El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria traslada su inauguración al 25 de febrero debido al elevado índice de contagios de covid-19 en la isla. Estos quince días de retraso marcarán el calendario de unas fiestas que, con los cambios, se alargarán hasta el 20 de marzo. Así lo adelantó este miércoles, 12 de enero, el alcalde de la capital grancanaria, Agusto Hidalgo.

Una decisión que se ha encontrado con el visto bueno de los grupos de las carnestolendas, que entienden lo complicado de la situación sanitaria actual por el avance de ómicron en la sexta ola. Sin embargo, algunos de ellos afean al área de Promoción y al Consistorio que se hayan tenido que enterar por los medios de comunicación y que no se les haya avisado previamente. 

¿Ve apropiado que se celebre el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria?

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Por otro lado, este anuncio no ha gustado a los sanitarios de Canarias, que estos días afrontan un repunte de casos que tiene desbordado los centros de Atención Primaria y los distintos hospitales de las Islas, que ya tienen 19 plantas destinadas a pacientes covid.

"La población en su conjunto, pero el sector sanitario está muy cargado y cuando vemos que las instituciones no toman medidas para frenarlo. Es que vemos morir a gente, vemos a gente en los pasillos, vemos que no están bien tratados nuestros pacientes y que encima se quiera celebrar el Carnaval...es que hierve la sangre", asegura el médico intensivista, Domingo González, en una entrevista en COPE Gran Canaria

"El hecho de que se celebre el Carnaval puede entenderse por la gente como que esto no es tanto problema y podemos hacer fiestas en casa, reunimos mucha gente, vamos a discotecas, no nos ponemos mascarillas, no mantenemos distanciamiento. Esa falsa sensación de seguridad es lo que está provocando que esto no haya quien lo controle", afirma el profesional sanitario que cree que sería mejor opción la suspensión de las carnestolendas.

Además, añade que percibe un clima de hartazgo en los profesionales de la sanidad canaria que se ven desbordados y afirma que muchos "tienen problemas graves como la inestabilidad laboral, contratos de un día para otro, así como la falta de inversión en infraestructuras y equipamientos". 

"Se está cociendo un movimiento dentro de la sanidad que en los próximos meses va a llevar a movilizaciones potentes. Ya pasó en Madrid con las batas blancas y se verá en el resto del país", advirtió.