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Mujeres para ilustrar un país

‘Ilustradoras & Ilustradas’ ha servido para documentar, conectar y proyectar una realidad artística que durante décadas existió de manera dispersa, poco visible y frecuentemente relegada a espacios secundarios

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Francisco Pomares

Francisco Pomares

Muchos proyectos culturales nacen con vocación de evento y terminan desapareciendo tras una inauguración, un catálogo y unas cuantas fotografías institucionales. Pero existen otros que, casi sin proponérselo del todo, acaban convirtiéndose en algo mucho más importante: un archivo de memoria, una red de relaciones creativas y una forma- de explicar el tiempo en el que viven sus autores. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con Ilustradoras & Ilustradas, uno de los proyectos culturales más singulares desarrollados en los últimos años en Canarias.

Lo que comenzó como una iniciativa de la Fundación Canaria Cine+Cómics, destinada a visibilizar el trabajo de mujeres vinculadas al dibujo, la ilustración y el cómic en las islas, ha terminado convirtiéndose en algo mucho más ambicioso: una cartografía visual del talento femenino atlántico contemporáneo. Y quizá lo más interesante sea precisamente eso: el proyecto nunca se limitó a una reivindicación simbólica o a una operación de cuota estética. Desde el principio tuvo una dimensión mucho más amplia: Ilustradoras & Ilustradas ha servido para documentar, conectar y proyectar una realidad artística que durante décadas existió de manera dispersa, poco visible y frecuentemente relegada a espacios secundarios dentro de la cultura gráfica española.

Durante más de un siglo, con muy contadas excepciones, el dibujo de prensa, la ilustración editorial, el humor gráfico o incluso la historieta fueron territorios dominados casi exclusivamente por hombres. No porque no existieran mujeres creadoras en Canarias -que existían, y muchas veces con enorme talento- sino porque las estructuras profesionales, editoriales y culturales apenas les dejaban espacio. La historia oficial de la caricatura, la ilustración y el cómic se escribió durante décadas con nombres masculinos.

Canarias no fue una excepción. Aunque existieron pioneras muy tempranas, como Maruja Soto, que firmaba con el seudónimo masculino de Don Polito para abrirse paso en la prensa de su tiempo, la mayor parte de las generaciones posteriores crecieron en un ecosistema donde publicar, exponer o profesionalizarse resultaba mucho más complicado para una mujer que para un hombre. Y es básicamente por eso que Ilustradoras & Ilustradas posee un valor que va mucho más allá de lo estrictamente artístico: no sólo muestran obras, reconstruyen toda una genealogía cultural en la que la mujer está muy presente, y con una potencia insospechada.

Y además se trata de un proyecto construido y animado desde Canarias, algo particularmente significativo: durante demasiado tiempo, las islas fueron contempladas desde los centros culturales peninsulares como una periferia creativa, un territorio donde podían surgir individualidades interesantes, pero no verdaderos ecosistemas artísticos consolidados. La realidad hace años que contradice esa visión simplista. Canarias posee hoy una de las comunidades vinculadas a la ilustración, el cómic y la narrativa gráfica más activas y diversas de España.

Nacido en Canarias, ‘Ilustradoras & Ilustradas’ reúne a cientos de creadoras y más de 30.000 obras para construir una memoria visual femenina que trasciende la exposición, conecta las islas con la Macaronesia y consolida al Archipiélago como un espacio propio de creación gráfica contemporánea

Una parte importante de esa consolidación tiene mucho que ver con el trabajo realizado alrededor de eventos ya veteranos como la ComicCan, el Salón del Manga de Canarias, el Salón Internacional del Cómic y la Ilustración de Tenerife, la Feria del Manga y el Tebeo de La Laguna o el Congreso Internacional de la Fundación Cine+Cómics, que han logrado construir a lo largo de más de dos décadas un tejido estable de encuentros, exposiciones, publicaciones y proyectos de difusión cultural. Ilustradoras & Ilustradas representa una de las expresiones más maduras de esa evolución.

El proyecto posee además una virtud poco frecuente: evita caer en una visión estrecha o académicamente rígida de la ilustración. Bajo su paraguas conviven estilos, generaciones y lenguajes visuales extraordinariamente distintos. Hay ilustradoras publicitarias, artistas cercanas al manga y otras procedentes de la tradición europea clásica; ilustradoras editoriales, muralistas, humoristas gráficas, creadoras digitales, autoras de fanzine, especialistas en fantasía, experimentadoras visuales o narradoras autobiográficas. Esa diversidad resulta fundamental porque refleja bastante bien la transformación profunda que ha vivido el dibujo contemporáneo.

La ilustración fue considerada una disciplina secundaria, subordinada a la literatura, la prensa o la publicidad. Hoy ocurre exactamente lo contrario: vivimos en una civilización visual donde la imagen ocupa un lugar central en la comunicación cotidiana. Nunca se habían consumido tantas imágenes como ahora. Y nunca había existido una generación tan acostumbrada a pensar visualmente.

Las ilustradoras contemporáneas trabajan en un territorio híbrido donde conviven arte, comunicación, narrativa y diseño. Muchas desarrollan simultáneamente proyectos editoriales, animación, contenido digital, cartelismo, narrativa gráfica o producción para redes sociales. Las fronteras tradicionales prácticamente han desaparecido.

Ilustradoras & Ilustradas entendió muy pronto esa transformación. Y probablemente por eso el proyecto fue creciendo hasta convertirse en una especie de gran archivo atlántico de creadoras visuales.

