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La isla de Canarias donde Miguel Ángel Revilla (84 años) sueña con quedarse a vivir: "Me hubiera quedado allí"

El expresidente cántabro confiesa que imaginó vivir en la isla ante su tranquilidad, sus calles de arena y playas vírgenes

Caleta del Sebo, en La Graciosa (01/08/24)

La Provincia

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Aarón Cabrera Artiles

Aarón Cabrera Artiles

A lo largo de su vida, Miguel Ángel Revilla ha ido, viaje a viaje, descubriendo prácticamente todo el archipiélago canario. Sin embargo, hay un pequeño rincón que consiguió conquistarle hasta el punto de imaginarse viviendo allí durante una larga temporada.

Hay quien podría pensar que ese lugar está en Tenerife, a los pies del Teide; en la infinita costa majorera o incluso en El Hierro, una isla cuyo paisaje recuerda, en parte, a su Cantabria natal. Pero no. El expresidente cántabro siente una especial debilidad por La Graciosa, la pequeña isla situada al norte de Lanzarote, donde asegura haber encontrado el lugar perfecto para desconectar.

Durante una visita a Tenerife con motivo de la Universidad de Verano de Adeje, Revilla volvió a recordar la estrecha relación que mantiene con Canarias, una comunidad que, según él mismo reconoce, es uno de los territorios de España que más ha visitado a lo largo de su vida.

La Graciosa, la octava maravilla canaria

El territorio habitado más pequeño del archipiélago, con apenas unos cientos de habitantes repartidos entre Caleta del Sebo y Pedro Barba, mantiene una esencia difícil de encontrar en otros destinos turísticos. Un auténtico paraíso que enamora con sus calles de arena, la ausencia de carreteras asfaltadas, sus playas prácticamente vírgenes y un ritmo de vida completamente distinto al que estamos acostumbrados.

Vecinos de La Graciosa conversan en Caleta del Sebo.

Vecinos de La Graciosa conversan en Caleta del Sebo. / Jose Carlos Guerra

Playas como Las Conchas, La Francesa o la cercana Montaña Amarilla forman parte de un paisaje donde el tiempo parece detenerse y donde el mar y la naturaleza son los auténticos protagonistas.

"Yo me hubiera quedado allí a vivir", confesó Revilla al recordar su paso por La Graciosa, dejando claro el fuerte vínculo que mantiene con el archipiélago.

De hecho, a sus 84 años reconoce que sus circunstancias actuales hacen complicado cumplir ese deseo, aunque admite que la idea nunca desapareció.

"Si ahora me dicen a mí, cojo una caña y me paso quince días pescando, en aquellas casitas blancas, cocinando el pescado... serían para mí las vacaciones ideales", afirmó.

Un rincón con encanto propio

Sin duda, La Graciosa se ha convertido, por méritos propios, en uno de los destinos más especiales de Canarias. Un pequeño lugar que sigue conquistando a quienes lo descubren por primera vez.

La Graciosa, isla protegida como Parque Natural

La Graciosa, isla protegida como Parque Natural / Agencias

Pero, ¿qué tiene esta isla para enamorar a quienes la visitan? Precisamente ofrece todo lo contrario a lo que muchos buscan en un destino turístico convencional: silencio, mar, naturaleza y un modo de vida donde el reloj avanza mucho más despacio.

Quizá por eso, quien pisa La Graciosa suele acabar regresando. Y en el caso de Miguel Ángel Revilla, aquella escapada fue suficiente para imaginar cómo sería cambiar el despacho por una pequeña casa blanca frente al mar, una caña de pescar y la tranquilidad de una isla que todavía conserva intacta buena parte de su esencia.

Porque, más allá de sus playas y paisajes, La Graciosa sigue siendo uno de esos lugares capaces de hacer que cualquiera se plantee, aunque solo sea por un instante, dejarlo todo para quedarse a vivir frente al Atlántico.

El hit que acompaña a España en el Mundial

Quevedo ha conseguido, junto a Elvis Crespo, colocar a La Graciosa en la órbita internacional. Gracias a su nuevo álbum, El Baifo, la canción La Graciosa y su ritmo pegadizo han llegado incluso a la lista de reproducción de la selección española durante el Mundial 2026, sonando en la concentración de La Roja y llevando el nombre de Canarias a lo más alto del panorama internacional.

Elvis Crespo, en El Salao, en La Graciosa, en el videoclip de la canción 'La Graciosa' con Quevedo

Elvis Crespo, en El Salao, en La Graciosa, en el videoclip de la canción 'La Graciosa' con Quevedo / 'El Baifo'

El artista grancanario, que grabó el videoclip del tema en la isla, consigue transmitir esa sensación de desconexión, calma y libertad que caracteriza a La Graciosa. Una experiencia que muchos visitantes aseguran sentir al recorrer sus playas, caminar por sus calles de arena o contemplar la imponente Montaña Amarilla frente al océano Atlántico.

Aunque desde perspectivas muy diferentes, tanto Quevedo como Miguel Ángel Revilla coinciden en una misma idea: La Graciosa posee un encanto difícil de explicar y aún más complicado de olvidar. Uno la convirtió en canción; el otro reconoce que llegó a imaginarse viviendo allí durante una larga temporada.

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