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Ciencia

La oposición de medio millón de nativos a la construcción del TMT en Hawái refuerza la candidatura de La Palma: "Si se opta por Mauna Kea jamás verá su primera luz"

El colectivo Puʻuhonua o Puʻuhuluhulu, representante del pueblo y abanderado de las protestas contra el telescopio, solicita a los promotores el cese inmediato de su empeño por construir en la isla estadounidense

Estudiantes de la Universidad de Hawái se unen a los 'Guardianes de la montaña' (Kū Kia’i Mauna) para solidarizarse en sus protestas por el TMT

Estudiantes de la Universidad de Hawái se unen a los 'Guardianes de la montaña' (Kū Kia’i Mauna) para solidarizarse en sus protestas por el TMT / Universidad de Hawái

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Verónica Pavés

Verónica Pavés

Santa Cruz de Tenerife

Un nuevo revés en los planes para construir el Telescopio de Treinta Metros (TMT) en Hawái lo ha acercado más a Canarias. El imperativo de medio millón de nativos que han mostrado su oposición frontal a la construcción del gigante astronómico, supone un nuevo obstáculo en las pretensiones de los promotores de construir en la isla del Pacífico. En plena negociación con España, esta negativa popular supone un respaldo adicional a la candidatura de La Palma, que se encuentra a apenas unas semanas de saber si recibe también el apoyo económico de la Unión Europea.

Cuando apenas quedan unos meses para que el consorcio TIO (siglas de TMT International Observatory) emita su veredicto con respecto a su emplazamiento final –tras más de una década de tiras y aflojas–, los nativos hawaianos, a través de la plataforma ciudadana Puʻuhonua o Puʻuhuluhulu, han movido ficha. Lo han hecho a través de una comunicación formal con los promotores e inversores del proyecto (a través de un aviso legal o notice) en el que exigen el cese inmediato a cualquier esfuerzo destinado a construir el TMT en la montaña sagrada de Mauna Kea. Una misiva en la que advierten que, de no ser así, pondrán en marcha todas las medidas legales y jurídicas que tengan en su mano para frenar su desarrollo. "El TMT nunca verá su primera luz si mantiene su construcción en Hawái", retan.

Una petición con medio millón de firmas

En dicha comunicación, los hawaianos –que se apoyan en una petición de Change.org con más de 500.000 firmas– recuerdan que la población de la isla nunca ha firmado el consentimiento "libre, previo e informado" a la construcción del TMT en Mauna Kea y que, a día de hoy, el rechazo es lo suficientemente profundo y amplio como para considerarlo representativo. No en vano, la isla la habitan un total de 1,4 millones de habitantes, por lo que esta campaña está respaldada por al menos un tercio. "Esta petición refleja la oposición sostenida y generalizada al desarrollo propuesto y refuerza el mensaje transmitido al TIO durante los últimos 15 años: el TMT no se construirá en Mauna Kea", sentencian.

Esta oposición no es flor de un día ni aparece de la nada. Se ha fraguado durante décadas en los que la industria astronómica –en mayor medida estadounidense– ha expoliado de manera reiterada el territorio sin consentimiento de sus ciudadanos.

En esta misiva, los nativos insisten en los riesgos que existen para quienes apoyan el proyecto. "Cualquier intento de construirlo en suelo Hawaiano será una mala inversión", destaca el colectivo. De seguir adelante con sus planes, los promotores se enfrentarán a "una oposición constate y significativa, lo que generaría importantes riesgos programáticos, financieros, legales y reputacionales".

Quince años de retrasos y un sobrecoste de 1.000 millones

La oposición nativa durante las últimas décadas se ha movilizado de manera masiva, logrando retrasar continuamente los planes del consorcio. De hecho, el telescopio ya acumula un sobrecoste de 1.000 millones de dólares. El caso, además, ha dado la vuelta al mundo, logrando posicionarse en la mira internacional. "Esto no es solo por una montaña en Hawái, esto es un movimiento global y el mundo está mirando", sentencian los nativos.

En concreto, el TMT ha sufrido desde 2011 impugnaciones legales, procedimientos administrativos contenciosos, detenciones y acciones directas del colectivo Kū Kia’i Mauna (que se traduce como Guardianes de la Montaña). Fue este grupo, formado por activistas, ancianos y defensores del medioambiente, los que lograron paralizar el acto de inicio de las obras en 2014, bloquearon a los equipos de construcción en 2015 e impidieron en 2019 que maquinaria pesada accediera a la cumbre.

Los promotores no renuncian Hawái

Pese a todas las dificultades que se han encontrado durante los últimos 15 años, los promotores no han renunciado nunca a Hawái. La isla sigue siendo, a día de hoy, el emplazamiento predilecto del consorcio –formado por instituciones estadounidenses, Japón, India y Canadá–. Así, durante el último año, en paralelo a las negociaciones con el Archipiélago canario, el consorcio internacional, también ha buscado fórmulas que le permitan instalar el telescopio en isla del Pacífico, aunque para ello deba rebajar sus pretensiones iniciales. En concreto, los promotores llevan varios meses buscando emplazamientos alternativos en Hawái para tratar de acallar las voces contrarias al proyecto.

La propuesta es que, en lugar de instalarlo en lo alto de la montaña sagrada de Mauna Kea; se instale en alguna ubicación en el que hubiera telescopios fuera de servicio para evitar un impacto mayor al medioambiente. Esta posibilidad empezó a ganar fuerza en octubre pasado, cuando el gobernador de Hawái, Josh Green y los cuatro delegados del estado en el Congreso remitieron una carta a los líderes del proyecto, en la que les pedían considerar la posibilidad de trasladar la construcción del controvertido observatorio a otro lugar. El director del proyecto TMT, Fengchuan Liu, ha expresado que un posible emplazamiento podría ser el del Observatorio Submilimétrico de Caltech (CSO, por sus siglas en inglés), que fue desmantelado en 2024.

El lugar no solo no es el que querían; también conllevará ostáculos adicionales. Por ejemplo, se tendrán que trasladar las instalaciones de apoyo al observatorio a una ubicación al nivel del mar, lo que supondrá una carga logística. Aunque, como insistió Liu, también reduciría la huella ambiental. No es el único frente en el que trabaja. El TIO también mantiene la presión sobre Estados Unidos para que recapacite sobre su decisión de recortar el presupuesto para este proyecto, ya que la falta de fondos para afrontar el sobrecoste es otro de los problemas adicionales que ha encontrado este proyecto.

España sube la apuesta

Y mientras en Hawái los osbtáculos no dejan de encadenarse, La Palma ha subido la apuesta para albergar la que será una de las infraestructuras científicas más importantes de la próxima década. Sin embargo, el tiempo apremia y, con ello, también la presión para tomar una decisión.

El Gobierno de España, en concreto, ha dado dos meses a los promotores para decidir el futuro del gran telescopio. Tal y como explicó el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, si la respuesta no llega antes de finalizar el noveno mes del año, el permiso de construcción expirará y los 400 millones del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), que el Ejecutivo de Pedro Sánchez han estado reservando para este menester, tendrán que dedicarse a otros proyectos.

El tiempo empezará a correr a finales de este mes, justo cuando se espera que el Banco Europeo de Inversión (BEI) de su veredicto final sobre la posibilidad de realizar un préstamo de 600 millones al proyecto. Fuentes del IAC aseguran que dicha oferta podría conocerse durante la reunión anual del Consejo Rector del Astrofísico, que se celebrará en las próximas semanas, aunque aún no hay fecha cerrada.

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Fuente: El Día - La Opinión de Tenerife

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