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Primavera histórica en Canarias: Therese riega la estación de las flores más lluviosa de los últimos 65 años

La Agencia Estatal de Meteorología constata que este periodo ha sido el más húmedo desde que hay registros y más frío de lo habitual

Una mujer pasea bajo la intensa lluvia de Therese por Santa Cruz de Tenerife.

Una mujer pasea bajo la intensa lluvia de Therese por Santa Cruz de Tenerife. / Andrés Gutiérrez

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Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

La estación de las flores en Canarias ha sido histórica. Nunca antes – al menos no en los últimos 65 años– los canarios habían vivido una primavera con lluvias tan persistentes. Las responsables de este desbarajuste tienen nombre: Regina y Thérese. Dos borrascas de alto impacto que, junto a las incesantes bandas nubosas que han encapotado las Islas durante los meses de marzo, abril y mayo, han conseguido poner punto y aparte a la sequía y reverdecer los montes antes de la llegada de un verano que se espera muy cálido y algo húmedo.

Sin embargo, el ingente volumen de lluvia que ha caído sobre las Islas –y que ha llevado al trimestre a tener una consideración de extremadamente húmedo– no lo ha hecho de manera constante ni sostenida. La culpable de que el Archipiélago haya recogido casi tres veces más lluvia de lo normal en este trimestre ha sido la borrasca Thérese. Entre el 17 y el 26 de marzo, el paso de esta borrasca de alto impacto obligó a cancelar las clases y activar todos los recursos de emergencia necesarios para impedir que tuviera efectos negativos sobre la población.

Su paso fue errático y a menudo difícil de predecir. Por ejemplo, se esperaba que durante el fin de semana (del 20 al 22 de marzo) se viviera la peor parte. Y de hecho, hubo lluvias intensas que provocaron desperfectos en algunas Islas. Sin embargo, lo peor ocurrió entre el 23 y 24 de marzo, el mismo día que la Aemet había previsto su desaparición. Esa noche, la borrasca pasó a tener un comportamiento de tipo convectivo debido a dos factores: el aire cálido y húmedo que soplaba del suroeste y la persistencia de aire frío en altura. La combinación de ambas cambió por completo la situación de la borrasca provocando una de las lluvias más intensas que se recuerdan en el Archipiélago.

Tres veces más lluvia de lo normal en primavera

En todo el trimestre se han acumulado 180 litros por metro cuadrado en el conjunto de Canarias: 116 litros por metro cuadrado en la provincia de Las Palmas y el doble (256,8 litros por metro cuadrado) en Santa Cruz de Tenerife. En ambos casos, esta cantidad de lluvia supone casi tres veces más de lo normal (347%), pero su distribución no fue equitativa. No en vano, el mes más húmedo de los tres fue marzo, donde se registraron casi el cuádruple de las lluvias normales en la época.

Los enclaves más lluviosos fueron el Roque de Los Muchachos, en La Palma, que acumuló 242,8 litros por metro cuadrado en tan solo un día; La Matanza de Acentejo, en el norte de Tenerife, que acumuló 131,8 litros por metro cuadrado; y La Vega de San Mateo, en Gran canaria, que llegó a acumular en tan solo un día 122,4 litros por metro cuadrado en 24 horas. Las precipitaciones fueron especialmente fuertes en La Matanza, que llegó a registrar 123 litros por metro cuadrado en apenas una hora durante la noche del 24 de marzo.

Un trimestre frío en Canarias

La estación también ha sido más fría de lo habitual, debido al efecto del mes de marzo en el trimestre. Durante la primavera, los termómetros se han situado en toda Canarias -0,3 grados por debajo de lo normal: en 16,4 grados. Una característica térmica que convierte a esta primavera en la 26 más fría de la historia moderna en Canarias.

