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Canarias lidera la participación en citologías pese a la ausencia de un cribado oficial de cáncer de cuello de útero

A pesar de la alta proporción de mujeres que se han sometido a esta prueba, el Archipiélago aún no ha implementado un programa organizado para la detección precoz de este tipo de cáncer

Profesionales del HUC durante una intervención ginecológica.

Profesionales del HUC durante una intervención ginecológica. / Arturo Jiménez

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Canarias saca sobresaliente en participación en citologías pese a seguir sin un cribado oficial de cáncer de cuello de útero. El Archipiélago lidera el ránking nacional y las isleñas parecen ser las más concienciadas con la importancia de esta prueba, ya que se han convertido en las españolas que con mayor frecuencia recurren a este examen preventivo. El 84,5% de las mujeres de entre 25 y 64 años —la población diana de estas pruebas de detección precoz— se había sometido a una en los últimos cinco años, una cifra que sitúa a las Islas casi 13 puntos porcentuales por encima de la media nacional.

El dato, recogido en el último informe monográfico sobre detección precoz del cáncer del Ministerio de Sanidad y elaborado a partir de la Encuesta de Salud de España 2023, refleja una elevada participación en las citologías, pero no equivale a disponer de un programa poblacional organizado. Este modelo permite llegar de forma sistemática a toda la población diana, garantizar el seguimiento de los resultados y reducir las desigualdades en el acceso a estas pruebas.

En concreto, la mayoría de las isleñas (79,5%) se había realizado una citología en los tres años previos a la elaboración del estudio, mientras que un 5% lo había hecho entre los tres y los cinco años anteriores. Y solo una de cada diez mujeres no se había sometido nunca a esta prueba, la cifra más baja de España. De hecho, si se comparan estos datos con los de 2017, en Canarias apenas hubo reducción de la cobertura.

Un éxito paradójico

Se trata de datos especialmente significativos porque Canarias continúa sin implantar un programa organizado de cribado del cáncer de cuello de útero, pese a que forma parte de la estrategia nacional y estaba previsto que comenzara a funcionar en esta etapa. Hasta 2019, el cribado de cáncer de cérvix se realizaba de forma oportunista mediante citología. Ese año, el Sistema Nacional de Salud (SNS) modificó la cartera común de servicios y estableció un programa organizado de carácter poblacional.

Según el calendario fijado por el Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas disponían hasta 2024 para iniciar la implantación del nuevo modelo y hasta 2029 para alcanzar una cobertura cercana al 100% de la población diana. Aunque Canarias aún tiene tres años para completar ese despliegue, lo cierto es que, más de un lustro después de la aprobación de la estrategia, el programa oficial continúa sin estar plenamente implantado.

Desde la Consejería de Sanidad aseguran que el Servicio Canario de la Salud (SCS) trabaja desde hace tiempo en su puesta en marcha con el objetivo de implantarlo a finales de este año. No obstante, recuerdan que su ausencia no significa que estas pruebas no se estén realizando. Y para muestra basta un botón. Mientras culminan el desarrollo del software y su integración con los laboratorios, las citologías continúan practicándose mediante un cribado oportunista, según criterio clínico, entre las mujeres que cumplen los requisitos para someterse a la prueba.

La asignatura pendiente del VPH

El retraso en la implantación de este programa organizado también afecta a la incorporación de la prueba del virus del papiloma humano (VPH), el método que el SNS ha establecido como herramienta principal de cribado para parte de la población diana. El cáncer de cuello uterino es un tumor maligno que se origina en la parte inferior y estrecha del útero que conecta con la vagina. En más del 90% de los casos, su causa principal es la infección por el VPH y representa el 3% de los cánceres diagnosticados en mujeres en Canarias.

Y es que la prueba del VPH ofrece una mayor sensibilidad que la citología para identificar lesiones precancerosas de alto grado, aunque con una menor especificidad. Por ello, su incorporación busca mejorar la capacidad del cribado para detectar alteraciones que puedan evolucionar hacia un cáncer.

Mientras Canarias se sitúa a la cabeza en la realización de citologías, figura entre las comunidades con menor implantación de la prueba de VPH. Ocho de cada diez mujeres de entre 35 y 65 años aseguran no haberse sometido nunca a este control, y solo un 16% lo había realizado en los cinco años previos al estudio. En este sentido, los datos nacionales apuntan a que esta prueba todavía tiene una implantación limitada, aunque creciente, especialmente en los últimos años, como reflejo de la transición hacia el nuevo modelo de cribado.

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Fuente: El Día - La Opinión de Tenerife

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