El chavismo restringe la llegada de ayuda a la zona del terremoto en Venezuela
El Ejecutivo de Delcy Rodríguez somete a control el acceso a La Guaira y los rescatistas se saltan los controles para buscar supervivientes

Una joven observa los destrozos causados por los terremotos en La Guaira, Venezuela. / Europa Press
El Gobierno venezolano ha decidido poner bajo control el acceso a La Guaira, la zona cero de la tragedia, justo cuando las labores de rescate entran en la fase más delicada desde los terremotos que sacudieron el país el pasado miércoles y que -por ahora- han provocado la muerte de 1.430 personas, entre ellos seis españoles . Las autoridades anunciaron ayer un sistema de acceso restringido y sujeto a registro previo obligatorio para entrar en el estado más castigado por el desastre, una medida que el Ejecutivo de Delcy Rodríguez justifica como una forma de ordenar el tránsito de personas y vehículos y evitar interferencias en las operaciones de emergencia.
La decisión llega, sin embargo, en un momento especialmente sensible. Los equipos de búsqueda consideran que las primeras jornadas tras un gran terremoto representan una ventana crítica para encontrar supervivientes bajo los escombros. Todavía hay, según una web de búsqueda ciudadana, más de 70.000 desaparecidos, 133 españoles confirmados por el Ejecutivo central. En ese margen de tiempo, cualquier retraso logístico puede convertirse en un factor determinante y puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Las restricciones no han evitado que algunos voluntarios y rescatistas venezolanos se salten el bloqueo -abriéndose camino con picos, palas y mazas- movidos por la urgencia de encontrar a sus familiares con vida en la zona más devastada por los terremotos.
Y es que el tiempo corre en Venezuela entre montañas de escombros, sirenas y golpes que aún pueden significar vida. El país ha entrado en las horas más críticas. Una fase que los equipos de emergencia consideran decisiva para localizar supervivientes atrapados antes de que las posibilidades de rescate se reduzcan.
Momentos para la esperanza
Más allá de los controles y las restricciones, la jornada de ayer también dejó momentos para la esperanza. Los militares de la UME y los bomberos de la Comunidad de Madrid lograron sacar vivas a la superficie a personas que llevaban tres días bajo los escombros. Una tarea en la que se han volcado países de todo el mundo.
Más de 1.600 rescatistas extranjeros ya trabajan sobre el terreno y otros equipos continúan preparándose para incorporarse a una operación que moviliza recursos de más de una veintena de países. Anoche otro contingente español de 63 efectivos y nueve perros de rescate procedentes de seis comunidades autónomas se trasladaba al país para colaborar en las labores de salvamento.
La tragedia ha provocado una reacción prácticamente inmediata a escala internacional. Estados Unidos, España, México, Colombia, Chile, Ecuador, República Dominicana, Suiza, Países Bajos, Francia, Alemania, Qatar o Jordania figuran entre los países que ya participan o han confirmado el envío de apoyo especializado. Las autoridades venezolanas prevén además la llegada de nuevas misiones en las próximas horas para reforzar unas labores que no se detienen ni durante la noche.
La prioridad sigue siendo la misma desde el primer minuto. Encontrar personas con vida entre los restos de edificios derrumbados mientras las réplicas continúan complicando el trabajo. Ayer nuevos temblores volvieron a sembrar el miedo entre una población que permanece en alerta constante.
Y al otro lado del Atlántico, Canarias vive la tragedia entre la incertidumbre y la espera. El Gobierno autonómico confirmó ayer que continúa sin tener el número de canarios desaparecidos en Venezuela. El portavoz del Ejecutivo regional, Alfonso Cabello, insistió en que continúan pendientes de la información trasladada por los servicios consulares y reconoció que mantiene la esperanza de que las labores de rescate sigan ofreciendo noticias positivas.
Una de las familias que se mantiene optimista es la de Willner Rivas, último fichaje del CV Guaguas, que durante horas permaneció desaparecido tras el terremoto. Su entorno confirmó ayer que el deportista continúa con vida y permanece atrapado en un garaje. Ahora sus allegados solicitan maquinaria para poder acceder a la zona en la que se encuentra Rivas.
Mientras continúa la búsqueda de supervivientes, España ha comenzado también a activar dispositivos para evacuar ciudadanos españoles y europeos presentes en las zonas afectadas. El delegado de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social en Caracas, Julio Cruz, confirmaba ayer la salida de un convoy con más de un centenar de personas hacia un avión militar desplegado para facilitar los traslados. Cruz habla de una situación «muy compleja» y define La Guaira, la zona más castigada por los terremotos, como un «desastre absoluto». Allí, explica, miles de personas permanecen en las calles rodeadas de edificios derrumbados y con servicios básicos todavía seriamente afectados. Entre las personas evacuadas figuran también ciudadanos canarios, aunque por el momento no se ha concretado su número.
La respuesta desde las Islas no se limita a la espera. El Gobierno de Canarias ha trasladado al Estado una propuesta para poner a disposición de los dispositivos internacionales un contingente de hasta diecinueve profesionales especializados. La iniciativa, que deberá ser evaluada dentro del Mecanismo Europeo de Protección Civil, incluye perfiles vinculados a medicina forense, arquitectura, atención psicológica y trabajo social.
Se trata de especialistas destinados a intervenir en algunas de las necesidades más delicadas que aparecen tras una catástrofe de estas dimensiones. Desde la identificación de víctimas hasta la evaluación inicial de edificios dañados o el acompañamiento psicológico a afectados y equipos de intervención. Paralelamente, el Ejecutivo regional mantiene activados centros de recogida y coordinación a través de las entidades canarias presentes en Venezuela para canalizar la ayuda y responder a necesidades específicas que puedan surgir entre la colonia canaria.
Cada día que pasa se conoce un poco más la dimensión del desastre. Las estimaciones asustan. El gobierno venezolano habla de 3.238 heridos y 3.142 damnificados, pero la Organización Internacional para las Migraciones estima que hasta 6,8 millones de personas podrían haberse visto afectadas por los terremotos. Solo Caracas concentraría alrededor de dos millones de ellas.
Los primeros análisis realizados mediante imágenes por satélite permiten además hacerse una idea de la magnitud de los daños. En algunas áreas especialmente golpeadas, como Catia La Mar, cerca de un tercio de los edificios presenta algún tipo de afectación estructural.
La Guaira sigue siendo el principal símbolo de esa devastación. Las autoridades han logrado recuperar parte del suministro eléctrico y trabajan para restablecer otros servicios esenciales como el agua potable. Mientras las máquinas pesadas trabajan de manera ininterrumpida retirando escombros y despejando accesos mientras los hospitales intentan responder a una presión asistencial que supera ampliamente su capacidad.
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