Como explica la Aemet, se han registrado anomalías frías en la mayor parte de las islas occidentales y Gran Canaria, a excepción de La Gomera. Algo que, además, contrasta con la situación vivida en las islas orientales, donde las temperaturas han sido más típicas para la época.

Últimos coletazos de Therese  | 24/03/2026 | Fotógrafo: Andrés Gutiérrez Taberne

La carretera durante la borrasca Therese / Andrés Gutiérrez

Pero no todo el trimestre ha sido igual de frío. Marzo fue el más frío de todos, con una anomalía de -1,2 grados en el Archipiélago y 14,6 grados de temperatura media. Abril, de hecho, acabó siendo un mes cálido, con una temperatura media de 16,7 grados y una anomalía de 0,2 grados por encima de lo habitual. Aunque buena parte de los días del mes tuvieron temperaturas medias por debajo de la media de referencia, el intenso episodio cálido entre los días 15 y 19, debido a una entrada de calima, le confirió al mes un carácter cálido.

En mayo las temperaturas continuaron subiendo hasta situarse en los 18,1 grados, por lo que fue considerado un mes normal, con una anomalía térmica de 0,2 grados.

Cinco episodios de calima primaveral

Aunque no han sido tan protagonistas, durante la primavera también se han producido cinco episodios de calima. Entre el 3 y 5 de marzo, a medida que se disolvía Regina, se produjo una intrusión de polvo que afectó sobre todo a las islas orientales, pues la borrasca aún permanecía activa en las occidentales.

Entre el 12 y el 15 de marzo, debido a un cambio en la posición del anticiclón de las Azores –que se extendió hacia la Península–, se produjo un cambio en la dinámica de los vientos que provocó que llegara calima al Archipiélago. En ambos casos, las concentraciones de polvo en suspensión fueron mínimas, de poco más de 50 microgramos por metro cúbico diarios. Es decir, apenas rebasaban el umbral mínimo de exposición diario de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Calima a finales de marzo vista de Santa Cruz de Tenerife

Calima a finales de marzo vista de Santa Cruz de Tenerife / Andrés Gutiérrez

En abril se produjeron otros dos episodios de calima. El primero se produjo entre el 1 y el 5 de abril, cuando un centro de bajas presiones se situó al sur del Archipiélago, provocando un flujo del este. Entre el 10 y el 20 de abril, dos vórtices consecutivos provocaron que los vientos soplaran desde el sureste. Estos dos episodios llegaron a registrar concentraciones de más de 160 microgramos por metro cúbico, convirtiéndose en unos de los más intensos del año.

El último de estos episodios de calima fue el que se produjo entre el 20 y el 26 de mayo, debido a la aproximación de una dorsal africana. Las concentraciones de polvo en suspensión en este caso, sin embargo, no llegaron al umbral mínimo de exposición diario de la OMS. Durante este episodio, sin embargo, se elevaron los termómetros varios grados por encima de lo habitual para la época, con temperaturas máximas que alcanzaron los 35,2 grados en algunas estaciones, como la de Tías, en Lanzarote.

Acaba con la sequía

Con los meses transcurridos desde el comienzo del año hidrológico en octubre, la Aemet también resalta que este es el séptimo año hidrológico más húmedo de la serie desde 1961. Las borrascas que Canarias lleva recibiendo desde noviembre han mejorado la situación de sequía hidrológica, hasta el punto de que, hasta ahora, ha acumulado un 55% más de lluvia de lo habitual para esta época del año.

Una lluvia que, tal y como prevén los modelos climáticos de la Aemet, tiene un 40% de posibilidades de seguir haciendo acto de presencia durante el verano. Y es que, según el avance estacional de Meteorología, el verano tiene las mismas posibilidades de ser más cálido de lo normal que de ser más húmedo de lo habitual.

Por lo pronto, junio ha empezado con temperaturas por encima de los valores normales durante principios de mes y precipitaciones muy escasas que, en todo caso "están en el entorno de los valores normales para la época", como insiste la Aemet.

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