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Veinte años del carné de conducir por puntos: un cambio social y de movilidad que ha salvado 10.000 vidas

El exceso de velocidad es la principal causa de pérdida de puntos, seguido por el alcohol y el uso del móvil al volante

Grave accidente entre un coche y una guagua de Global en Gran Canaria

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Mikel Venys

Mikel Venys

Las Palmas de Gran Canaria

El 1 de julio de 2006 marcó un antes y un después en la seguridad vial en España con la entrada en vigor del permiso de conducir por puntos. Dos décadas después, se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para combatir las conductas de riesgo al volante, promover una conducción más responsable y contribuir a la reducción de la siniestralidad en las carreteras españolas.

En estas dos décadas, los conductores han perdido más de 72,1 millones de puntos como consecuencia de más de 20 millones de sanciones. Sin embargo, el balance del permiso por puntos refleja una mejora significativa en la seguridad vial: la mortalidad en las carreteras se ha reducido un 60%, lo que equivale a unas 10.000 vidas, según informa la Dirección General de Tráfico (DGT). Mientras que en 2005 fallecían 101 personas por cada millón de habitantes, en 2024 esa tasa descendió hasta las 37 víctimas mortales por millón.

Bernardo Hernández, divulgador de Seguridad Vial, hace un análisis claro de lo que ha significado la implantación del carné por puntos. Afirma que este sistema afecta a una minoría de conductores. El experto informa de que el 73% de la población mantiene la cantidad máxima de puntos, que son 15, ya que a las 12 iniciales se le pueden sumar hasta 3 por si no se cometen infracciones.

En la misma línea, apunta que los datos muestran un importante efecto disuasorio. El 91% de quienes han perdido el permiso por acumulación de sanciones solo lo ha perdido una vez. Además, muchos conductores que realizan cursos de recuperación de puntos pasan años sin volver a ser sancionados, lo que indica que estas medidas tienen un efecto educativo. El experto en seguridad vial estima que solo un 3% y un 5% de los conductores son quienes realmente concentran los problemas de reincidencia.

Hernández recalca también que uno de los principales cambios sociales asociados al carné por puntos es que igualó las consecuencias de las infracciones. Antes, quienes tenían más recursos podían limitarse a pagar las multas, mientras que con el sistema actual cualquier conductor, con independencia de su situación económica, no solo afronta la sanción económica, sino que también puede perder puntos e incluso verse obligado a realizar cursos de recuperación.

La evolución de la siniestralidad mortal en las carreteras españolas evidencia un descenso continuado desde la implantación de esta iniciativa. Si en 2006, año de su entrada en vigor, se registraron 4.101 fallecidos, la cifra bajó a 3.823 en 2007, 3.100 en 2008, 2.714 en 2009, 2.478 en 2010, 2.060 en 2011 y 1.903 en 2012, hasta alcanzar su mínimo histórico en 2013, con 1.680 víctimas mortales.

Reducir la mortalidad en las vías públicas sigue siendo la gran asignatura pendiente de la seguridad vial. La Unión Europea y España se han marcado como objetivo rebajar a la mitad el número de fallecidos en 2030 respecto a los registrados en 2019. Sin embargo, por el momento, la evolución de la siniestralidad permanece prácticamente estancada y las cifras continúan muy próximas a las de aquel año de referencia.

Cifras en el Archipiélago

En estas décadas de funcionamiento del modelo, la pérdida de puntos se ha debido principalmente al exceso de velocidad, que representa aproximadamente el (38,6%) del total de sanciones. A continuación se sitúan conducir bajo los efectos del alcohol (14,7%), saltarse un semáforo en rojo (13,4%), el uso del teléfono móvil (11,5%) y no llevar el cinturón de seguridad o el sistema de retención infantil de forma adecuada (11%).

En menor medida, también se han perdido puntos por consumo de drogas (4,1%), no respetar señales de STOP, ceda el paso o prioridad de paso (3,5%), conducción temeraria (1,8%) y no usar el casco (1,4%), según datos de la DGT.

En Canarias, la siniestralidad vial ha mostrado variaciones en los últimos años, aunque con una tendencia general de estabilidad en torno a decenas de víctimas mortales anuales. Según los datos más recientes de la DGT, en 2025 se registraron 53 personas fallecidas en vías interurbanas del Archipiélago, lo que supone un incremento respecto a 2024, cuando la cifra fue ligeramente inferior. En lo que va de 2026, en Canarias se han registrado alrededor de 28 personas fallecidas en siniestros de tráfico, según el el balance provisional de la Asociación Internacional de Profesionales para la Seguridad Vial (AIPSEV).

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