Sanidad
Canarias se despide de sus enfermeros: "En Suiza puedo ahorrar y tener estabilidad, aquí la profesión no se valora"
Alrededor de un centenar de profesionales del Archipiélago solicitaron en 2025 un certificado para emigrar a otros países
La precariedad laboral, el exceso de temporalidad en los contratos y la sobrecarga asistencial son algunos de los factores que empujan a los sanitarios a abandonar las Islas

Una enfermera camina por uno de los pasillos del Hospital Universitario de Canarias / Andrés Gutiérrez
"Aquí la profesión no se valora y en Suiza puedo ahorrar y tener estabilidad". Mario Villalba es un joven enfermero de 24 años que trabaja en el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, en Tenerife. Y pese a contar con trabajo en las Islas, ya piensa en emigrar a otro país que le ofrezca mejores oportunidades laborales. No es el único. Según los últimos datos del Consejo General de Enfermería (CGE), un total de 1.356 profesionales solicitaron el año pasado el Certificado de Buena Conducta —un documento necesario para ejercer la Enfermería en el extranjero— en España. Esta cifra representa un incremento de casi un 20% en comparación con los datos de 2025.
En concreto, la tasa de expedición de este título en Canarias está por encima de la media nacional y sitúa a las Islas como la quinta comunidad autónoma con mayor fuga de enfermeras. Lo que supone que al menos 108 profesionales que ejercen en las Islas realizaron al menos el primer paso para emigrar a otra región con la misma idea que Villalba. Entre los más demandados están Noruega, Estados Unidos, Suiza e Irlanda, según el CGE.
Antes incluso de acabar la carrera, Villalba ya contemplaba la idea de irse a otro país. "Es habitual para los enfermeros españoles barajar la opción de emigrar a países como Noruega porque hay mejores condiciones laborales y mayor capacidad de ahorro", recuerda. Eso sí, reconoce que esos beneficios también dependen de los intereses de cada persona. "Es cierto que cobras más y te facilitan una vivienda durante tu estancia, pero el clima allí es muy extremo y hay muy pocas horas de luz en invierno y muchas en verano", menciona.
Precariedad laboral, exceso de temporalidad y sobrecarga asistencial
Aunque aún no ha cogido el vuelo, Villalba ya está realizando los primeros trámites para tener un nuevo comienzo en Suiza. Para él, España no valora la Enfermería como sí lo hacen esos países. "Somos unas marionetas del sistema público que solo nos contrata cuando nos necesitan", denuncia. Y es que uno de los motivos que le ha llevado a tomar esta decisión es la precariedad en los contratos. "He tenido contratos de un solo día y encima no puedes rechazarlo porque te penalizan, algo que es muy irresponsable porque no todo el mundo tiene la capacidad para trabajar en un área determinada como puede ser la Unidad de Cuidados Intensivos neonatal, nos tratan como generalistas", explica.
Y aunque es consciente de que los salarios en Canarias "no se pagan mal" y los turnos tampoco son de los peores, las oportunidades que le ofrece Suiza le pesan más. "Allí nos hacen contratos fijos que nos permiten ahorrar más y, además, tenemos muchos menos pacientes a cargo, que eso también libera bastante", detalla. Su idea es irse temporalmente. "Volveré a España y creo que la mayoría que emigra hace lo mismo, estar unos años fuera para coger experiencia y ahorrar mucho dinero, sobre todo porque aquí siendo novato no tienes buenas condiciones", apunta. Eso sí, tiene claro que vuelve por la calidad de vida que ofrece el país, no las condiciones de la profesión.
Rosario Gómez es otra enfermera de Tenerife, del Hospital San Juan de Dios. Cuando comenzó a tener sus primeras experiencias laborales tomó la decisión de viajar a otro país. "En una residencia llegué incluso a tener 200 pacientes a mi cargo, ahí fue cuando supe que si seguía así terminaría odiando mi trabajo", recuerda. La ansiedad era parte de su día a día, al menos hasta que dio con una agencia especializada en la migración de profesionales sanitarios. "Al final te lo venden muy bien así que decidí irme a Noruega y comencé a trabajar en otra residencia, donde aprendí mucho", confiesa.
Menos ratios, mejores condiciones y más dinero
Un tiempo después pudo trasladarse a un hospital. "Trabajábamos doce enfermeras por planta y tenía a cargo a tres pacientes, lo que me permitió ofrecer una atención muy especializada", explica. El salario fue otro de los puntos a favor. "No solo la ratio era menor, sino que las condiciones laborales eran mejores y cobraba mucho más", detalla. Reconoce que el invierno fue "crudo" y acabo volviendo a las Islas para estudiar un máster. "He decidido quedarme aquí porque me gusta el estilo de vida que hay en Canarias, pero el año pasado volví a Noruega para ahorrar y no descarto hacerlo de nuevo", agrega.
Según cuenta, es muy fácil viajar una temporada y ejercer allí la profesión. "No te ponen ningún impedimento y luego vuelves a aquí y todo son trámites burocráticos y sanciones, por eso trabajo en la privada, porque aunque es menos dinero me da estabilidad", destaca. Para Gómez, irse a Noruega fue una de las "mejores experiencias de su vida". "Aquí estamos muy maltratadas y el sistema me iba a quitar la vocación, además de que quieres darle un buen trato al paciente y resulta imposible porque no hay tiempo ni para ir al baño", añade.
Para el portavoz del sindicato de Enfermería Satse en Canarias, Juan Trenzado, estos datos no representan decisiones aisladas. "Estas cifras son las consecuencias de una falta de planificación sanitaria que llevamos denunciando desde hace mucho tiempo", apunta. A su juicio, todo lo que mencionan los jóvenes —la precariedad laboral, el exceso de temporalidad en los contratos, la sobrecarga asistencial, la imposibilidad de compaginar la vida laboral y la familiar y el desgaste físico y emocional— es lo que impulsan a la mayoría de los profesionales a abandonar las Islas. "Esta tendencia ha crecido exponencialmente en los últimos años y al final e ese malestar el que les obliga a dejar el sitio en el que se encuentran trabajando o incluso la profesión", agrega.
Una pérdida de inversión pública
Y es que además de esta fuga, se sabe que en torno al 40% de las enfermeras canarias se cuestiona dejar de ejercer. "Ambas situaciones surgen de los mismos motivos", detalla. Por otro lado, coincide con Villaba y Gómez que las oportunidades para el desarrollo profesional en el Archipiélago son escasas. "Una enfermera especialista pasa seis años en formación, cuatro de la carrera y dos de la especialidad, y luego no hay suficientes plazas para que desarrollen su trayectoria laboral", menciona. Y agrega que "tener una especialidad, en la práctica, es como no tener nada".
Pero más allá de los motivos y las condiciones laborales, Trenzado recuerda que la fuga de enfermeras no es solo una pérdida de talento. "Cada enfermera que se va representa un daño para la inversión pública, España se ha encargado de formar a sus profesionales y al final ese beneficio se lo lleva otro país", comenta. Aunque reconoce que el nuevo Estatuto Marcopodrá poner remedio a algunos de estos aspectos precarios, asegura que su eficacia dependerá en gran medida de los poderes políticos. "Cuando entiendan que retener el talento y cuidar a sus profesionales es una absoluta prioridad, la cosa mejorará", concluye.
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Fuente: El Día - La Opinión de Tenerife
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