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Arqueólogos exploran nuevas cuevas palmeras del Barranco de San Juan para desentrañar mil años de historia benahoarita

La quinta campaña de excavaciones en la Cueva de El Tendal amplía su investigación a otras cuevas del Barranco de San Juan.

Panorámica en la que aparecen varios expertos trabajando en un yacimiento de San Andrés y Sauces.

Panorámica en la que aparecen varios expertos trabajando en un yacimiento de San Andrés y Sauces. / Luis G. Morera

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Efe

Santa Cruz de Tenerife

La quinta campaña de excavaciones arqueológicas en la Cueva de El Tendal, en el municipio de San Andrés y Sauces, ha ampliado su ámbito de investigación a otras cuevas del Barranco de San Juan con prospecciones para conocer más de la ocupación benahoarita del enclave a lo largo de cerca de mil años.

La codirectora de los trabajos, la doctora Amelia Rodríguez, ha explicado que esta continuidad temporal "no es tan común en los yacimientos de Canarias" y permite analizar la evolución del modo de vida de los benahoaritas, así como los cambios en el entorno natural y en los recursos disponibles a lo largo de los siglos.

Una trabajadora manipula un producto en la excavación.

Una trabajadora manipula un producto en la excavación. / Luis G. Morera

Gran diversidad arqueológica

La investigadora señala que el barranco de San Juan reúne en un espacio reducido una gran diversidad de recursos naturales y pisos de vegetación, desde cardones y tabaibas de costa hasta especies propias del monteverde, además de zonas agrícolas y acceso cercano al litoral, lo que habría favorecido el asentamiento humano prolongado entre los siglos II o III y el XIII. Según indica, en el entorno se documentan abundantes evidencias de explotación de recursos marinos, como lapas, burgados y peces, e incluso existen indicios del aprovechamiento de algas.

A ello se suma la presencia de áreas aptas para la agricultura y una red de cavidades con posibles usos domésticos, funerarios y de almacenamiento. "La propia cueva es un lugar muy agradable para vivir, bien expuesto al sol y con una temperatura estable durante todo el año", afirma Rodríguez, quien subraya que el barranco de San Juan "era un poblado" compuesto por múltiples cavidades con distintas funciones.

Una experta limpia una zona de trabajo con una máquina de aire.

Una experta limpia una zona de trabajo con una máquina de aire. / Luis G. Morera

Ampliación del perímetro de trabajo

La actual campaña amplía por primera vez el ámbito de actuación al conjunto arqueológico de las Cuevas de San Juan, con prospecciones destinadas a identificar nuevos asentamientos y determinar su funcionalidad. En este contexto, Rodríguez avanza que durante las prospecciones han localizado «un par de cuevitas» con potencial arqueológico que podrían ser objeto de sondeos en la próxima campaña, una vez se faciliten los accesos por parte de los servicios de Medio Ambiente debido a la densa vegetación existente en las laderas.

"La propia cueva es un lugar muy agradable para vivir, bien expuesto al sol y con una temperatura estable durante todo el año"

Amelia Rodríguez

— Doctora en Arqueología

La quinta campaña de excavaciones se desarrolla bajo la codirección de la doctora Amelia Rodríguez y el doctor Jonathan Santana, en el marco del convenio de cooperación suscrito entre la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias. Los trabajos de campo cuentan con un equipo multidisciplinar integrado por quince investigadores, doctorandos y estudiantes de la ULPGC y de la Universidad de La Laguna.

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