Exposición 'Ilustradoras & Ilustradas 4' en Las Palmas de Gran Canaria.

Exposición 'Ilustradoras & Ilustradas 4' en Las Palmas de Gran Canaria. / Andrés Cruz / LPR

Ese concepto del archivo resulta especialmente importante. Porque las exposiciones son efímeras, pero la memoria cultural no debería serlo. Por desgracia, el gran problema de las culturas periféricas no suele ser la ausencia de talento, sino la fragilidad de sus mecanismos de conservación y difusión. En ese sentido, el archivo digital impulsado por el proyecto cumple una función decisiva. No sólo permite exhibir más de 30.000 obras en red, de un total de 350 autoras. Permite documentar trayectorias, establecer conexiones generacionales y construir una memoria visual colectiva que antes simplemente no existía y ahora existe de manera accesible y organizada, como experiencia pionera y única en su volumen en toda España. Por el volumen de obras accesibles a través de las redes sociales de sus autoras, vinculadas desde la página web del proyecto, es el mayor archivo de ilustración femenina de todo el país. Y además introduce otro elemento muy interesante: la dimensión macaronésica. Canarias aparece aquí conectada con Madeira, Azores o Cabo Verde dentro de un mismo espacio atlántico de creación cultural. Esa mirada resulta especialmente inteligente porque rompe una vieja dinámica insular: la dependencia casi exclusiva de los centros culturales peninsulares como único horizonte de legitimación.

Existe un Atlántico cultural que durante mucho tiempo apenas se miró a sí mismo. Ilustradoras & Ilustradas contribuye precisamente a fortalecer esos puentes creativos.

Conviene destacar además otro aspecto importante: el proyecto evita el tono burocrático o doctrinario que a veces lastra determinadas iniciativas institucionales vinculadas a la cultura. Aquí hay reivindicación, sí, pero también celebración. El proyecto transmite energía visual, curiosidad y placer creativo. Y eso importa. Mucho más de lo que parece.

Porque una parte del discurso cultural contemporáneo corre el riesgo de convertirse en una sucesión interminable de consignas teóricas incapaces de generar emoción estética real. Ilustradoras & Ilustradas, en cambio, funciona precisamente porque primero seduce visualmente y después invita a reflexionar.

El spectador entra por el dibujo. Luego descubre el contexto.

Ahí reside una de las claves que explica el enorme crecimiento que ha experimentado la ilustración femenina en las últimas décadas. Durante mucho tiempo, muchas creadoras tuvieron que adaptarse a modelos visuales, narrativos o profesionales construidos desde una mirada masculina dominante. Hoy la situación es radicalmente distinta. No existe ya una única forma correcta de dibujar, narrar o representar el mundo. La diversidad estilística y temática de las nuevas generaciones de ilustradoras es impresionante. Y eso se percibe claramente por cualquiera que se acerque al proyecto. Hay humor, poesía visual, crítica política, autobiografía, fantasía, activismo, erotismo, costumbrismo, experimentación formal y reinterpretación del imaginario atlántico. Algunas artistas trabajan desde referencias globales claramente contemporáneas; otras mantienen vínculos muy profundos con la tradición cultural canaria.

Las ilustradoras canarias de hoy pueden dialogar simultáneamente con el manga japonés, la animación europea, el diseño digital contemporáneo y el paisaje emocional de las islas sin sentir ninguna contradicción

Y es que también eso ha cambiado. Durante años, muchos creadores isleños sintieron que debían elegir entre dos caminos: o encerrarse en un localismo folclórico o renunciar completamente a cualquier referencia identitaria para resultar universales. Las nuevas generaciones parecen mucho más libres frente a esa falsa dicotomía. Las ilustradoras canarias de hoy pueden dialogar simultáneamente con el manga japonés, la animación europea, el diseño digital contemporáneo y el paisaje emocional de las islas sin sentir ninguna contradicción. Y eso constituye una de las mejores noticias culturales de las últimas décadas.

Además, el proyecto ha logrado generar comunidad. Esa palabra, en el ámbito creativo, es determinante: las industrias culturales en territorios fragmentados y periféricos como Canarias dependen enormemente de la existencia de redes colaborativas estables. Los autores aislados sobreviven difícilmente. Las comunidades creativas, en cambio, terminan generando ecosistemas duraderos. Ilustradoras & Ilustradas ha permitido precisamente eso: que muchas creadoras se conozcan, colaboren, compartan espacios y dejen de trabajar en soledad. Ahí reside la que es, sin duda, su aportación más valiosa, porque el proyecto no sólo muestra dibujos, contribuye a construir una generación cultural.

Dentro de algunos años, cuando se estudie la evolución reciente de la ilustración y la narrativa gráfica en Canarias, probablemente habrá que detenerse en iniciativas como ésta para entender cómo las islas dejaron de ser únicamente un territorio consumidor de cultura visual producida fuera, y comenzaron a consolidarse también como un espacio generador de discursos gráficos propios.

Con treinta mil obras expuestas en red, 27 exposiciones realizadas en todas las islas de Canarias, Helsinki, Bruselas y La Habana, y seis catálogos digitales y físicos, este proyecto -nacido hace seis años, y en el que ya participan tres centenares y medio de ilustradoras de las islas, lo que realmente ha logrado es ayudar a dibujar la identidad visual contemporánea de Canarias.

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