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Entrevista | Santiago Sesé Presidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife

Santiago Sesé, presidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife: "Estamos para ayudar a la Administración, pero no se deja"

Santiago Sesé, en un momento de la entrevista, tras ser reelegido en el cargo de presidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife

Santiago Sesé, en un momento de la entrevista, tras ser reelegido en el cargo de presidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife / ARTURO JIMÉNEZ

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Santa Cruz de Tenerife

Santiago Sesé encara su nuevo mandato al frente de la institución cameral de la provincia occidental con el reto de potenciar la colaboración con la Administración.

¿Cómo encara este nuevo mandato después de diez años en el cargo?

Lo encaro con muchísima ilusión, con más ganas, si cabe, que la primera vez. Y queriendo consolidar todo lo que hemos hecho. Lo que queremos es tener una Cámara que sea referente para los empresarios y, sobre todo, que sea útil.

¿Cuál cree que es el principal reto al que se tienen que enfrentar los empresarios?

Uno de los mayores retos que tienen, porque son muchos los retos que realmente tienen los empresarios, es esa transformación que tenemos que ir haciendo en el mundo digital. Y teniendo en cuenta que tenemos un porcentaje de empresas muy importante que son pequeñas les cuesta muchísimo. En ese sentido les vamos a tener que acompañar y ayudar.

"La subida del precio de los carburantes resta competitividad a las empresas canarias"

Otro de los retos que se presenta es el incremento del precio de los carburantes y la amenaza de la inflación, ¿preocupa mucho a los empresarios?

Somos una región ultraperiférica y todo lo que ocurre con cualquier incremento del combustible tiene una incidencia trasversal porque el transporte es una de las cuestiones que más nos influye. Incide en todo. Somos una región meramente importadora y eso ha hecho subir la inflación. Tenemos una inflación por encima de la nacional y eso hacía mucho tiempo que no ocurría. Hay preocupación en ese sentido porque nos quita competitividad a todos los empresarios y a todas las empresas.

¿El temor se ha reactivado ahora que parece que se ha retomado el conflicto?

Lo dijimos desde el momento uno. Si la guerra de Irán era una cuestión de tres meses, estábamos en una situación. Si esto se prolonga en el tiempo nos va a conllevar una subida de precios. Eso haría que los bancos centrales suban los tipos de interés. Tenemos dos pilares donde la economía canarias se ha sustentado: uno es la demanda interna que ha funcionado bien y otro es la externa. ¿Qué ocurrirá? Si suben los precios seguramente el consumo local bajaría y se generaría un quebranto. En la demanda externa también tendrá su influencia porque la inflación no solo se notará en Canarias, aunque aquí influirá más.

No se si por el conflicto o no, pero en los últimos meses se ha observado una cierta estabilización o incluso ralentización tanto en la llegada de turistas como en el gasto, ¿se ha preparado Canarias para una nueva etapa de vacas flacas?

Hemos tenido un mes de enero bueno, también en febrero y marzo. Se ha vuelto a la estacionalidad, que se ha producido en los meses de abril y mayo, que antes de la pandemia eran meses que nosotros llamábamos valle. Esto ha generado cierta alarma en el sentido de que estamos comparando con el año 2025 que ha sido un año excelente. Vamos a ver cómo va el recorrido de los meses de junio, julio y agosto, pero las previsiones que tenemos no son malas. Que hay una estabilidad, sin ningún género de duda. ¿Qué la guerra de Irán ha agravado esa situación de estabilidad? Sí, pero no nos parece tampoco que, por lo menos de momento, nos podamos alarmar. Puede ser que en el turismo de verano tengamos entre un 5 y un 7% menos y la temporada de invierno es muy pronto todavía para hablar de ella, pero vamos viendo que apunta razonablemente bien.

"Los recursos para la transformación energética han sido oportunidades perdidas"

Respecto a la demanda interna, en los últimos años los salarios han subido bastante, pero al mismo tiempo el aumento del nivel de vida provoca que con mayor sueldo se puedan comprar menos cosas. Esto se acaba convirtiendo en un problema económico, también para las empresas...

Pues sí, nosotros somos muy sensibles en ese sentido porque los empresarios somos los primeros que queremos tener a nuestro personal, digamos, contento. Para tenerlos contentos hay que hacerlo de muchas formas, ¿no? Teniendo un buen ambiente de trabajo, formación, que vean que vamos avanzando conjuntamente y, por supuesto, también que haya una retribución acorde. Pero por cuestiones externas a nosotros tenemos mucha dificultad. Y hay una cuestión fundamental que es la vivienda que ha subido de forma desmesurada y se produce una descompensación. Eso genera problemas, no solo de tipo social, sino también económico. Quiero aclarar por otro lado que es una economía de servicios, con lo cual tenemos unos salarios que sabemos que son más bajos que, por ejemplo, una economía industrial. Pero es cierto que los empresarios hemos estado haciendo un esfuerzo importante por ir subiendo salarios

¿Entonces los empresarios no suben más los sueldos porque no pueden?

