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Día de Canarias

De camarera a ilustradora de éxito: la inspiradora reinvención de la canaria Cristina Chirino

«Ser artista en Canarias está muy conectado con lo que hago, porque poder dibujar nuestros paisajes, el color que tenemos, la luz y también la mezcla con la gastronomía me encanta», afirma la artista

La ilustradora Cristina Chirino con una de sus creaciones.

La ilustradora Cristina Chirino con una de sus creaciones. / LP/DLP

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Gretel Morales Lavandero

Gretel Morales Lavandero

Las Palmas de Gran Canaria

Para Cristina Chirino, dibujar era un pasatiempo, una forma de expresión artística que le apasionaba, pero nunca imaginó que podría convertirlo en su profesión. En su cabeza pesaba la idea de lo difícil que resulta vivir del arte, por lo que durante años sus principales ingresos procedieron de su trabajo como camarera. Todo cambió con la llegada de la pandemia de la Covid-19. El confinamiento le dio el tiempo necesario para detenerse, pensar en su futuro y tomar una decisión que marcaría un antes y un después en su vida: dedicarse a lo que realmente le gustaba.

El tiempo en casa le ofreció ese espacio de reflexión que necesitaba para darse cuenta de que quería apostar por su vocación. La decisión, sin embargo, le provocó al principio un gran vértigo. "Dedicarse al arte es complicado y, aunque existan carreras, siempre está la duda de si realmente uno puede vivir de lo que le gusta", reconoce. Triunfar en este sector no es sencillo y abrirse camino en el mundo artístico le generaba muchas dudas. Antes del parón, Chirino trabajaba como camarera para ganarse la vida y, cuando llegó la desescalada, compaginó su empleo en la hostelería con sus primeros encargos como ilustradora.

"Luego todo empezó a crecer y di el salto: me di de alta como autónoma y actualmente me dedico a ello", explica. Antes de iniciar esta etapa profesional, realizó un curso de diseño gráfico de seis meses que le ayudó a orientar su pasión hacia el ámbito laboral. "El arte y el diseño gráfico, aunque se parecen, no son la misma rama. El diseño ayuda a nivel de composición y también a la hora de trabajar con clientes", cuenta.

Los inicios

Sus primeras ilustraciones estuvieron dedicadas a la edición de Operación Triunfo de 2020. Comenzó dibujando a los participantes del programa, pero también escenas de naturaleza que encontraba en internet. Todo lo compartía en su cuenta de Instagram, que hasta entonces tenía un uso meramente personal. El cambio le costó al principio, aunque poco a poco fue ganando seguidores. "Poquito a poco la gente se fue interesando y me fueron llegando mensajes", recuerda.

Ilustración de Tejeda de Cristina Chirino.

Ilustración de Tejeda de Cristina Chirino. / Cristina Chirino

Así comenzaron también los primeros encargos. Muchos clientes le pedían retratos y, con el tiempo, este tipo de trabajos se han convertido en parte de su sello personal. "Actualmente, por lo que más se me conoce en la Isla es porque hago uniones", afirma. Las uniones son retratos en los que Chirino incorpora a una persona fallecida que no pudo estar en una fotografía familiar. "Me gusta que se note que es un retrato, pero que parezca una foto y sea lo más real posible", destaca.

La ilustradora Cristina Chirino en un mercado.

La ilustradora Cristina Chirino en un mercado. / Cedida

A través de estas composiciones, la artista hace posible, por ejemplo, que un abuelo aparezca junto a una nieta a la que no llegó a conocer. Son encargos cargados de emoción, tanto para quienes los reciben como para ella misma. "Me han caído muchas lágrimas al bajar un trocito de cielo en forma de arte", confiesa.

Retratos familiares

Pero su trabajo no se limita a estas piezas tan emotivas. Chirino también ilustra escenas familiares, retratos de amistades, parejas y mascotas. El primer encargo que recibió fue el dibujo de un perro con un atardecer de fondo, una obra que recuerda con especial cariño. "La verdad es que no me creía que me estuviesen pagando por dibujar. Ahora lo recuerdo con mucho cariño", detalla.

En su faceta más personal, la artista encuentra inspiración en los paisajes isleños. "Ser artista en Canarias está muy conectado con lo que hago, porque poder dibujar nuestros paisajes, el color que tenemos, la luz y también la mezcla con la gastronomía me encanta", reflexiona. Además, valora que cada vez más empresas locales apuesten por diseñadores e ilustradores de las Islas para dar identidad visual a sus productos. "Es muy bonito ver eso", añade.

La ilustradora Cristina Chirino.

La ilustradora Cristina Chirino. / Cedida

Una de sus principales musas es Gran Canaria. A través de sus láminas ha plasmado paisajes reconocibles de municipios como Tejeda, Mogán o Agaete. En sus ilustraciones, el azul intenso de las piscinas naturales de Las Salinas cautiva al público; el rosa vibrante de las buganvillas de la llamada 'Venecia de Canarias' roba todas las miradas; y las casas blancas de Tejeda, enmarcadas por el paisaje de cumbre, transportan al espectador hasta uno de los rincones más emblemáticos de la Isla.

Mercados

La artista suele mostrar y vender sus creaciones en mercadillos que recorren diferentes zonas de Gran Canaria. Chirino asegura que es en el contacto presencial donde se concentra buena parte de sus ventas. "Todavía hay cierta desconfianza a hacerlo por internet", apunta. Estos espacios también le permiten ganar visibilidad y conocer de cerca a quienes se interesan por su trabajo. "Me hace mucha ilusión conocer gente nueva de la Isla, porque pensamos que somos pocos en Canarias, pero realmente somos bastantes", señala. También destaca el ambiente de apoyo entre creadores: "Hay mucho compañerismo entre nosotros, nos ayudamos unos a otros".

Ilustración de Agaete de Cristina Chirino.

Ilustración de Agaete de Cristina Chirino. / Cristina Chirino

De aquel confinamiento lleno de dudas nació una nueva etapa profesional. Lo que empezó como una afición compartida en redes sociales se ha convertido en un proyecto de vida construido a base de constancia, sensibilidad y arraigo. Hoy, Cristina Chirino no solo vive de dibujar, sino que también utiliza el arte para conservar recuerdos, reconstruir ausencias y retratar la belleza cotidiana de la Isla que la inspira.

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