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Clavijo reivindica al pueblo canario como "el verdadero patrimonio" de las Islas

El presidente defiende la identidad canaria, pide respeto para el Archipiélago y asegura que "Canarias tiene futuro si sigue siendo Canarias"

Discurso Clavijo

Discurso Clavijo / LP/DLP-ED

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Las Palmas de Gran Canaria - Santa Cruz de Tenerife

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, aprovechó este viernes su discurso institucional con motivo del Día de Canarias para reivindicar el papel de la ciudadanía como principal riqueza del Archipiélago. Bajo el lema Somos Patrimonio de Canarias, defendió que el verdadero patrimonio de las Islas no se encuentra únicamente en sus paisajes, tradiciones o símbolos, sino en las personas que han construido Canarias con su trabajo, talento y compromiso diario.

Durante su intervención, Clavijo apeló al orgullo de pertenencia, a la defensa de la identidad canaria y a la necesidad de afrontar los desafíos actuales sin renunciar a las señas de identidad propias de las Islas.

Una identidad que sigue viva

El presidente destacó que Canarias ha sabido avanzar a lo largo de su historia cuando ha tenido claro su lugar en el mundo, ha defendido sus símbolos y ha protegido su cultura. A su juicio, la identidad canaria no debe entenderse como una cuestión ligada únicamente al pasado, sino como una fuerza capaz de proyectarse hacia el futuro.

En este sentido, puso en valor el papel de las nuevas generaciones, asegurando que los jóvenes siguen sintiendo Canarias como propia, aunque lo expresen a través de lenguajes, códigos y formas diferentes a las de generaciones anteriores.

El presidente Fernando Clavijo durante su discurso en el acto institucional del Día de Canarias.

El presidente Fernando Clavijo durante su discurso en el acto institucional del Día de Canarias. / E. D. / L.P.

Reconocimiento a quienes construyen Canarias

Buena parte del discurso estuvo dedicada a los Premios Canarias y Medallas de Oro 2026, que, según señaló, representan a una sociedad plural formada por personas y entidades que contribuyen al bienestar colectivo desde ámbitos como la cultura, la solidaridad, el deporte, la educación, la empresa o la defensa de los derechos sociales.

Clavijo destacó que estas distinciones reflejan una Canarias diversa, innovadora y comprometida, capaz de preservar sus tradiciones al mismo tiempo que mira hacia el futuro.

"Canarias tiene futuro si sigue siendo Canarias"

En la recta final de su intervención, el presidente lanzó un mensaje de confianza en el futuro del Archipiélago, aunque advirtió de la necesidad de proteger sus derechos y reforzar la cohesión social.

"Canarias tiene futuro sí, pero si sigue siendo Canarias", afirmó Clavijo, quien insistió en que el principal patrimonio de las Islas es su gente y su capacidad para construir una sociedad "más justa y más fuerte".

El discurso concluyó con una felicitación al pueblo canario por el Día de Canarias y una referencia a la canción Hijo de volcán de Quevedo, con la que quiso rendir homenaje a "los hijos de los volcanes".

Discurso del presidente de Canarias

Cada 30 de mayo nos convoca algo más que una fecha en el calendario. Nos convoca una manera de reconocernos como pueblo, de mirar lo que hemos sido, de entender lo que somos y de preguntarnos, también, qué Canarias queremos dejar a quienes vienen detrás. Y este año lo hacemos bajo una idea -Somos Patrimonio de Canarias- una idea que tiene mucha fuerza porque no se queda en lo simbólico, sino que va al fondo de lo que verdaderamente sostiene a esta tierra; el pueblo canario.

El pueblo es quien ha construido Canarias con su trabajo, con su talento, con su compromiso, con su esfuerzo diario y también con esa forma tan nuestra de no rendirnos cuando las cosas vienen difíciles.

Por eso este Día de Canarias tiene que ser un día de orgullo, pero no de complacencia. Y creo que esa diferencia es importante. Una tierra, se quiere de verdad cuando se la mira completa, no solo cuando se celebra lo que sale bien. Canarias tiene motivos para sentirse orgullosa, por supuesto, pero también tiene retos que no podemos ignorar.

