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Día de Canarias

Ana Guadalupe, de la hostelería a la ilustración infantil y la animación profesional: "El estilo es un reflejo de quién eres, nunca es estático"

La artista grancanaria se lanzó a la ilustración editorial infantil tras años trabajando en hostelería y superar un delicado momento de salud

La ilustradora Ana Guadalupe.

La ilustradora Ana Guadalupe. / LP/DLP

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Gretel Morales Lavandero

Gretel Morales Lavandero

Las Palmas de Gran Canaria

Para Ana Guadalupe, la ilustración siempre estuvo ahí, aunque durante mucho tiempo no se atrevió a pensar en ella como una profesión posible. Dibujar le gustaba desde niña, pero el peso de la realidad se imponía cada vez que imaginaba su futuro laboral. Vivir del arte parecía difícil, casi una apuesta incierta, y esa idea la acompañó durante sus primeros años de formación. "No lo tenía claro, no porque no me gustara desde siempre, sino por ese imaginario, que al final también es una realidad, de lo difícil que es", reconoce.

La artista grancanaria acabó lanzándose a aquello que más la llamaba. Estudió el ciclo superior de Ilustración en la Escuela de Arte y Superior de Diseño, y después amplió su formación con estudios de ilustración editorial, animación y dirección de arte. En el instituto no sabía muy bien qué camino escoger, pero tampoco encontraba una alternativa que le llenara. "Al final me tuve que tirar a la piscina porque era lo que más me llamaba", explica.

Ese salto no despejó todas las dudas. Como les ocurre a muchos creadores al terminar sus estudios, Guadalupe se encontró con una pregunta difícil de responder: qué hacer después. La salida profesional no era inmediata y, durante años, trabajó en la hostelería. Un sector que, asegura, le gustaba, pero que también resultaba muy exigente. "Me encantaba, pero es duro. Al final me frustraba el hecho de tener una pasión, un sueño por el que quería luchar, y no encontrar la manera", cuenta. La falta de energía después de cada jornada hacía complicado dedicar tiempo a construir una carrera artística.

El confinamiento

La pandemia marcó un punto de inflexión. Justo antes del confinamiento, Guadalupe atravesaba un momento delicado de salud y vivía en Madrid. Decidió regresar a Gran Canaria con su familia y aquel parón obligatorio se convirtió en un espacio para recuperarse y replantearse su futuro. "Me dije que me iba a tomar un tiempo para mí, para recuperarme y me dedico a intentar esto, con la suerte de tener a mi familia para sostenerme", recuerda. Desde entonces, comenzó a orientar sus esfuerzos hacia la ilustración profesional.

Ilustración de Ana Guadalupe.

Ilustración de Ana Guadalupe. / Ana Guadalupe

A diferencia de otros artistas que han encontrado en las redes sociales su principal escaparate, Ana Guadalupe mantiene con ellas una relación más distante. Antes de dedicarse profesionalmente sí compartía ilustraciones en internet, pero nunca se ha considerado una gran entusiasta de ese espacio. Su camino ha estado más vinculado al contacto directo con editoriales, a la asistencia a ferias y a la construcción de una página web que le permitiera mostrar su trabajo de forma más profesional. "Algo influyeron los trabajos previos en redes, pero, sobre todo, la página web", señala.

Ilustración editorial

Su especialidad es la ilustración editorial, especialmente la dirigida al público infantil. Es el ámbito en el que más cómoda se siente y donde ha empezado a abrirse paso. Ya cuenta con dos libros publicados. El primero fue A la sombra del héroe, con la editorial Bilenio, un proyecto cultural de la Isla que promueve la cultura canaria y que también desarrolla una línea de literatura infantil. Después llegó una publicación con una editorial peninsular: El concurso de los mejores inventos, escrito por Berta Dávila y editado por Algar, sello que actualmente forma parte del grupo Planeta.

Ilustración de Ana Guadalupe.

Ilustración de Ana Guadalupe. / Ana Guadalupe

El momento en que recibió sus primeros encargos profesionales tuvo para ella algo de irreal. Después de años intentando encontrar una vía para dedicarse a lo que le apasionaba, ver su nombre vinculado a proyectos editoriales supuso una confirmación. "Es un sueño cumplido. Son pasos pequeñitos, pero sí, parece un poco irreal", expresa.

Su estilo, sin embargo, no es algo cerrado ni inamovible. Guadalupe entiende la identidad artística como una consecuencia natural de lo que una persona es, de sus gustos y de todo lo que ha aprendido en cada etapa. Por eso no cree demasiado en la idea de un estilo fijo. "El estilo es más un reflejo de quién eres, de tus gustos y de lo que has aprendido en cada momento. Nunca es estático", reflexiona. Con los años ha dejado atrás la preocupación por encontrar una etiqueta concreta y se ha permitido experimentar más.

Sus influencias

Aun así, reconoce que su obra tiene una base muy marcada en el cómic, el cartoon y la animación. Son lenguajes visuales de los que ha bebido desde niña y que continúan presentes en su trabajo adulto. Esa influencia se percibe en la expresividad de sus personajes, en la importancia del gesto y en la capacidad de contar historias a través de imágenes. En la ilustración infantil, ese componente narrativo resulta esencial, ya que no se trata solo de acompañar un texto, sino de ampliar el universo que propone el libro.

Ilustración de Ana Guadalupe.

Ilustración de Ana Guadalupe. / Ana Guadalupe

La animación también forma parte de su trayectoria. Guadalupe ha trabajado como animadora 2D en proyectos audiovisuales, entre ellos la serie de YouTube de los Superthings, los conocidos muñecos coleccionables. También ha realizado trabajos de 'clean-up', es decir, convertir los bocetos iniciales en dibujos definitivos como en el cortometraje Anaglifo, que actualmente se mueve por festivales y que fue proyectado en Animayo. Además, colaboró de forma puntual en Carmen, un proyecto que cuenta la historia real del asesinato de la tía abuela de la directora, Cecilia Puglesi.

El salto a la animación

El salto de la ilustración fija a la animación le ha permitido enfrentarse a otra forma de pensar la imagen. Aunque ambos mundos están muy conectados, la animación exige comprender el relato de otra manera. "En ilustración editorial lo ideal es que haya storytelling, que puedas expresar historias en imágenes fijas. Pero en animación esa historia tienes que hacerla segundo a segundo", explica. La base del dibujo y de la ilustración ayuda, pero el movimiento obliga a desarrollar otra mirada y otro ritmo de trabajo.

La trayectoria de Ana Guadalupe se ha construido a base de idas y venidas, dudas, trabajos paralelos, formación constante y pequeñas oportunidades que han ido abriendo camino. Su historia refleja la dificultad de vivir del arte, pero también la importancia de intentarlo cuando la vocación permanece. Hoy, entre libros infantiles, animación y proyectos editoriales, la ilustradora grancanaria empieza a ocupar el lugar que durante años imaginó con incertidumbre: el de una creadora que decidió lanzarse a la piscina y convertir el dibujo en una forma de vida.

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