Fátima Lemes, presidenta de la Alianza de Municipios Turísticos de Sol y Playa: "La Ley de Municipios Turísticos debería servir de ejemplo para otras normas"
La también alcaldesa de Arona destaca que la aprobación de la normativa supone el primer paso para abordar problemas como la vivienda, la movilidad y la financiación, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los residentes en los microdestinos locales

Fátima Lemes, presidenta de la Alianza de Municipios Turísticos de Sol y Playa y alcaldesa de Arona, durante un foro de Prensa Ibérica. / María Pisaca
J. Plasencia
La presidenta de la Alianza de Municipios Turísticos de Sol y Playa (AMT) y alcaldesa de Arona, Fátima Lemes, destaca, tras la aprobación de la Ley de Municipios Turísticos en el Parlamento de Canarias, que se trata de una norma que pone fin a más de tres décadas de espera y que reconoce por primera vez un marco específico para los municipios con mayor peso de la actividad turística.
La norma llevaba más de tres décadas pendiente desde que la legislación previera la creación de un estatuto para los municipios turísticos. ¿Qué ha cambiado para que ahora haya sido posible sacarla adelante por consenso?
Creo que ha habido un trabajo muy intenso por parte de la Asociación de Municipios Turísticos de Canarias, que ha dado el impulso necesario para trasladar la realidad que viven estos municipios y la necesidad de contar con una ley específica. Detrás hay mucho trabajo desarrollado por los ayuntamientos que formamos parte de la asociación, pero también un importante esfuerzo de diálogo con el resto de municipios, con la Fecam, con el Gobierno de Canarias y con todas las partes implicadas. Ese entendimiento, junto al trabajo técnico y jurídico realizado durante estos años, ha permitido que la tramitación haya salido adelante. Al final, el consenso ha sido fruto de escuchar a todas las administraciones y de entender que existía una necesidad compartida.
Esta es la primera iniciativa legislativa impulsada por los propios ayuntamientos que sale adelante en Canarias. ¿Cree que marca una nueva forma de hacer política?
Ojalá sea así. Las leyes deberían hacerse de abajo arriba para que reflejen la realidad de quienes después tenemos que aplicarlas. Era muy importante que en esta ocasión se contara con los municipios, porque somos quienes estamos más cerca de la ciudadanía y quienes conocemos de primera mano las necesidades del territorio. Al final somos nosotros quienes hacemos cumplir las leyes y quienes las llevamos al día a día de nuestros vecinos, por lo que creo que esta forma de trabajar debería repetirse en otras muchas iniciativas.
La ley distingue entre municipios turísticos de excelencia y municipios turísticos de singularidad. ¿Por qué era importante establecer esa diferencia?
Porque en Canarias existen realidades muy diferentes. Hay municipios que concentran una gran capacidad alojativa y reciben un volumen muy elevado de visitantes, mientras que otros presentan características distintas, aunque también tengan un peso importante dentro del sector turístico. Era fundamental escuchar las demandas de todos los municipios y que esa diversidad quedara reflejada en la ley. No todos afrontan los mismos retos ni soportan la misma presión turística, por lo que era necesario que el texto reconociera esas diferencias y contemplara esa realidad.
Durante la tramitación parlamentaria se ha insistido en que esta ley es un punto de partida y no la solución a problemas como la vivienda, la movilidad o la financiación. ¿Qué debe venir ahora?
Esta ley supone el primer paso para reconocer la realidad que viven los municipios turísticos. A partir de ahí habrá que desarrollar medidas concretas que se apoyen en este nuevo marco y que permitan responder al crecimiento poblacional, a la presión que soportan los residentes y a necesidades tan importantes como la vivienda, la movilidad o la prestación de servicios públicos. Estos eran pasos previos fundamentales, y ahora tendremos que trabajar para que esas medidas se hagan realidad. Lo importante es que ese reconocimiento se traduzca en actuaciones concretas que mejoren la calidad de vida de los vecinos y vecinas.
Uno de los principales debates ha sido la ausencia de una ficha financiera. ¿Es una oportunidad perdida o esa financiación debe abordarse ahora?
Es verdad que durante la tramitación se habló mucho de la falta de una partida económica concreta, pero creo que el primer paso imprescindible era aprobar la ley. Sin ese marco era muy difícil empezar a hablar de financiación. Ahora toca abrir una nueva etapa para determinar los criterios que permitan dotar de recursos a los municipios turísticos. Esa parte probablemente sea la más compleja, pero también era la hoja de ruta que se había planteado desde el principio. Lo importante era sacar adelante la ley y, a partir de ahí, seguir avanzando en la financiación.
La ley fija una serie de requisitos para acceder a la declaración de municipio turístico. ¿Existe el riesgo de que algún municipio con una elevada presión turística quede fuera?
No lo creo. Precisamente la finalidad de la ley es reconocer a aquellos municipios que realmente soportan una elevada carga de visitantes durante buena parte del año. Estamos hablando de municipios que realizan un esfuerzo muy importante para atender un mayor consumo de recursos, como el agua, la limpieza, la seguridad o el mantenimiento del territorio. La idea es que todos aquellos municipios que viven esa realidad puedan verse reflejados en la norma y acceder a ese reconocimiento.
Arona es uno de los principales destinos turísticos de Canarias. ¿Responde esta ley a las reivindicaciones que municipios como el suyo venían planteando desde hace años?
Creo que sí. Es un paso muy importante porque reconoce oficialmente la realidad de municipios como Arona, que soportan una gran presión turística y prestan servicios a una población mucho mayor que la empadronada. Estamos de enhorabuena por la aprobación de esta ley, pero también somos conscientes de que el trabajo no termina aquí. Ahora hay que conseguir que ese reconocimiento tenga una traducción práctica y que permita responder a las necesidades reales de los municipios turísticos. Recibimos a la mayor parte de los visitantes que llegan a Canarias, y eso implica asumir un esfuerzo muy importante en servicios, infraestructuras y recursos. La ley reconoce esa situación, ahora el reto será convertir ese reconocimiento en medidas que tengan un efecto real para los municipios y para la calidad de vida de quienes viven en ellos.
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