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Canarias registra doce muertes atribuibles al calor extremo desde principios de verano

Las altas temperaturas se cobran la vida de una docena de isleños; nueve en julio y tres en agosto

Un termómetro marcando 40 grados en La Laguna.

Un termómetro marcando 40 grados en La Laguna. / Arturo Jiménez

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En lo que va de verano, las altas temperaturas han causado un total de doce muertes en Canarias. El periodo estival arrancó de una manera bastante discreta; los termómetros dieron una tregua y el mes de junio cerró sin víctimas mortales. En julio, sin embargo, el sistema español de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) registró nueve fallecimientos atribuibles al calor extremo en las Islas, es decir, un deceso cada tres días. La situación no parece mejorar con la entrada de agosto; apenas cuatro jornadas y ya hay que lamentar otras tres defunciones por este mismo motivo.

Julio ha sido un mes especialmente tórrido en toda España. En sus 31 días, se contabilizaron 2.026 muertes por calor en el conjunto del país, casi el doble –91% más– que en el mismo periodo del año anterior. El dato, además, es el segundo mayor desde que comenzó a funcionar esta herramienta pública, en 2015.

En cuanto al perfil de los fallecidos este último mes, 1.208 fueron mujeres y 817, hombres. La mayoría (1.944) tenía más de 65 años y, entre estos, 1.249 eran mayores de 85 años. La edad, sumado a otros factores de riesgo como la falta de climatización en las viviendas, las enfermedades crónicas y la polimedicación, convierten a este colectivo en el más vulnerable a los episodios de calor extremo. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mortalidad relacionada con las altas temperaturas en seniors aumentó un 85% entre los periodos 2000-2004 y 2017-2021.

El cuarto dato más bajo del país

La cifra registrada en el Archipiélago es la cuarta más baja de todo el país. Por comunidades autónomas, se estima que en Cataluña se ha producido el mayor número de muertes (544) asociadas al calor, seguida de Andalucía (262), Comunidad Valenciana (235), País Vasco (140), Castilla y León (130) y Galicia (129). Por detrás de estas regiones están la Comunidad de Madrid, con 121; Aragón, con 109; Castilla-La Mancha (84), Navarra (73), Extremadura (50), Cantabria (50), Murcia (35), Asturias (33), La Rioja (15), Canarias (9), Ceuta (3) y Melilla (3). En Baleares, el sistema no estima fallecimientos por esta causa.

Asimismo, desde que se activó el Plan Calor 2026 y se puso en marcha MoMo, se estima que han fallecido 3.158 personas por causas relacionadas con las altas temperaturas. A las 2.026 estimadas durante julio, hay que sumar las 101 de mayo –contabilizadas a partir del día 22– y las 1.031 de junio.

Los momentos más críticos

El mayor número de muertes se suele registrar durante las olas de calor, es decir, en periodos sostenidos de temperaturas extremadamente altas que duran al menos tres días consecutivos. No obstante, el Ministerio de Sanidad señala que sus efectos también pueden observarse con cierto retraso, pasadas incluso las 72 horas.

El dato del Archipiélago es el cuarto más bajo del país

Para combatir el calor, la principal recomendación es beber agua con mucha frecuencia, cada quince o veinte minutos. El café, las bebidas azucaradas o las alcohólicas favorecen la deshidratación, por lo tanto, durante las jornadas más tórridas es preferible reducir su consumo. También es importante permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos y evitar la actividad física en las horas centrales del día. Junto a los mayores, los bebés, los niños, las mujeres gestantes y las personas que trabajan al aire libre son los colectivos más vulnerables a las altas temperaturas.

Los golpes de calor y las noches tórridas

Los efectos de las altas temperaturas en la salud de la población han sido descritos por numerosos estudios, que han establecido relaciones inequívocas entre el calor y la mortalidad. Los síntomas del golpe de calor van más allá del agotamiento físico y pueden alterar el comportamiento y la lucidez. Cuando la temperatura corporal supera los 40 grados, no solo fallan los órganos, también empieza a fallar el juicio. Inicialmente los pacientes presentan aumento de la temperatura corporal, sudoración profusa, taquicardia, hipotensión, fatiga, debilidad, calambres musculares, mareo, dolor de cabeza, náuseas y piel fría.

Durante estos meses, otro de los problemas que más preocupa es el de las noches tropicales, tórridas e infernales. Madrugadas en las que la temperatura no baja de los 20, 25 o 30 grados y que pueden llegar a ocasionar muertes menos inmediatas. Las altas temperaturas nocturnas, junto con las altas temperaturas diurnas, pueden provocar un estrés térmico prolongado, que se ve agravado por el hecho de que el cuerpo humano no puede descansar durante la noche.

El impacto más común de las noches calurosas en la salud humana es la falta de sueño y descanso. El calor puede provocar alteración y privación del sueño debido a los necesarios procesos de termorregulación, alterando así el desvelo y provocando la disminución de las fases REM (Rapid Eye Movement) y SWS (Slow-wave Sleep). Además, son las primeras horas de la noche y la primera fase del sueño la que se describe como la más sensible y la que acumula las mayores alteraciones por estrés térmico. Hay estudios que ya han calculado que la población perderá 60 horas de sueño por persona y año hasta final de siglo debido al cambio climático.

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Fuente: El Día - La Opinión de Tenerife

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