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Denuncian la desaparición de un activista saharaui arrojado al mar durante su travesía a Canarias

Un superviviente de la patera en la que viajaba el hombre relata que fue presuntamente lanzado al Atlántico tras un altercado a bordo de la embarcación

Daha Mohemad Fadel Lehbib.

Daha Mohemad Fadel Lehbib. / La Provincia

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Alexandra Socorro

Alexandra Socorro

Las Palmas de Gran Canaria

El 7 de mayo partía desde Bojador, en el Sáhara Occidental, una patera con destino a Las Palmas de Gran Canaria en la que viajaban 63 personas, entre ellas el activista saharaui Daha Mohemad Fadel Lehbib, de 35 años. La llegada estaba prevista dos días después de la salida, pero el activista nunca alcanzó las Islas. Tras varios días sin noticias sobre su paradero, su familia - en concreto su hermano, El Uali Mohamed Fadel Lehbib, asentado en Tenerife - ha denunciado su desaparición en el marco de un presunto incidente ocurrido durante la travesía hacia Canarias. Según la denuncia presentada en el Juzgado número 3 de Las Palmas de Gran Canaria el 14 de mayo, el hombre habría sido arrojado al mar por los responsables de la embarcación cuando viajaba junto al resto de ocupantes.

Los hechos se conocieron después de que un superviviente de la patera relatara que durante la travesía se produjo un altercado a bordo entre el activista y los responsables del cayuco, tras el cual habría sido presuntamente lanzado al Atlántico en medio de la ruta canaria, una de las más peligrosas del mundo. Ante la gravedad de los hechos, El Uali Mohamed Fadel Lehbib ha realizado un llamamiento urgente a las autoridades españolas. La familia de Daha exige que el Gobierno de España inicie "de inmediato" las diligencias oportunas para esclarecer los testimonios de los 62 pasajeros que llegaron a las Islas en la misma embarcación en la que viajaba el activista, identificar y detener al capitán de la embarcación y a su presunto cómplice, así como activar los protocolos de búsqueda o recuperación en la zona donde habría tenido lugar el supuesto incidente.

La embarcación fue rescatada por el buque de la Guardia Civil Urania la mañana del sábado 9 de mayo, fecha en la que estaba prevista su llegada, y trasladada al muelle de Arguineguín, en Gran Canaria. La mayoría de los ocupantes de la neumática eran varones de origen magrebí, salvo cuatro personas de origen subsahariano, al igual que la única mujer que viajaba a bordo de la zódiac.

Daha fue encarcelado en 2010 por su participación en el campamento de Gdeim Izik

En la denuncia presentada por el hermano de Daha se puede leer que "el compareciente ha tenido conocimiento, a través de diversos ocupantes de la citada embarcación y mediante grabaciones audiovisuales remitidas desde teléfonos móviles de personas que viajaban en la patera, de que durante la travesía marítima se produjo un gravísimo incidente en alta mar como consecuencia del cual Daha Mohemad Fadel Lehbib habría sido arrojado al mar por parte de terceras personas presentes en la embarcación".

La vida de Daha ha estado marcada por un fuerte activismo político. Fue encarcelado en el año 2010 por su participación en el campamento de Gdeim Izik, una movilización de protesta instalada en las afueras de El Aaiún que fue desalojada por las fuerzas marroquíes y que se convirtió en un símbolo de las reivindicaciones sociales y políticas en el Sáhara Occidental. Asimismo, protagonizó huelgas de hambre en El Guerguerat, zona situada en el extremo sur del Sáhara Occidental, en la franja fronteriza con Mauritania, escenario en los últimos años de tensiones y protestas vinculadas a la situación territorial del territorio.

La OIM contabiliza 6.400 muertes y desapariciones en la ruta atlántica en los últimos 10 años

La desaparición de Daha en el Atlántico no constituye un hecho aislado. Es habitual que a los juzgados de Canarias lleguen relatos de personas que sostienen que compañeros de travesía en la patera han sido arrojados al mar tras trifulcas a bordo de las embarcaciones precarias. Lo mismo ocurre con los cuerpos de quienes pierden la vida durante la travesía: sus restos son lanzados al mar, lo que dificulta enormemente su localización, identificación y cualquier registro oficial posterior.

Desde que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) recopila registros - a partir de 2014 -, 83.247 personas migrantes han desaparecido en distintas rutas migratorias a nivel mundial. En el caso de la ruta atlántica, que sitúa a Canarias como una de las principales puertas de entrada a Europa, la OIM contabiliza alrededor de 6.400 muertes y desapariciones en la última década, lo que la convierte, junto con la ruta del Mediterráneo central, en una de las más letales del mundo.

Asimismo, el riesgo no se concentra únicamente en los puntos de llegada, sino que se extiende a lo largo de todo el recorrido migratorio. Antes incluso de alcanzar las rutas marítimas, muchas personas se enfrentan a travesías terrestres especialmente duras, como el paso por el desierto del Sáhara, una de las principales y más peligrosas rutas de tránsito para quienes proceden del África subsahariana. En este trayecto, las condiciones y las largas distancias convierten el desplazamiento en un viaje de alta peligrosidad e inseguridad.

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