podemos ser visibilizados.

La Fundación acumula años de trayectoria, ¿cómo ha sido esa evolución?

La evolución tiene su origen en el barrio de El Polvorín. Las salesianas empiezan a detectar que era un barrio con necesidades. De una forma muy altruista, tres hermanas deciden instalarse allí para acompañar y ayudar a las personas del barrio, especialmente a los jóvenes. Poco a poco, aquel trabajo fue profesionalizándose. En 2005 se constituye oficialmente la Fundación.

Y con respecto a las personas con las que trabajan, ¿cómo ha evolucionado el perfil?

Históricamente, hemos trabajado con mujeres y personas jóvenes en situación de vulnerabilidad. Tenemos dos grandes líneas de trabajo: por un lado la formación para el empleo y la inserción laboral; y por otro, la atención social, es decir, el acompañamiento en procesos sociales a familias y personas vulnerables. Con el tiempo aparece también la parte de los hogares, que en un primer momento eran hogares de menores. Se fue detectando que muchos de los jóvenes extutelados, cuando terminaban su periodo de tutela por parte del Estado, acababan en situación de calle. A partir de esa realidad, se tomó la decisión de empezar a crear hogares para jóvenes extutelados.

¿Cuándo comenzaron a trabajar con los menores migrantes?

El enfoque sobre la inmigración no es casual. La desigualdad tiene que ver con la pobreza y con las dificultades para acceder a oportunidades. ¿Quién está sufriendo esa realidad hoy en día? La población inmigrante. Por eso nuestra mirada se centra ahí, pero no por el hecho migratorio en sí, sino por la situación de vulnerabilidad que viven.

"Para nosotros es fundamental trabajar desde la alegría y desde la creencia profunda de que los jóvenes merecen una oportunidad"

La Fundación habla de formación, acompañamiento y prevención como pilares, ¿qué es lo que realmente les define?

Es el carisma salesiano y el sistema preventivo en el que se basa nuestra entidad. Lo importante siempre es la persona. Para nosotros es fundamental trabajar desde la alegría y desde la creencia profunda de que los jóvenes merecen una oportunidad. Tenemos muchas historias bonitas de personas que nos dicen que en la Fundación es donde realmente han sentido que alguien se preocupaba por ellas. Cambiamos vidas creyendo de verdad en las personas.

Después de este premio, ¿qué retos quedan por asumir?

Uno de los grandes retos es la vivienda. Hay muchas personas que consiguen romper ese círculo que las mantenía fuera del sistema, pero después no pueden independizarse. Muchas veces viven situaciones muy difíciles en casa y, aun así, no tienen posibilidades de emanciparse. Eso acaba frenando su proyecto de vida. A nivel interno, uno de los principales desafíos es contar con una financiación más estable. Seguimos potenciando también los acuerdos con empresas y es verdad que la visibilidad que nos ha dado el Premio Canarias está haciendo que algunas se interesen más por la labor que realizamos. Otro gran reto es impulsar el voluntariado.

"Cuando una persona siente que no confían realmente en ella, lo percibe enseguida"

¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje?

Si no crees de verdad en lo que estás haciendo, las personas con las que trabajas tampoco van a creer en ti. Tenemos que creer sinceramente en los jóvenes, y eso tiene que notarse. Cuando una persona siente que no confían en ella, lo percibe enseguida. Lo repito mucho: si un joven piensa que le vas a fallar, muchas veces te abandona él antes de que tú lo dejes tirado. Lo más importante es creer de verdad en las personas y en el trabajo que hacemos. Y, sobre todo, estar presentes.

¿Qué historias quedan por contar a la sociedad canaria?

Hay una parte importante de la sociedad canaria que vive en situaciones muy precarias. El año pasado trabajamos con más de 1.200 personas. Frente a los datos, que son fríos, están las historias. Cuando hablamos de personas en situación de calle, no nos referimos solo a quienes viven literalmente en la calle. Hablamos de personas que viven en infraviviendas, en casas ruinosas, o que ocupan porque no tienen otra alternativa y siguen estando en situación de calle.

En lo que respecta a las administraciones, ¿de qué manera podrían estar más presentes?

Hay que avanzar en los modelos. Necesitamos ayudas plurianuales que nos permitan ofrecer un trabajo con garantías. Al final todo esto revierte en la sociedad canaria

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