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Canarias lidera el abordaje de la obesidad: expertos proponen un registro pionero ante un coste «insostenible» de 327 millones

Profesionales alertan sobre el impacto financiero del sobrepeso en las Islas y urgen a usar herramientas de seguimiento para frenar una patología que daña la sanidad regional

Dos personas pasean por una calle de Canarias tras salir de un gimnasio.

Dos personas pasean por una calle de Canarias tras salir de un gimnasio. / María Pisaca

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María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

La obesidad se ha convertido en el mayor desafío de salud pública en Canarias, con una factura anual que ya asciende a los 327,5 millones de euros. Ante esta situación, la Sociedad Española de la Obesidad (Seedo) ha planteado este martes en el Parlamento regional una medida ambiciosa: la creación de un registro oficial de personas con sobrepeso para identificar y monitorizar la evolución de la enfermedad en niños y adultos.

La propuesta busca que el plan canario se transforme en un referente nacional, pasando de la «retórica» a la implementación de indicadores reales de cumplimiento que frenen una patología que ya afecta al 20,6% de la población adulta y a un alarmante 8,4% de los menores en las Islas.

Durante la comisión parlamentaria, Diego Beillido, presidente de la Seedo, y Álvaro Hidalgo, presidente de la Fundación Weber, han dibujado un mapa de la enfermedad que trasciende los hospitales. Para Beillido, Canarias ha dado un paso fundamental con el Proceso Asistencial Integrado de Sobrepeso y Obesidad, pero el verdadero éxito dependerá de cuatro objetivos estratégicos: la captación de registros, la calidad asistencial, la mejora de las patologías asociadas y la continuidad en la asistencia.

La urgencia es clínica pero también económica, ya que, según Hidalgo, tratar la obesidad es la inversión pública más rentable para el Archipiélago: reducir su prevalencia apenas entre un 5% y un 10% generaría un ahorro estimado de 61 millones de euros, garantizando la «sostenibilidad para el Sistema Canario de la Salud».

El «viaje de Yaiza» y la realidad de 400.000 canarios

Para ilustrar el impacto humano tras las cifras, los expertos han expuesto ante los diputados el caso de Yaiza, una paciente grancanaria de 52 años que representa la lucha diaria de más de 406.000 canarios.

Con 99 kilos y un Índice de Masa Corporal (IMC) de 35, Yaiza sufre diabetes tipo 2, una condición que, según Beillido, sería «irrisoria o inexistente» en las Islas si se lograra erradicar la obesidad. El coste directo de su atención alcanza los 7.907 euros anuales, a los que se suman 4.955 euros en medicación y consultas específicas.

El caso de Yaiza no es una excepción. En Canarias existen 77.748 personas en una situación clínica similar, enfrentándose no solo a la enfermedad, sino a un sistema que a menudo llega tarde. La obesidad actúa como un multiplicador de costes y sufrimiento: hay más de 19.000 pacientes con diabetes tipo 2 asociada que suponen un desembolso de 2.138 euros cada uno, y más de 38.000 personas con hipertensión que añaden otros 814 euros anuales per cápita a la factura pública.

Sin embargo, el impacto emocional es quizá el más devastador, pues el 96% de los pacientes refiere ansiedad o depresión, y el 74% padece una reducción severa de su movilidad.

El estigma laboral y el «código postal»

El reportaje de esta crisis sanitaria debe incluir necesariamente su vertiente social. Hidalgo ha denunciado un «inmenso costo invisible» en la productividad laboral, cifrado en 23,76 millones de euros al año en Canarias.

El absentismo afecta al 15% de los trabajadores con obesidad debido a crisis de salud o fatiga, pero lo más grave es la discriminación: el 66% de los empleados con esta patología asegura haber sufrido prejuicios en entrevistas de trabajo o en su progresión profesional. «El viaje de Yaiza nos muestra el coste de la inacción si no intervenimos a tiempo», advirtió Hidalgo.

En esta línea, Beillido ha sido tajante al desmontar el mito del «fracaso individual». La obesidad se concentra en los sectores de menor renta y nivel educativo, lo que convierte la salud en una cuestión de equidad territorial. «No podemos aceptar que el código postal, la renta familiar y el acceso a espacios para hacer ejercicio» determinen las oportunidades de un canario para cuidar su salud, sentenció el presidente de la Seedo.

Los expertos alertan de que la falta de financiación pública para los tratamientos más innovadores está ensanchando la brecha socioeconómica, dejando la recuperación solo al alcance de quienes pueden pagarla.

Hacia una respuesta clínica organizada

La solución propuesta en el Parlamento huye de simplismos y Beillido ha instado a superar la recomendación genérica de «comer menos y moverse más» para entender la obesidad como una enfermedad «crónica y recidivante». Al ser una patología donde el organismo activa mecanismos para recuperar el peso perdido, se requiere un acompañamiento sanitario durante años, no solo consejos puntuales. El enfoque debe nacer en la atención primaria con la detección precoz y el registro inmediato del paciente, pero debe culminar en unidades especializadas.

Estas unidades, según la Seedo, deben ser equipos multidisciplinares integrados por profesionales de la nutrición, dietética, psicología, pediatría y expertos en actividad física. El objetivo es personalizar el tratamiento: desde planes terapéuticos de estilo de vida hasta innovación farmacológica o cirugía para los casos más graves. Beillido concluyó que, aunque la innovación es esencial, esta debe incorporarse con rigor y sin olvidar que los nuevos tratamientos son aliados, no sustitutos, de una vida saludable.

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