Este 30 de mayo llega en un tiempo complejo. Un tiempo en el que el mundo vuelve a recordarnos que ninguna tierra vive aislada de lo que ocurre fuera. Canarias sabe mucho de eso; lo ha sabido siempre. Cada crisis internacional, cada guerra, cada tensión en los mercados, cada decisión que se adopta lejos de nuestras islas tiene consecuencias muy concretas en la vida diaria de nuestra gente.

Los acontecimientos vividos en este primer cuarto de siglo nos enfrentan a la evidencia de que el mundo está sufriendo gigantescos cambios de paradigma. Las grandes políticas comunitarias de cohesión social y las ayudas a sectores productivos están amenazadas por recortes derivados de otras prioridades.

Navegamos por un océano que nos está enviando claras señales que anuncian tormenta. Y sería irresponsable no prepararnos para superarla.

Por eso no podemos permitirnos ser ingenuos. Ni en Europa ni en España. Nos jugamos mucho en el nuevo Marco Financiero Plurianual. Nos jugamos que Europa siga entendiendo que Canarias no pide privilegios, sino justicia; que ser región ultraperiférica no es una etiqueta administrativa, sino una realidad diaria que afecta al coste de producir, transportar, vivir y competir desde unas islas situadas en medio del Atlántico.

La situación de crisis política en España no contribuye precisamente a dar estabilidad y certidumbres a nuestra tierra. El regate corto, la búsqueda del relato por encima del resultado, la bronca constante y el vacío en la gestión se han convertido en la norma y así es imposible avanzar.

Los hechos vividos recientemente certifican que eso no va a cambiar. Nos vuelve, una vez más, a tocar defendernos en solitario y exigir el respeto que nuestro pueblo se merece.

No podemos olvidar que esta tierra ha sabido salir adelante precisamente porque nunca ha renunciado a lo que es. Canarias ha avanzado cuando ha tenido claro su sitio, cuando ha defendido su acento, cuando ha protegido sus símbolos, cuando ha mirado al mundo sin complejos y cuando ha entendido que nuestra identidad no es una nostalgia, sino una fuerza. Una fuerza que cambia de forma cada generación pero que sigue diciendo lo mismo: aquí hay un pueblo que se reconoce, que se quiere y que quiere seguir siendo dueño de su destino.

Eso es lo que representan también quienes hoy distinguimos.

Los Premios Canarias y las Medallas de Oro nos recuerdan que el patrimonio más importante de esta tierra está en quienes la hacen mejor.

La Fundación Canaria MAÍN representa esa Canarias que no mira hacia otro lado cuando hay niños, jóvenes y familias que necesitan apoyo, oportunidades y acompañamiento, su labor nos recuerda que la solidaridad no puede ser un gesto aislado, sino una forma de entender la convivencia. Una comunidad no se mide solo por lo que produce o por lo que crece, sino también por la manera en que responde a los más vulnerables.

También reconocemos a José Luis Padilla Morilla, Padylla, que ha sabido contar Canarias desde el humor gráfico, desde la ironía y desde una mirada crítica que forma parte de la salud democrática de cualquier sociedad. Porque el humor, cuando se ejerce con talento y libertad, ayuda a explicar lo que ocurre, a cuestionar lo que merece ser cuestionado y a mirarnos a nosotros mismos sin solemnidad. A veces una viñeta resume mejor que muchas palabras el estado de ánimo de un país, sus contradicciones, sus preocupaciones y también su capacidad para reírse de sí mismo.

Y reconocemos a Fernando Martín Menis, cuya arquitectura demuestra que Canarias puede proyectarse hacia el mundo sin renunciar a su raíz. Su obra habla de territorio, de paisaje, de materia, de luz y de identidad, pero lo hace desde una mirada contemporánea, abierta e internacional. Y eso es importante, porque durante demasiado tiempo se quiso hacer creer a territorios como el nuestro que para ser modernos había que dejar atrás lo propio. Canarias demuestra una vez más que se puede ser moderno desde la raíz, que se puede innovar desde la identidad y que se puede estar en el mundo sin dejar de saber de dónde se viene.

Junto a ellos, las Medallas de Oro de Canarias reconocen este año trayectorias muy distintas, pero todas ellas necesarias para entender lo que somos.

