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El Teléfono de la Esperanza en Canarias detecta un aumento de los conflictos familiares en verano

La atención a estos problemas representó el 17% de las llamadas en julio, dos puntos porcentuales más que en el mismo período de 2025 y cuatro más que en abril de este año

De izquierda a derecha, José Cabrera, Pacho Ayaso, Silvia Florido y Andrea Speranza, psicólogos del Telefóno de la Esperanza en Canarias, durante la celebración de una actividad.

De izquierda a derecha, José Cabrera, Pacho Ayaso, Silvia Florido y Andrea Speranza, psicólogos del Telefóno de la Esperanza en Canarias, durante la celebración de una actividad. / LP/DLP

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Las Palmas de Gran Canaria

En verano desciende el volumen total de llamadas que suele recibir el Teléfono de la Esperanza en Canarias, pero cambia el peso de las distintas problemáticas que llevan a las personas a recurrir a este servicio. De hecho, las consultas relacionadas con conflictos familiares graves, incluidas las situaciones de violencia, han aumentado en el período estival y representaron el 17% de los contactos telefónicos atendidos en julio. El dato supone un incremento de dos puntos porcentuales con respecto al mismo período de 2025 y de cuatro puntos porcentuales en comparación con abril del presente año. Así lo pone de manifiesto José Cabrera, psicólogo clínico y director técnico de esta organización en el Archipiélago, quien aclara que este crecimiento se produce en un contexto en el que las llamadas en general disminuyen en torno a un 8% por la caída de las consultas relacionadas con la búsqueda de recursos sociales o actividades.

“En los meses de julio y agosto suelen aumentar los casos de problemáticas familiares graves, o al menos nosotros registramos un incremento de las llamadas que tienen que ver con estos asuntos”, anota Cabrera. Entre los principales conflictos figuran las crisis de pareja que no necesariamente implican violencia, los problemas graves relacionados con los hijos, la violencia de hijos a padres y la violencia de género.

Pero, ¿cuáles son las causas que están detrás de este aumento? Tal y como indica el profesional, uno de los principales motivos es el mayor tiempo de convivencia por la llegada de las vacaciones. “El hecho de tener que compartir más tiempo de convivencia hace que se intensifiquen las tensiones y que se eleven las probabilidades de generar malestar cuando las cosas van mal en una familia”, detalla. No obstante, el psicólogo asegura que se desconocen cuáles son los factores que explican que el incremento sea más acusado en 2026.

Las mujeres constituyen el perfil mayoritario

Las mujeres conforman el perfil mayoritario de las personas que recurren al Teléfono de la Esperanza por este tipo de situaciones. Tanto es así, que se reciben unas dos llamadas de mujeres por cada una de hombres. Atendiendo a las edades, el mayor volumen de llamadas que recibe en general la organización en las Islas se concentra entre los 45 y los 54 años, aunque en el caso concreto de la problemática familiar grave también destaca el grupo de entre 35 y 44 años. “Hay mujeres que contactan con nosotros para intentar determinar si la situación que están viviendo corresponde a un caso de violencia de género, ya que nunca antes habían hablado del tema. Ante estos episodios, la labor del servicio consiste en escuchar, orientar y facilitar información sobre los recursos especializados a los que pueden acudir y, si se confirma el caso, las remitimos al 112 o al 016”, apostilla Cabrera.

En total, el Teléfono de la Esperanza en Canarias recibió 811 llamadas en julio, una cifra muy similar a la registrada en el mismo mes de 2025. Los contactos proceden de todas las islas, si bien el mayor volumen corresponde a Gran Canaria y Tenerife. Ahora bien, a pesar del crecimiento que han experimentado los casos de conflictos familiares graves, el mayor peso de las consultas guarda relación con los problemas psicológicos. Estos trastornos constituyen alrededor del 30% de las llamadas, aunque en julio el porcentaje descendió hasta el 28%. En este grupo se incluyen las situaciones vinculadas a los cuadros de depresión y ansiedad, o la pérdida del sentido vital, entre otras circunstancias.

La soledad y el aislamiento son otros de los grandes motivos que impulsan a las personas a contactar con el servicio en esta época, y suponen alrededor del 15% de las llamadas. “En realidad, sabemos que en prácticamente todas las llamadas al Teléfono de la Esperanza hay un trasfondo de soledad, incluso cuando la causa inicial es un problema laboral, social o de otra naturaleza”, apunta el coordinador, que además informa de que la soledad no se limita a las personas mayores. “Atendemos a diferentes perfiles, pero los mayores que lo deseen tienen la posibilidad de participar en un proyecto específico destinado a acompañarlos y facilitar su incorporación a actividades y redes de participación social”, agrega.

Ideación y crisis suicidas

Otros de los asuntos a los que presta especial atención la entidad son la ideación y las crisis suicidas, unos episodios que en verano representan entre el 4% y el 5% de las llamadas, mientras que el resto del año el dato se sitúa en torno al 7%. El servicio atiende desde personas que comienzan a expresar ideas relacionadas con el suicidio hasta situaciones de crisis en las que existe un riesgo inmediato. Al listado se suman los casos en los que la autolisis está en curso. En estas últimas circunstancias, los profesionales trabajan para conectar a la persona con los servicios de emergencia y facilitar que reciba la atención necesaria. Según expone Cabrera, las llamadas por conducta suicida las realizan personas de diferentes edades, pero el servicio también dispone de un canal de atención mediante chat que presenta un perfil más joven. Este recurso asiste hasta el 25% de las peticiones de ayuda.

A pesar de que en los meses de verano se reducen las actividades presenciales de formación y promoción de la salud emocional, el Teléfono de la Esperanza en las Islas mantiene su atención telefónica tanto en la provincia de Las Palmas como en la de Santa Cruz de Tenerife, donde los usuarios pueden contactar a través del 928-334-050 o 922-334-050, respectivamente. Asimismo, las distintas sedes del país están interconectadas en la línea 717-003-717 para garantizar la atención cuando los teléfonos de un centro están ocupados.

En septiembre, la entidad iniciará la campaña del Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Además, en otoño pondrá en marcha nuevas actividades formativas y recuperará, entre otras iniciativas, un taller de duelo dirigido a las personas que han sufrido pérdidas y tienen dificultades para afrontar el proceso posterior. “Nuestra labor no sería posible sin el apoyo de las entidades colaboradoras”, resalta José Cabrera, que agradece el respaldo del Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el consistorio de Santa Cruz de Tenerife, los cabildos de Gran Canaria y Tenerife, la Fundación La Caixa, Sagulpa y la Fundación Amurga.

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