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Dos notas

Millares: Escritos y entrevistas

Millares: Escritos y entrevistas / José Luis de la Nuez Santana

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José Luis de la Nuez Santana

Coautor de la edición crítica, selecciona el texto reproducido e incluido en Millares

Descarto la posibilidad de creerme dominador consciente de estos cuadros salidos de mí mismo. Lo insólito que me aguarda en la dimensión perdida de una burda arpillera encuentra su único paralelo en lo oscuro e inatrapable de lo desconocido.

Cuando se perfora a lo hondo en la búsqueda de nuevos yacimientos válidos para que nuestro ahora, se sabe de antemano que la pregunta del que quiere sabernos habrá de estrellarse en ese mismo fango donde yacen y nacen todas las fertilidades.

Si me percato del riesgo que supone el nuevo y difícil camino emprendido, nada puedo hacer para evitar que a la medida se oponga mi amor por lo ignoto, mi necesidad de aquellos hoyos infinitos del misterio.

1956

Es evidente que la fuerza del arte actual encuentra su acicate poderoso en la líneas divisoria con lo imposible donde nos hallamos. Lo imposible lleva a la desesperación y a la eclosión que a la par que mata nos renace.

Decir cosas enteras y libres, de una forma brutal, es ponerse al filo de la muerte que igual nos resucita.

Todo lo imposible y absurdo de nuestro mundo me lleva irremediablemente a esa válida posibilidad de volcarme en lo desconocido sin pretensiones de salvación o de condena.

Si ahí está nuestra fuente oscura -la porción más profunda de mí mismo- , si de ahí salen todas las voces apremiantes que me dan pauta más difícil e inquietante, ¿cómo puedo descifrarme las tantas cosas que me llevan?¿Con qué canon o abecedario conocido o al uso puedo traducirlas?

Se ha llegado a las tierras de lo inexplicable. Creo que nace una gran confusión de ese prurito por parte del artista de descifrar esta cosa indescifrable que es un cuadro, una escultura.

Pocos artistas se atreven a confesar su ignorancia frente a su misma obra, demostrando su falta de valentía y de sinceridad. Porque olvidan que en el enseñar su sangre así, sencillamente, sin ningún abalorio, y confesando esta única y vital necesidad del acto creador, es donde se esconde la más preciosa autenticidad.

Nunca me asusté -y lo repito ahora- si dije que mucho de lo que hacía escapaba a mi entendimiento. Y no me asusto porque, en rigor, no siento necesidad de entender todo lo que pinto. Alguien vendrá que diga que no sé por dónde ando. No me importa. Pero me hiere quien piense que me fui por los cerros de Úbeda y que me evado de las auténticas realidades del hombre.

A la realidad actual se llega mi libre protesta con el desgarramiento de las vestiduras, las texturas acribilladas, el fragor de las cuerdas, la arruga de la belleza, la herida telúrica y la verdad pavorosa del homúnculo floreciendo de unas humildes sargas reservadas para este día.

José Luis de la Nuez Santana, coautor de la edición crítica, selecciona el texto reproducido e incluido e n Millares

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