La música y el sentimiento de pertenencia a la patria de Braulio; el compromiso económico, cooperativo y social de Fernando Berge Royo; la solidaridad constante de la Casa de Galicia en Las Palmas de Gran Canaria; la fuerza y la proyección deportiva de Juan Espino Dieppa; el arraigo empresarial e industrial de Ron Arehucas; o la memoria cívica, democrática e igualitaria de Pedro Zerolo. Todas forman parte de esa Canarias plural que ha sabido abrir caminos dentro y fuera de las islas.

También forman parte de ese patrimonio, la humanidad de Ámate, acompañando a quienes afrontan el cáncer de mama y a sus familias; la huella educativa, cultural y deportiva de Antonio López Bonillo; la defensa rigurosa de nuestra indumentaria tradicional de María del Carmen Almenara; la vocación de servicio y el compromiso de los dos Colegios de Enfermería de Canarias que nos cuidan cuando más lo necesitamos;el deporte entendido como salud, inclusión y valores del Club Deportivo In Corpore Sano; y una tradición viva como la Danza de las Cintas de Güímar, que nos recuerda que el patrimonio no se protege solo nombrándolo, sino practicándolo, compartiéndolo y transmitiéndolo.

Todas esas trayectorias nos hablan de una Canarias real. Una Canarias que no cabe en una sola imagen ni en una sola definición. Una Canarias que crea, que cuida, que compite, que innova, que conserva y que acompaña… que defiende libertades y que protege su memoria.

Y ahí hay algo que me parece especialmente importante en este Día de Canarias. Durante mucho tiempo, la identidad se transmitió en las casas, en las plazas, en las romerías, en las canciones y en las historias que se escribieron.

Hoy sigue ocurriendo, aunque a veces no lo reconozcamos a primera vista. Hoy nuestros jóvenes cantan, escriben y crean con otros códigos; con otro lenguaje, con otros ritmos y con otra manera de estar en el mundo, pero sienten Canarias con una intensidad que no es tan distinta a la de generaciones anteriores.

Cuando defienden su acento, cuando hablan y escriben sobre su isla, su barrio, su calle… cuando se reconocen en sus símbolos o cuando se indignan porque sienten que no se respeta esta tierra o no se la está cuidando como debiera, nos están diciendo con orgullo que Canarias se quiere, se respeta y se defiende.

Y eso, aunque se diga de otra manera, no está tan lejos de lo que sintieron quienes antes cantaron, escribieron y crearon.

Esa identidad viva nos demuestra que Canarias sigue hablándose a sí misma. Que nuestros jóvenes no han roto el hilo. Y ese es, quizá, uno de los mayores retos que tenemos como sociedad: conseguir que lo que heredamos no se convierta en una obligación pesada para quienes vienen detrás, sino en algo que puedan sentir como propio.

Canarias y canarios

Hoy, al reconocer a quienes han engrandecido esta tierra desde ámbitos tan distintos, reconocemos también una idea de país. Una tierra que exige respeto; que no se resigna a ser periferia de nadie y que no acepta que sus dificultades se utilicen como excusa para limitar sus derechos. Una Canarias que sabe que tiene retos y que precisamente por eso necesita más unidad, más responsabilidad y más confianza en sí misma.

Canarias sabe lo que es y no necesita que nadie venga a decírselo. Es una tierra solidaria que no permite lecciones desde fuera, porque hace tiempo que decidió hablar por sí misma. Una tierra que pide respeto, que no admite imposiciones y que sabe que su presente y su futuro deben decidirse aquí. Es una tierra que tiende la mano siempre que enfrente encuentre respeto pero que no admite empujones e imposiciones.

Canarias tiene futuro sí, pero si sigue siendo Canarias. Si defendemos sus derechos y exigimos respeto sin complejos. Si protegemos a su gente, si cuidamos lo que hemos recibido y si permitimos que quienes vienen detrás lo hagan suyo. Y si entendemos que nuestro mayor patrimonio no está solo en la historia que nos precede, sino en la capacidad que tengamos de seguir construyendo juntos una tierra más justa y más fuerte.

Felicidades a todos los premiados. Y felicidades al pueblo canario; el verdadero patrimonio de esta tierra.

Esta Patria a la que canta Braulio hay que felicitarla como dice Quevedo:

No solo el 30 de mayo/

Larga vida a mis paisanos/

Los hijos de los volcanes…

Feliz día de Canarias

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