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Gambia busca en el turismo un dique frente a los cayucos

Gambia gana peso en la ruta canaria como punto de salida de cayucos. El Gobierno gambiano ve en el turismo una vía para crear empleo y ofrecer alternativas a los jóvenes. Ida Njie, primera mujer al frente de Turismo, reconoce que mira a Canarias como modelo turístico

Ida Njie, directora general de Turismo de la República, en el Hotel Bakadaji, durante la entrevista.

Ida Njie, directora general de Turismo de la República, en el Hotel Bakadaji, durante la entrevista. / José Carlos Guerra

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Isabel Durán

Isabel Durán

Banjul

Gambia está tomando cada vez más protagonismo en la ruta canaria. Cada vez más cayucos salen de sus costas rumbo al Atlántico, en un contexto de presión migratoria creciente y falta de oportunidades para muchos jóvenes. Frente a esa realidad, el Gobierno gambiano defiende el turismo como una vía para crear empleo, llevar desarrollo al interior del país y reducir la salida irregular hacia Europa. «El turismo crea empleo», sostiene Ida Njie, directora general de Turismo de la República de Gambia. «El problema de la migración puede reducirse a través del turismo». La idea, explica, es ofrecer alternativas reales a quienes hoy ven en la ruta atlántica la única posibilidad de futuro.

Njie, primera mujer en ocupar este cargo, realiza la entrevista en el Hotel Bakadaji, ejemplo del desarrollo turístico que impulsa el país. La directora general cree que Canarias y Gambia pueden mirarse desde su condición atlántica y convertirse en destinos complementarios. «Tenemos el mismo clima; una gastronomía rica y algunas infraestructuras similares; y, lo más importante, compartimos la proximidad», destaca Njie. Para ella, la clave está en mejorar la conectividad aérea. «Una vez mejoremos el acceso por avión, podremos atraer visitantes», detalla y reconoce que mira a Canarias como modelo del que aprender.

El turismo representa alrededor del 20% del PIB gambiano y es, según Njie, la principal fuente de divisas del país. La estrategia pasa por extender sus beneficios más allá de la costa y de los hoteles. «Las personas del interior del país, de las zonas rurales y de los pueblos, pueden beneficiarse del turismo si conseguimos llevarlo hasta allí», explica. Esa expansión permitiría generar ingresos y alternativas para quienes hoy ven la emigración como única salida. El objetivo es que los jóvenes encuentren empleo en sus comunidades, en la hostelería, la restauración, el transporte, la artesanía o los servicios vinculados al visitante, antes de ponerse en manos de las mafias.

En un país que se promociona como «la costa sonriente de África», el turismo aparece así como algo más que una industria: una herramienta económica, territorial y social. También como una respuesta preventiva ante una presión migratoria que conecta directamente con Canarias. Si Gambia logra convertir el crecimiento turístico en empleo estable y oportunidades en las zonas más vulnerables, defiende Njie, se reducirá el incentivo de emprender una travesía peligrosa hacia Europa. Y lanza un mensaje directo al mercado español y canario: «Queremos que la gente de España y de Canarias venga a Gambia».

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