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Terremoto en Venezuela

¿Qué es la latencia social y por qué avisar de un terremoto con 30 segundos de antelación no evita una catástrofe?

Los investigadores en Emergencias insisten en que el tiempo de respuesta de una persona es mucho mayor y debe ser tenido en cuenta para que las alertas sean eficaces

Un rescatista observa escombros en una zona afectada por los terremotos, este domingo, en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R

Un rescatista observa escombros en una zona afectada por los terremotos, este domingo, en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R / Ronald Peña R / EFE

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Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

Unos treinta segundos antes de que dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 asolaran Venezuela, algunos móviles con sistema operativo Android despertaron del letargo para emitir estridentes sonidos al son de la emergencia. Casi una semana después, sabemos que aquel suceso no fue fruto de brujería ni de una anticipación casi clarividente, sino que todos los móviles cuentan con un acelerómetro que en el caso de Android se nutre de una red que, cuando detecta un patrón de movimiento compatible con un terremoto, lanza una alerta a todos los que estén en una determinada área.

Pese al entusiamo por las posibilidades que abre este tipo de alertas casi en tiempo real, los expertos rebajan las expectativas, pues como insisten: "treinta segundos no es suficiente para evitar la catástrofe". Y no es que 30 segundos o un minuto alguien no se pueda poner a salvo, sino porque este modelo no tiene en cuenta que, en estos casos, también prima la "latencia social".

La latencia social es uno de los quebraderos de cabeza de los técnicos de emergencias. Este término se refiere al mecanismo cognitivo que opera en el tiempo que tarda una persona en reaccionar tras recibir una alerta en su móvil, ya sea por sistemas gubernamentales como ES-Alert o por la gracia de un sistema operativo móvil concreto. Y es que cuando el móvil empieza a emitir sonidos estridentes para avisar de que un fenómeno natural (o no) está a punto de irrumpir en sus vidas, pocos serán los que salgan corriendo a buscar refugio, y muchos en los que impere una cierta incredulidad.

Funcionamiento de la alerta Android

El funcionamiento de esta alerta se basa en la detección de ondas P (primaria), que son las primeras que emite un terremoto. A estas ondas suelen sucederlas las ondas superficiales, que son más destructivas, con un cierto retraso. En ese impass es cuando se puede dar ese aviso que, si bien puede salvar algunas vidas (sobre todos de aquellos que ya estén en la calle o cerca de un refugio), en la mayoría de la población pasa sin pena ni gloria.

En Venezuela, la tecnología hizo su trabajo: detectó el terremoto, calculó la propagación de las ondas sísmicas y avisó a miles de personas antes de que llegaran las más destructivas. Pero no tuvo en cuenta una de las situaciones más importantes: el comportamiento social. "Un sistema de alerta temprana no depende únicamente de la tecnología, también de las personas", sentencia.

Recibirlo no es comprenderlo

"Recibir un aviso no implica necesariamente comprenderlo, confiar en él o reaccionar de forma inmediata", adelanta el geógrafo de la ULPGC, Fernando Medina, que ha firmado varios estudios sobre el comportamiento social que impera en la población frente a las alertas.

"Lo primero que harán sea leer el mensaje", explica. Este primer gesto ya se llevará algunos segundos de respuesta. Un tiempo que seguirá engordando durante los segundos posteriores, pues después de leer, comprender y captar el mensaje, la persona que lo haya recibido tendrá que verificar que es verdad.

"Lo llamamos el fenómeno del mailing", afirma Medina, que lo resume con palabras llanas: "es tocar a la puerta de tu vecino cuando se te va la luz para saber si a él le ha pasado lo mismo". En este caso, quienes reciben la alerta buscan confirmación en familiares o en personas de su entorno.

Por esta razón, aunque este tipo de alertas puede tener cierta utilidad, Medina cree que hay que rebajar las expectativas. "Si fuera tan eficaz no habría tantas víctimas mortales", insiste el investigador. En el momento en el que se escribe este artículo, el Gobierno venezolano ya ha contabilizado más de 1.700 fallecidos y 3.150 de heridos; aunque las estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) consideran que el suceso puede dejar un balance final de entre 10.000 y 100.000 muertos.

Garantías de la herramienta

Medina se muestra igualmente escéptico ante las garantías que hay en el uso de estas herramientas. "¿Les llegó a todas las personas por igual? ¿Qué tipo de mensaje mandó? ¿Habría alguna alusión a la autoprotección?", se pregunta. Como se ha podido saber, el mensaje pudo llegar con varios segundos de antelación a algunos rincones de Venezuela, pero aquellos que coincidieron en el centro del terremoto no tuvieron ni apenas unos segundos de reacción.

"La información que ha trascendido de Google es escasa, así que no solo no acabamos de entender cómo funcionan estas alertas, sino que tampoco podemos saber si cumplían con todas las garantías para salvaguardar la integridad de la población", relata.

Por esta razón, el experto defiende la necesidad de seguir haciendo uso y aplicando cada vez mejor las alertas gubernamentales."El ES-Alert es un ejemplo de la eficacia de este recuros en el que no hay que darse de alta, ni inscribirse ni hacer ningún tipo de acción adicional para que llegue", insiste el investigador.

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