La palabra es productividad. Es decir, tenemos que ser conscientes de que Canarias es una de las regiones con menos productividad y ese es el gran reto que tenemos. ¿Cómo ganamos productividad? El problema no es pagar más, el problema es ser productivo. Si verdaderamente eres productivo, el empresario se equivocaría sin teniendo gente productiva no hace el mayor esfuerzo posible para tener a su gente contenta. Y eso nos lleva al principio. El reto que tenemos es transformar las empresas, digitalizándolas, intentar que seamos más eficientes, lo más productivos posibles. Y otro aspecto del que se habla mucho es la diversificación. Tenemos que intentar diversificar lo más posible. Especializarnos en cuestiones que tengan valor añadido. Una cuestión que me parece de calado es la energía. Tenemos unos porcentajes de penetración de energía verde muy bajo, entorno al 20% cuando a nivel nacional estamos por encima del 50%. No entendemos por qué tenemos ese retraso, hemos tenido recursos para poder transformarnos, recursos que han venido y que eran justamente para eso. Son oportunidades perdidas.

¿Canarias ha perdido la oportunidad en estos últimos años de bonanza económica de abordar esos retos estratégicos que deberían estar hecho ya?

Lamentablemente, tengo que decir que sí hemos desaprovechado muchas oportunidades. En temas energético, en nuestra producción de energía seguimos quemando fuel, el combustible más contaminante, con un grupo de 50 años con ceros energéticos constantes. También tenemos que pensar en nuestros puertos que son estratégicos. Esas tasas que está poniendo Europa por no tener electrificados nuestros puertos, imagínate si hubiéramos aprovechado todos estos años todos estos recursos y no estar ahora pensando en que se nos puede ir parte del tráfico a otros países. Nuestros aeropuertos, nos han dicho que van a hacer una inversión de 800 millones, pero ¿cuántos años llevamos esperando? Por lo tanto, sí vemos que hay oportunidades, pero que estamos perdiendo.

"Muchas empresas canarias están saliendo fuera por obligación, porque aquí no avanzan"

Uno de los retos en los que quizá habría que haberse puesto a trabajar antes es el tema de la vivienda. ¿Su escasez ha pasado de ser un problema social a un problema económico?

Los empresarios al final lo que vemos es que hay una limitación, es decir, el factor más limitante o de los más limitantes que tienen las empresas en estos momentos es que no conseguimos mano de obra. Esto está vinculado, como ya te he dicho, a lo que es la vivienda y es un momento en que los empresarios también vamos intentando buscar soluciones. Si no hay vivienda vamos a intentar sacar viviendas. Hay empresarios que han comprado estructuras y tienen proyectos para poderlos terminar y ofrecérselas a sus trabajadores. Pero el problema está en que nos vamos encontrando dificultades porque no hay una simplificación administrativa. La administración se tiene que mentalizar de que debe ser una gran facilitadora. Y eso no lo tiene el ADN de la administración. Pero tiene que evolucionar en el tiempo porque el mundo ha cambiado, la economía ha cambiado y no puede seguir con el manual que teníamos. Y aquí tienen mucha responsabilidad, concretamente, los ayuntamientos. Se tienen que mentalizar de que si necesitan ayuda, la tienen que pedir. Porque si necesitan más técnicos o más manos para poder resolver los proyectos tienen que pedir ayuda. Y eso no veo que verdaderamente se esté haciendo. Y otra cuestión es la colaboración público-privada porque también estamos para ayudar. Y no se produce por más que lo pedimos y por más que lo exigimos. Nosotros estamos aquí para colaborar y poder ayudar, pero es que la administración no se deja.

Pero en los últimos años sí que se ha recurrido a ustedes para el reparto de algunas ayudas, ¿debería ser más intensa?

Conseguimos un hito en la pandemia. Se autorizó por parte del Gobierno central que las cámaras pudieran intervenir y colaborar en un momento tan difícil como fue. Se dieron muchos expedientes que al final sumaron 1.144 millones. Ahora la economía en principio va bien, pero hay una cuestión que nos preocupa: la inversión. La inversión está muy por debajo de su potencia. Es una de las cuestiones que vamos detectando. A nosotros nos gusta que las empresas tengan músculo, salgan fuera y se internacionalicen pero nos gusta que esa internacionalización sea voluntaria. Es decir, cuando verdaderamente una empresa considera que salir es bueno. ¿Qué es lo que ocurre ahora? Que quien tiene potencial está saliendo fuera por obligación porque aquí los proyectos no avanzan, no salen.

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