Alberto Hernández, ilustrador canario: la frontera ética de la IA en el cómic
El ilustrador canario utiliza herramientas digitales para agilizar correcciones de color y entintado, pero rechaza la IA generativa por su impacto sobre los derechos de autor

Alberto Hernández junto a Isaco, uno de los personajes que ha creado / La Provincia

A Alberto Hernández Rivero no le incomoda la tecnología. La usa, la entiende y la ha incorporado a su oficio, pero marca una línea roja clara: una cosa son las herramientas digitales que ayudan a colorear, corregir o agilizar un proceso profesional y otra muy distinta es la IA generativa que fabrica imágenes a partir del trabajo ajeno. Para este ilustrador canario, esa diferencia no es un matiz técnico, sino una cuestión ética.
Hernández tiene 58 años, vive en Las Palmas de Gran Canaria y lleva alrededor de 25 años como dibujante de cómic. Su trayectoria empezó sobre papel, con acuarelas, gouache, acrílicos, tinta y lápiz, antes de dar el salto a la tableta gráfica y a los programas digitales.
Cuando comenzó a trabajar, recuerda, las herramientas digitales eran «bastante complejas, muy caras y no eran del todo intuitivas». Antes, cualquier modificación podía convertirse en un problema. «Antes todo lo hacíamos a mano» y si llegaba una corrección, tocaba «recortar en la misma página y hacer una especie de collage» o «dibujar la página entera de nuevo».
Sin sustituir la mano del dibujante
Esa realidad cambió con los programas digitales. Hoy trabaja con Clip Studio Paint, una herramienta japonesa pensada para el dibujo y el entintado de cómic. Ahí reconoce la utilidad de la inteligencia artificial entendida en un sentido amplio: no como sustituta del autor, sino como parte de programas que facilitan procesos técnicos. El color es el mejor ejemplo. Cuando un cliente le pide cambiar un color o resaltar un tono, lo que antes obligaba a rehacer parte del trabajo puede resolverse con rapidez. «Eso simplemente es un clic», resume.
Para Hernández, el salto digital no elimina el aprendizaje ni sustituye la mano del dibujante, sino que cambia el soporte. «Uno traslada lo que hace en el papel con el lápiz a una tableta digital con un pincel gráfico». La tecnología puede ayudar, pero el dibujo sigue naciendo de una mirada, de una práctica y de una formación, afirma. Por ese motivo hace una diferenciación clara entre las herramientas que acompañan el trabajo del ilustrador y la inteligencia artificial que genera imágenes desde cero. La primera le resulta útil y la segunda le genera rechazo. «La inteligencia artificial generativa me genera muchísimas preguntas y muy pocas de ellas puedo contestar», admite.

Una viñeta creación de Alberto Hernández / La Provincia
Contra la IA generativa
Hernández es rotundo cuando habla de la creación automática de imágenes. «Es un trabajo que a mí no me interesa fundamentalmente porque las inteligencias artificiales generativas roban de los derechos de autor y con eso se nutre», sostiene. Su preocupación tiene una dimensión económica y cultural: en el cómic, parte de los ingresos de un creador no procede solo del encargo inicial, sino también de los derechos y royalties vinculados a la obra.
También cuestiona el resultado estético. «Prácticamente todas las imágenes que se hacen son lo mismo o tienen todas el mismo aire», advierte. Para Hernández, la creatividad no puede separarse del recorrido personal, de los errores, del estudio ni del pensamiento crítico. «Para que se tenga en cuenta la creatividad y el arte, tiene que venir de personas y no de las máquinas», defiende.

Una de las imágenes de 'Isaco' / Alberto Hernández
La historia de Canarias en viñetas
Mientras reflexiona sobre estos cambios, Hernández sigue dibujando. Trabaja para editoriales independientes de Estados Unidos, entre ellas Scout Comics, y desarrolla series juveniles para ese mercado. También colabora con la editorial madrileña Nuevo Nueve junto a Juan Torres en un relato sobre Galdós, además de impulsar Isaco, un cómic vinculado a la historia de Canarias.
En todos esos trabajos, la tecnología puede estar presente, pero el centro continúa siendo el mismo: una página en blanco, una idea y una mano que decide hacia dónde llevarla. Hernández no reniega del futuro; lo usa para colorear, corregir y responder con más precisión a los editores, pero rechaza que el futuro se construya borrando al creador. Su posición queda resumida en una pregunta que va más allá del cómic: «Si dejamos a un lado el tema del desarrollo y del aprendizaje, ¿a dónde queremos ir, exactamente?».
Suscríbete para seguir leyendo
- Visita del papa a Canarias: el Gobierno suspende las clases el 11 de junio en Gran Canaria y el 12 en Tenerife
- STOCK YA revoluciona Gran Canaria con la apertura de su nueva tienda de liquidaciones: electrodomésticos desde 10€, regalos y los ventiladores más baratos de la isla
- Tiene solo cuatro letras y es de origen canario: este es el nombre que cada vez más padres eligen en España
- Agenda de la visita del papa a Canarias: horarios definitivos, rutas y carreteras cortadas
- El testaferro de Zapatero planeó negocios inmobiliarios en Gran Canaria
- Guía completa de la visita del papa León XVI a Gran Canaria: horario y recorrido del 11 de junio
- Guanarteme, Bad Bunny y una crítica social: la 'Casita' del puertorriqueño aterriza en Las Palmas de Gran Canaria
- Pedro Sánchez se acuerda del muelle de Arguineguín seis años después de la crisis migratoria para visitarlo con el papa León XIV