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Un mes después de los terremotos en Venezuela: "La prioridad es localizar a los desaparecidos para entregarlos a sus familias"

Unicef cifra en 23.100 las personas que se encuentran actualmente en campamentos temporales y 856 los edificios afectados, 190 de los cuales se derrumbaron por completo. Los daños a centros de salud y cientos de escuelas están interrumpiendo servicios esenciales para miles de niños y niñas, mientras que las continuas réplicas, que ya han sido más de mil, mantienen los riesgos para las familias que viven en refugios temporales

Imágenes a pie de calle de la destrucción en La Guaira, Venezuela

Lucía Feijoo Viera

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Alexandra Socorro

Alexandra Socorro

Las Palmas de Gran Canaria

Ha pasado un mes desde que los terremotos sacudieron Venezuela, pero la tragedia sigue escribiéndose cada día. Los escombros continúan dominando el paisaje de La Guaira y la recuperación avanza más despacio de lo esperado, explica Carmen León, afectada por los seísmos e hija de padres gomeros. "La prioridad sigue siendo localizar a las personas que permanecen desaparecidas para poder entregarlas a sus familias y darles sepultura", cuenta. Ahora, todas las esperanzas están puestas en que los trabajos se aceleren y permitan avanzar hacia una recuperación que todavía parece lejana.

En el momento de redactar este reportaje, la cifra oficial de muertos asciende a 5.398 y la de heridos a 16.700. El Gobierno de Canarias mantiene en dos el número de canarios fallecidos, de acuerdo con los datos facilitados por el Consulado de España en Caracas, aunque esa cifra podría ser mayor si se tienen en cuenta los descendientes de canarios que no figuran en ese recuento oficial y que han perdido la vida bajo los escombros. En este tiempo, el Ejecutivo autonómico ha coordinado la repatriación de una familia de tres miembros que, aunque no es de origen canario, tiene familiares en Candelaria (Tenerife). El Gobierno prestó apoyo a su regreso al considerar que el padre, de nacionalidad española, había tenido su última residencia en Tenerife.

Campamentos temporales

El doble seísmo redujo a escombros cientos de viviendas y dejó a centenares de familias sin un lugar al que regresar. Algunas encontraron refugio en ciudades próximas a La Guaira que apenas habían resultado afectadas. Otras siguen viviendo en carpas, refugios improvisados o espacios habilitados de urgencia, como pabellones y canchas deportivas cubiertas. Un mes después, la emergencia continúa y la normalidad sigue lejos de regresar.

Impactantes imágenes aéreas de edificios destrozados tras los terremotos en Venezuela

Lucía Feijoo Viera

Unicef cifra en 23.100 las personas que se encuentran actualmente en campamentos temporales y 856 los edificios afectados, 190 de los cuales se derrumbaron por completo. Los daños a centros de salud y cientos de escuelas están interrumpiendo servicios esenciales para miles de niños y niñas, mientras que las continuas réplicas, que ya han sido más de mil, mantienen los riesgos para las familias que viven en refugios temporales.

Ante este escenario, Canarias ha reforzado la ayuda para tratar de aliviar la situación. "Hemos activado nuestras unidades médicas en las entidades canarias para atender a los afectados y estamos colaborando con ONG que trabajan en Venezuela con las que ya habíamos firmado convenios de cooperación antes del terremoto", explica el viceconsejero de Acción Exterior del Gobierno de Canarias, José Luis Perestelo, que además espera trasladarse al país el próximo 2 de agosto. En La Guaira funciona desde hace años una unidad sanitaria destinada a atender a la comunidad canaria, pero tras los seísmos el servicio se ha ampliado al conjunto de la población afectada. A ese dispositivo se suma la labor que desarrollan los médicos de la Fundación de Emigrantes Canarios (Fecan), Hogar Canario Venezolano, Garoe y otras entidades de la colectividad canaria en Venezuela.

Pese a las dificultades, poco a poco comienzan a registrarse algunos avances. Carmen León explica que en determinadas zonas ya se ha restablecido el suministro eléctrico y se ha reforzado la distribución de ayuda, además de mantenerse el Servicio Médico y la Asistencia Domiciliaria incluidos en los programas sociales del Gobierno de Canarias para atender tanto a canarios como al resto de la población afectada. Sin embargo, los problemas persisten. "La humedad ha aumentado un 10%. Al no haber edificaciones, la brisa arrastra el polvo de los escombros, lo que está provocando problemas alérgicos, además de coincidir con la circulación de virus gripales", subraya.

Dos personas fallecidas de origen canario

Entre las víctimas mortales de los terremotos se encontraba Isabel Jara Noda, delegada del Gobierno de Canarias en Caracas. Fue una de las dos personas de origen canario que perdieron la vida durante la catástrofe. Nacida en Venezuela, era hija de emigrantes gomeros que llegaron al país a bordo del histórico barco Telémaco. Tenía 68 años y apenas tres meses antes había perdido a su marido, Pedro Ladera. Deja cuatro hijos: uno reside en Tenerife y dos de sus hijas viven en Estados Unidos. Isabel Jara vivía en el noveno piso del edificio Costa Brava, situado en la zona más castigada por el seísmo. Llevaba tres años al frente de la Delegación del Gobierno de Canarias en Venezuela. La otra víctima de origen canario fue Olga Morales, coordinadora del centro de día de la Unión Canaria de La Guaira.

La ayuda exterior

Más allá de la respuesta institucional, la comunidad venezolana también ha querido agradecer la solidaridad mostrada desde Canarias. A través de donaciones, numerosos particulares y entidades han enviado material y recursos para apoyar a los damnificados, pese a las dificultades derivadas de los elevados costes aduaneros. Paralelamente, el Gobierno de Canarias aprobó una modificación presupuestaria de 1,8 millones de euros para reforzar las ayudas dirigidas a los canarios y sus descendientes residentes en Venezuela afectados por el seísmo. A ese esfuerzo se sumó Cruz Roja, que instaló una clínica de emergencia en La Guaira para reforzar la asistencia sanitaria y respaldar el trabajo de los profesionales venezolanos. Además, voluntarios canarios se desplazaron hasta la zona para colaborar en las labores de rescate.

Las consecuencias se ceban especialmente con la infancia. Organizaciones como Unicef advierten de que los niños y niñas afectados por la emergencia afrontan un riesgo mucho mayor de sufrir angustia psicológica, violencia, abandono, explotación o separación familiar. "El hacinamiento, la interrupción de la rutina y la incertidumbre prolongada pueden aumentar aún más estas amenazas, especialmente para los niños y niñas más vulnerables", alerta la organización. La magnitud de la emergencia es tal que se estima que serán necesarios más de 57,7 millones de euros para hacer frente a las necesidades humanitarias durante los próximos meses.

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