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Medioambiente

Las mareas vivas agitan las costas de Canarias al coincidir con fuerte oleaje: qué son y cuándo alcanzarán su máximo

La Dirección General de Emergencias mantiene activa la prealerta por fenómenos costeros en Tenerife, La Gomera y Gran Canaria

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Santa Cruz de Tenerife

Con la llegada de septiembre parece que todo –o, más bien, casi todo– lo que ocurre en las costas canarias tiene una única explicación: las mareas del Pino. Aunque hayan recibido ese nombre por la patrona de Gran Canaria, en el resto de Islas son pocos los vecinos que todavía no han oído hablar de este fenómeno. Durante las fiestas de la Virgen del Pino, que celebran su día grande el 8 de septiembre, se producen unas mareas vivas de gran amplitud, es decir, con una diferencia muy marcada entre la pleamar y la bajamar. Este año, además, han coincidido con fuerte oleaje, una combinación que obligó a la Dirección General de Emergencias a declarar la prealerta por fenómenos costeros.

Tenerife, La Gomera y Gran Canaria estuvieron en prealerta por fenómenos costeros desde las 21:00 horas del pasado martes, 1 de septiembre, hasta las 19:00 horas del miércoles, día 2. El empeoramiento de las condiciones marítimas está provocando estos días marejada, con zonas de fuerte marejada que podrían evolucionar a mar gruesa, es decir a olas que podrían alcanzar entre 2,5 y cuatro metros de altura. Durante el episodio, además, se espera viento del norte al nordeste de entre 30 y 50 kilómetros por hora, con zonas en las que las rachas podrán alcanzar fuerza 7, equivalente a velocidades de entre 50 y 61 kilómetros por hora.

Las mareas del Pino suelen ser sinónimo de calma. Por estas fechas, los vientos alisios comienzan a perder fuerza y llega lo que se conoce como las bonanzas de septiembre. Este año, en cambio, parece que no será así. El geógrafo y profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) Pablo Máyer explica que cuando las mareas vivas se mezclan con fuerte oleaje, como está ocurriendo, puede haber problemas. "Durante esta época del año lo habitual es que el mar esté tranquilo, pero en esta ocasión parece que será diferente, por lo que habría que aumentar la precaución", añade.

El océano gana terreno

Cada año, las mareas del Pino dejan imágenes curiosas en distintos enclaves costeros del Archipiélago. Maspalomas, por ejemplo, es uno de los lugares donde este cambio resulta especialmente visible por la extensión de su litoral. El océano ha avanzado sobre la arena y, como consecuencia, ahora hay agua donde hace unos días había espacio de sobra para las toallas y las sillas.

Las olas rompiendo en las piscinas de Bajamar.

Las olas rompiendo en las piscinas de Bajamar. / Arturo Jiménez

En la playa de Maspalomas, las mareas vivas por el momento no han causado males mayores, solo han dejado una estampa atípica. Sin embargo, hay otros enclaves de la misma isla, como Ojos de Garza y Arinaga, que ya se han visto afectados. Las mareas del Pino han golpeado con fuerza el sureste de Gran Canaria. En estos enclaves, el oleaje ha dejado una importante acumulación de piedras y agua en los puntos más próximos al litoral.

En Tenerife, la situación es bastante similar. Cuando la marea sube de manera desmesurada, la costa sureste, desde Candelaria hasta Arico, suele ser la peor parada, junto con otras zonas como Bajamar o Puerto de la Cruz.

El origen de este fenómeno

Para conocer por qué este fenómeno natural se produce cada año por estas fechas es necesario mirar al cielo. Cuando la Luna y el Sol se encuentran alineados con la Tierra –es decir, durante la luna nueva o la luna llena–, sus fuerzas se suman y provocan las llamadas mareas vivas, en las que la diferencia entre la pleamar y la bajamar es mayor de lo habitual. Aunque esto ocurre cada mes, las de septiembre son las más reconocidas por dos motivos: coinciden con la popular festividad y anuncian la llegada del otoño. Por ello, al producirse próximas al equinoccio –cambio de estación–, también se conocen como mareas equinocciales

Su máximo no siempre coincide de manera exacta con el 8 de septiembre, Día de Nuestra Señora del Pino. Este año, los días clave serán el 10, 11 y 12. El 11 de septiembre, con luna nueva, el Sol, la Luna y la Tierra se alinean y generan una de las mareas vivas más intensas del mes. Para esos días, las tablas de marea muestran coeficientes muy altos, con pleamares especialmente elevadas y bajamares muy bajas. También habrá otra tanda de mareas vivas a finales de septiembre, alrededor de la luna llena del 26 de septiembre.

Extremar la precaución en zonas costeras

Las próximas jornadas estarán marcadas por viento flojo a moderado y alguna que otra nube. A lo largo de la semana, las temperaturas también volverán a subir. La calima regresa de manera generalizada, por lo que los termómetros podrían alcanzar los 35 grados algunos puntos de las Islas, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). En la capital chicharrera, la máxima llegará a 30 grados y en Las Palmas de Gran Canaria, a 28.

Aunque la temperatura invite a ir a la playa, también habrá que tener en cuenta que la intensidad de las mareas podría aumentar durante los próximos días. Por ello, Emergencias recomienda extremar las precauciones en las zonas costeras y consultar los horarios de pleamar antes de acercarse al mar.

Recomendaciones

En este sentido, la principal indicación es no acercarse a muelles, espigones o zonas donde rompan las olas, especialmente para hacer fotografías o vídeos. También se aconseja evitar la pesca en lugares expuestos y no circular con vehículos por carreteras próximas a la línea de costa cuando las condiciones sean adversas. En las playas, se recomienda no bañarse con bandera roja, en zonas con fuerte oleaje o resaca ni en lugares que no dispongan de vigilancia y salvamento. También deben evitarse las actividades deportivas y náuticas en las zonas afectadas por la mar de fondo.

Durante las próximas jornadas es probable que haya corrientes más fuertes y rompientes más violentas que pueden hacer que una imprudencia se convierta en fatalidad. En caso de que una persona caiga al agua, se recomienda alejarse de la zona donde rompen las olas, pedir auxilio y esperar al rescate. Si alguien observa desde tierra que otra persona ha caído al mar, debe avisar inmediatamente al 1-1-2 y si es posible, siempre sin ponerse en peligro, lanzarle un cabo con un flotador u otro objeto al que pueda sujetarse.

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