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Patrimonio

Así revivió el piano de Santiago Sabina: la historia de la restauración de un instrumento único que permanecerá en Tenerife

El piano vertical del siglo XIX del maestro tinerfeño será conservado en el Teatro Leal de La Laguna y presentado a finales del verano de 2026

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Santa Cruz de Tenerife

Las labores de restauración se suelen asociar con un edificio histórico en mal estado o a una pieza artística que necesita recuperar su lustre. Los expertos recuperan, devuelven a la vida, bienes artísticos que luego quedan expuestos o a la vista de todos. Recientemente, el Gobierno de Canarias anunció la restauración de un piano, un proyecto poco habitual pero plenamente justificado por la figura que en su día arrancó notas de sus teclas. La recuperación del piano del maestro Santiago Sabina ha permitido rescatar una pieza singular de la memoria musical de Canarias. Este instrumento será conservado en el Teatro Leal de La Laguna, donde está previsto que sea presentado al público a finales de este verano de 2026.

¿Quién fue Santiago Sabina?

Santiago Sabina Corona fue un músico, compositor, director de orquesta y docente tinerfeño, nacido en el barrio de El Toscal, en Santa Cruz de Tenerife, en 1893, y fallecido en 1966. Está considerado una figura clave en el desarrollo musical de Tenerife durante el siglo XX. De hecho, fue una pieza fundamental en la creación y consolidación de la Orquesta de Cámara de Canarias, fundada en 1935 y germen de la actual Orquesta Sinfónica de Tenerife, que dirigió durante décadas y con la que realizó centenares de actuaciones. También fue subdirector y profesor del Conservatorio Provincial de Música de Santa Cruz de Tenerife, donde impartió las asignaturas de Armonía y Composición, Contrapunto y Fuga, y Conjunto Vocal e Instrumental.

Como compositor, dejó obras instrumentales y vocales, además de arreglos y orquestaciones. En la capital tinerfeña se le recuerda como uno de los grandes impulsores de la vida musical de la ciudad, hasta el punto de contar con una calle y un monumento dedicados a su figura.

Esta intervención, promovida por la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, no se limita a la restauración material de un objeto antiguo. Su importancia va mucho más allá y radica en la posibilidad devolver al patrimonio público un instrumento vinculado directamente a una de las figuras relevantes de la historia musical del Archipiélago. Este piano fue cedido por la familia del maestro en un estado de conservación muy deteriorado y, tras ser sometido a un minucioso proceso de restauración, pasará a formar parte de la colección de bienes públicos de Canarias.

Otro detalle del trabajo del experto en instrumentos históricos.

Otro detalle del trabajo del experto en instrumentos históricos. / El Día

Un experto a nivel nacional

El encargado de la recuperación ha sido Víctor Javier Martínez, doctor en Historia del Arte y especialista en el estudio y restauración de instrumentos musicales históricos. Martínez subraya que este tipo de trabajos exige algo más que una intervención técnica: requiere de mucha investigación, un amplio conocimiento musical y respeto absoluto por el documento histórico que representa el instrumento.

“Lo que hay detrás de una restauración es una gran investigación”, insiste este restaurador, que ha trabajado para colecciones reales, museos y entidades patrimoniales de todo el país. En el caso del piano de Sabina, esa investigación ha permitido determinar cómo debía intervenirse cada elemento, desde las maderas y los barnices hasta el cordaje, la mecánica y la afinación.

La marca del piano

El piano, ensamblado en Barcelona por la firma R. Maristany con piezas vinculadas a la fabricación parisina, responde a una tipología pensada para el ámbito doméstico, la formación musical y los salones de tertulia. Para Martínez, sin embargo, su mayor valor no reside únicamente en la calidad de la firma ni en su belleza ornamental, sino en su procedencia: “La importancia la tiene por ser de Santiago Sabina”.

Esa vinculación convierte al instrumento en mucho más que un piano antiguo. Como recuerda el restaurador, el piano vertical era una herramienta de trabajo habitual para compositores y músicos. Donde no cabía un piano de cola, se optaba siempre por uno de este tipo. “Te aseguro que todo lo que trabajó el maestro Sabina pasó por ese teclado”, afirma. En ese sentido, su recuperación permite acercarse al espacio íntimo de creación de uno de los nombres propios de la música canaria.

Un momento del montaje del instrumentos.

Un momento del montaje del instrumentos. / El Día

Muy deteriorado

Cuando Martínez vio el instrumento por primera vez, el deterioro era muy avanzado. El piano había sufrido un importante ataque de insectos xilófagos, principalmente carcoma, que había debilitado partes esenciales de la estructura. Por ello, el primer paso fue someterlo a un tratamiento de anoxia -es un método de conservación que consiste en eliminar el oxígeno de un espacio cerrado para acabar con insectos, larvas o microorganismos que puedan estar dañando una pieza- para eliminar cualquier rastro de actividad biológica en su interior.

A partir de ahí comenzó un trabajo minucioso de consolidación, reintegración y recuperación de piezas. El restaurador recuerda que un piano es una “máquina de precisión” sometida a enormes tensiones internas, por lo que no basta con recomponer su apariencia externa. La estructura debe recuperar la estabilidad suficiente para que el instrumento pueda volver a cumplir su función original: sonar.

Materiales como los originales

La intervención se ha realizado con criterios conservacionistas, empleando técnicas y materiales equivalentes a los originales. Martínez insiste en que esta decisión es esencial en un instrumento musical histórico, porque cualquier material ajeno puede alterar su respuesta sonora. “Es mucho más fácil reparar que restaurar”, desataca, antes de recalcar que el objetivo no es modernizar el piano, sino conservarlo fiel a su historia.

Por eso, las piezas reintegradas se documentan y se marcan discretamente, sin alterar la lectura ornamental del conjunto. La restauración busca respetar la identidad del instrumento, incluidas sus limitaciones propias de época. “No pretendo rectificar esos pequeños defectos que pudiera tener, porque quiero que sea tal y como era”, explica Martínez.

El piano conserva elementos de notable valor estético, como su madera de nogal ebonizado (oscurecido), sus incisiones decorativas, sus candelabros y unas distintivas patas ornamentales. Pero el proceso ha tenido también una dimensión sonora. El instrumento ha recuperado la tensión y está pendiente de los últimos trabajos de armonización y afinación definitiva, que se realizarán tras su traslado al Teatro Leal.

Allí será presentado después del verano y, según avanza el restaurador, volverá a sonar. La previsión es que el acto incluya también una explicación pública a su cago del proceso de restauración, con imágenes del antes, el durante y el después de una intervención.

La conservación del piano en el Teatro Leal tiene un valor simbólico añadido. El edificio lagunero se convertirá en el espacio donde esta pieza de la historia musical de Canarias quede a disposición de la ciudadanía, no solo como objeto de contemplación, sino como testimonio sonoro de una época y de una trayectoria artística.

Un objeto vivo

Para Martínez, que un instrumento histórico vuelva a ser utilizado forma parte de su propia conservación. “Necesitan ser mantenidos y necesitan ser tocados”, afirma. En su opinión, cuando el piano comience a sonar de nuevo, su tapa armónica volverá a vibrar y el instrumento irá recuperando progresivamente su brillo.

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Fuente: El Día - La Opinión de Tenerife

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