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Pellagofio, sentidos, memoria y afectos

Doctora en Geografía e Historia, arqueóloga muchos años vinculada al museo de la Cueva Pintada de Gáldar, Carmen Gloria Rodríguez Santana destaca del suplemento ‘Pellagofio’ «el compromiso de visibilizar el trabajo de las mujeres»

La alfarera María Isabel León entre las llamaradas del guisadero en Lugarejos.

La alfarera María Isabel León entre las llamaradas del guisadero en Lugarejos. / Y. MILLARES

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Carmen Gloria Rodríguez Santana

(Directora de la Casa de Colón)

Entre las aportaciones de Yannis HamilakisArqueología y los sentidos. Experiencia, memoria y afecto (2013, traducido al español en 2015)— destacaría cómo el autor, desde la investigación universitaria y sin asomo de desdén hacia el papel que juegan las emociones, puso el acento en un aspecto que reivindicamos quienes consagramos nuestro quehacer profesional a la divulgación del patrimonio cultural: apelar a algo tan humano como los sentidos, la memoria y los afectos cuando de construir Historia se trata.

Pellagofio lleva 20 años ofreciendo una mirada poliédrica en la que se entremezclan aproximaciones muy diversas al rico patrimonio cultural y natural de Canarias. La investigación puntera en las más variadas disciplinas —desde la arqueología a la botánica, pasando por la genética o la historia oral— se mezcla con recetarios capaces de evocar, a través de la palabra impresa, los sabores y aromas de las islas. Los testimonios excepcionales de vidas consagradas a las labores del campo, o de la mar, se entrelazan con las singularidades de la flora y la fauna endémicas y autóctonas del archipiélago.

Es así como la lenteja majorera se codea con la primera ciudad europea de Canarias, el Rubicón lanzaroteño; los viñedos heroicos de las islas, con los estudios de ADN de las poblaciones insulares; la ganadería trashumante, con los impresionantes graneros canario-amaziges; el silbo gomero, con la oveja pelibuey; la recuperación de la cebada de Acusa con las innumerables vivencias del correíllo…

Estas inagotables e insólitas asociaciones que nos ofrece Pellagofio logran sortear con éxito los compartimentos estancos en los que nos empeñamos en dividir la realidad. No hay duda de que la clasificación ordenada del mundo que nos rodea, el ánimo investigador centrado en un objeto de estudio preciso, permite conocer detalles y procesos indispensables para el avance científico y el conocimiento de una sociedad. Sin embargo, en no pocas ocasiones, esas presentaciones quedan huérfanas de las interpretaciones integradoras… y son ellas las que ayudan a comprender el mundo y las diferentes formas de vivir en sociedad, en este territorio fragmentado que conforma Canarias.

La trama fractal que ha sabido tejer Yuri Millares busca en cada número de Pellagofio, y no temo equivocarme, presentar un compendio de saberes que, a través de sus protagonistas, o a través de quienes lo estudian, construyen memoria colectiva y pertenencia (prefiero dejar reposar el término identidad, porque, sinceramente, creo que lo necesita).

Esa red de complicidades se arma con textos precisos, rigurosos y, al tiempo, cercanos; con firmas invitadas; con el concurso de una fotografía que añade elocuencia (muchas veces con la mirada sensible y experimentada de Tato Gonçalves); con vídeos que se convierten en uno de los grandes privilegios de la versión digital ―el corte «Mazurcas entre fotos con Totoyo y El Colorao», es un auténtico tesoro— y con una organización impecable de contenidos.

La versatilidad de esta publicación que nos acompaña desde hace tantos años ha creado un instrumento ejemplar que organiza y entrecruza los contenidos para ofrecer un todo coherente.

En este feliz aniversario, concluyo con un apunte que me resultaría injusto no destacar en esta trayectoria. Cuando muchas personas, instituciones, organizaciones de la más variada índole decidieron incorporar a sus hojas de ruta esos conceptos y valores considerados hoy ineludibles para construir sociedad, Pellagofio los ofrecía desde sus comienzos, en generosas dosis. Destacaría entre ellos: territorio, sostenibilidad y el compromiso de visibilizar el trabajo de las mujeres. Mujeres que, dueñas de sus destinos y desde prácticas profesionales muy diversas, derrochan saberes, convicción, pasión, entrega y generosidad… tanta como la que atesora quien es el alma de esta revista. Querido Yuri, larga vida a Pellagofio.

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