Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La tunera que iba a desaparecer y acabó conquistando Europa

La empresa canaria Tunocanarias ha logrado transformar el fruto de la tunera en polvo, ampliando su vida útil y sus aplicaciones culinarias

Equipo de la empresa Tunocanarias.

Equipo de la empresa Tunocanarias. / LP / DLP

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Irene Mederos

Irene Mederos

Las Palmas de Gran Canaria

Con una Thermomix y vídeos de Youtube José Ledesma empezó un negocio que partió de Canarias para llegar hasta el continente europeo. Cuando la pala estaba preparada para arrancar las tuneras de su finca, en Valle de San Lorenzo, nadie imaginaba que aquellas plantas acabarían convirtiéndose en el origen de uno de los proyectos agroalimentarios canarios con mayor proyección. La idea inicial era otra. Ledesma quería quitar las tuneras de su terreno para ampliar el negocio de las carreras de palomas que había llevado a su familia a organizar uno de los derbis internacionales más importantes del mundo. Pero un cambio de idea en el último momento truncó todos los planes. Y de aquel parón nació Tunocanarias.

Los primeros pasos fueron modestos. La familia comenzó elaborando mermeladas, infusiones, licores y pulpa congelada que vendían en un pequeño puesto del mercado del agricultor de Valle de San Lorenzo. Pero el verdadero punto de inflexión llegó cuando consiguieron transformar el fruto en polvo. «Esa fue la magia que cambió todo», asegura el empresario. El nuevo formato –sin necesidad de congelarlo– permite que «todo el mundo cuente con este producto en sus despensas», subraya. Pues bien, el periodo de caducidad se amplió de unos días hasta un año y su uso se extendió a una infinidad de posibilidades en las cocinas del Archipiélago.

Desde un añadido en suplementos, como el magnesio o la proteína, hasta convertirse en un ingrediente más del que fue premiado como el mejor pan nutricional de España. El polvo de higo tinto o tuno indio, ha sabido moldearse a las demandas de sus clientes y a las nuevas modas. De hecho, apenas tres meses después de comenzar a producir el polvo deshidratado, la empresa acudió a una feria internacional en Londres y obtuvo el premio al mejor producto español del certamen. «Ganar a nivel nacional con un producto tan local como el tuno fue una locura», recuerda.

La idea comenzó en pandemia y recientemente, casi siete años después, Tunocanarias fue reconocido como uno de los diez productos ganadores de los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles. El jurado valoró un modelo que combina agricultura ecológica, innovación, economía circular y relevo generacional. ¿Y, cómo cuidan la tierra al mismo tiempo que cultivan su producto? Pues con las ovejas y gallinas de la finca como uno de los pilares fundamentales.

El terreno funciona bajo criterios ecológicos con la incorporación de animales como parte del propio sistema productivo. Las ovejas ayudan a controlar la vegetación, mientras que las gallinas contribuyen al mantenimiento de la finca y generan abono natural. «Son una maravilla porque tienen toda la hierba controlada, abonan y además son una atracción para los niños», explica. La empresa también apuesta por aprovechar los subproductos del proceso de transformación para elaborar otros productos, reduciendo residuos y buscando un modelo de economía circular.

Propiedades del producto

Durante generaciones, el higo tinto estuvo vinculado a la medicina popular de las Islas. «Las abuelas decían: esto sirve para casi todo, mi niño», cuenta el fundador al recordar cómo nació parte de la inspiración del proyecto. Y es que el negocio es, ante todo, familiar. Detrás de la firma sigue estando la familia. Los cinco hermanos del fundador, su mujer, su hijo y otros familiares forman parte de un proyecto que ya da empleo a unas 15 personas.

Ledesma reconoce que la clave está en la pasión más que un plan empresarial perfectamente diseñado desde el principio. «Esto fue todo de corazón. Crees en algo y dices: vamos a hacerlo», resume. Ahora, con el reconocimiento nacional y la mirada puesta en nuevos mercados, el reto es consolidar un producto que nació casi por casualidad. Una tunera que estuvo a punto de desaparecer de la finca acabó convirtiéndose en la materia prima de un proyecto que quiere llevar el sabor del higo tinto canario mucho más lejos.

Entre nuevos proyectos, la familia ha convertido incluso el antiguo palomar en un centro de visitantes y ha incorporado un museo etnográfico con objetos recopilados durante años por sus padres. «La gente prueba el producto, ve cómo se cultiva y conoce cómo somos», explica el empresario. La apuesta por el turismo busca además convertirse en una nueva vía de internacionalización. La estrategia pasa por que quienes visiten la finca desde otros países conozcan el producto y puedan convertirse después en clientes o distribuidores. Pues bien, «es una forma de llevar nuestro producto a otros países casi sin darnos cuenta», señala.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents