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La ilustración como forma de pensar el mundo

La filosofía de la Escuela de Arte Superior y Diseño Fernando Estévez y el auge de unas enseñanzas en crecimiento

Exterior del almacén industrial anexo a la Escuela de Arte y Superior de Diseño Fernando Estévez.

Exterior del almacén industrial anexo a la Escuela de Arte y Superior de Diseño Fernando Estévez. / Andrés Gutiérrez

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Elena Santos y Juan Francisco Ojeda

Jefa y profesor, respectivamente, del departamento de Dibujo Artístico y Color de la EASD Fernando Estévez

En una época dominada por las pantallas, la velocidad y la automatización, cada año aumenta el número de jóvenes que decide dedicar tiempo a aprender a dibujar. En la Escuela de Arte y Superior de Diseño Fernando Estévez, en Tenerife, el Ciclo Formativo de Grado Superior de Ilustración se ha consolidado como una de las enseñanzas más demandadas.

Más de ochenta personas solicitan cada curso el acceso a unos estudios que no ofrecen atajos, sino constancia, mirada crítica y compromiso. Son enseñanzas presenciales y de tarde, y aun así las aulas se llenan. La asistencia no se entiende como un requisito administrativo, sino como parte esencial de la formación. El alumnado convive con procesos creativos reales, recibe correcciones, observa el trabajo de otros y desarrolla pensamiento crítico a través de la interacción.

El dibujo es un eje fundamental. Más de mil horas del plan de estudios están dedicadas a la representación y al desarrollo de proyectos de ilustración, combinando técnicas tradicionales con herramientas digitales. Grafito, tinta, collage o acuarela conviven con edición digital, composición gráfica y producción visual.

Ese equilibrio entre tradición y contemporaneidad permite formar profesionales capaces de desarrollar pensamiento visual, y no únicamente destrezas técnicas. La metodología de enseñanza se apoya especialmente en tres pilares: curiosidad, pensamiento crítico y creatividad. La curiosidad impulsa la investigación y la documentación; el pensamiento crítico permite analizar, interpretar y cuestionar los mensajes visuales; y la creatividad se trabaja como un proceso continuo de ensayo, error, reformulación y búsqueda de soluciones propias.

Los proyectos desarrollados por el alumnado reflejan esa diversidad de enfoques y lenguajes: ilustración científica, diseño de personajes, narrativa visual, editorial, moda, cartelería, concept art o autoedición. En muchos de ellos aparece además el contexto canario como fuente de inspiración y reflexión.

Una de las líneas más destacadas del ciclo es la ilustración científica, donde el alumnado aprende a observar, analizar y sintetizar información compleja de manera rigurosa y comunicativa. Desde el Departamento de Dibujo Artístico y Color se está desarrollando una línea de trabajo centrada en la recopilación y documentación gráfica de la flora y fauna endémica de Canarias. Este fondo documental, realizado junto al alumnado, busca convertirse en una futura publicación que combine divulgación, investigación y sensibilidad artística.

La ilustración en la EASD Fernando Estévez se consolida así como un espacio de formación donde el alumnado desarrolla una sólida identidad visual y un elevado nivel de profesionalidad. Una muestra de ello es el trabajo de antiguos estudiantes como Arón Morales Perez, Ana C. Amaya Hernández y Javier Nóbrega de la Cruz, perfiles diversos que reflejan la amplitud de caminos posibles dentro de la ilustración contemporánea.

Desde la ilustración editorial y científica hasta la narrativa visual, la cartelería, el collage o la acuarela en directo, estos antiguos alumnos y alumnas representan una generación de creadores y creadoras capaces de integrar procesos tradicionales y digitales con una mirada propia y comprometida con la cultura visual contemporánea.

La relación entre ilustración y patrimonio cultural también ocupa un lugar importante dentro del ciclo. Este es el segundo año consecutivo en el que la EASD Fernando Estévez realiza el cartel de las Libreas de Tenerife junto al alumnado de ilustración, estableciendo un vínculo directo entre enseñanza artística y memoria cultural del Archipiélago.

Las Libreas constituyen una de las manifestaciones festivas y rituales más singulares de Canarias, declaradas Bien de Interés Cultural. Estas celebraciones combinan historia, música, danza, teatralidad e identidad popular, convirtiéndose en un territorio especialmente fértil para la creación visual y la reinterpretación contemporánea.

El ciclo abarca además múltiples salidas profesionales, favoreciendo perfiles híbridos y versátiles. Algunas personas continúan hacia el álbum ilustrado o la ilustración editorial; otras se orientan hacia la animación, la publicidad, el tatuaje, el videojuego o la dirección artística; mientras que otras desarrollan proyectos personales vinculados a la autoedición o la producción cultural independiente.

La escuela entiende esta diversidad como una riqueza y no persigue un único perfil profesional. Su objetivo es acompañar procesos de construcción personal y ayudar al alumnado a encontrar un lenguaje propio. Frente a la inmediatez, estas enseñanzas reivindican el valor del tiempo, del proceso y de la observación. La formación artística actual, además, ya no responde a trayectorias lineales. Por ello, el aprendizaje no se limita a la técnica, sino que incorpora análisis, composición, narrativa visual, color, investigación y capacidad de adaptación.

La inteligencia artificial forma parte del debate dentro de las aulas. Se aborda como una herramienta más del entorno visual actual, reflexionando sobre sus posibilidades y limitaciones sin sustituir el pensamiento creativo. Las imágenes pueden generarse automáticamente, pero las ideas, la sensibilidad y el criterio visual siguen requiriendo una mirada humana.

Lejos de entenderse como una amenaza, estas tecnologías se analizan como parte de una transformación histórica similar a la llegada de la fotografía o de las herramientas digitales, que ampliaron las posibilidades de creación sin eliminar el oficio. El reto contemporáneo consiste precisamente en convivir con estas tecnologías sin perder capacidad narrativa, pensamiento crítico ni identidad visual.

Estas enseñanzas desmontan la idea de que el arte carece de salidas profesionales. Exigen esfuerzo, constancia y construcción continua del perfil propio, pero abren múltiples caminos posibles. El aula sigue siendo un espacio esencial de aprendizaje compartido, donde no solo se aprende a dibujar, sino también a mirar, analizar y pensar visualmente.

Porque, al final, la ilustración no es únicamente una técnica: es una forma de interpretar el mundo y de traducirlo en imágenes con sentido.

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