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Silvana y Daniela Medina Ortega, dos hermanas de la realeza del Carnaval

Reinas del Carnaval en 2007 y 2022, Silvana y Daniela han vivido la fiesta desde niñas en una casa que era puro disfraz

Coronación de la Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2022

Coronación de la Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2022

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Coronación de la Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2022 Adzubenam Villullas

El pasado 11 de marzo Daniela Medina Ortega logró su sueño, ser Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Una meta que esta médico de profesión ya alcanzó en 2007 su hermana, Silvana, cuando se coronó con una fantasía también de Juan Carlos Armas. Ambas han vivido la fiesta desde niña, sus padres, fundadores de Río Bamba, les han inculcado el baile, la purpurina y el saber usar la pistola de silicona.

La casa de la familia Medina Ortega, en el barrio de San José de Las Palmas de Gran Canaria, respira Carnaval. Las hermanas Silvana y Daniela crecieron entre lentejuelas, purpurina y pasos de baile. De hecho, sus padres, 'Pichi' Medina y Dulce Ortega, se conocieron en una comparsa y fundaron posteriormente la desaparecida Río Bamba. Una pasión que transmitieron a sus hijas y que se materializó en dos ocasiones. La noche del 9 de febrero de 2007, Silvana Medina Ortega logró coronarse como Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria; 15 años después, el pasado 11 de marzo, Daniela Medina Ortega se alzó también con el cetro y la corona ante el público del parque de Santa Catalina. Ambas ya son historia de la Carnaval.

«En su noche estaba como un flan, más nerviosa que en mi gala», apunta Silvana en compañía de su hermana, «no puedo estar más contenta por ella, porque es su sueño». Y es que por ahí iban los tiros del nombre de la fantasía de Daniela: Abrazando un sueño. Lo de ella era «un secreto a voces», dicen por el mundo del Carnaval; llevaba ya varios años esperando la llamada y, el teléfono, finalmente sonó hace apenas unos meses. «Mi madre me lo comentó en verano pero no me lo terminaba de creer», apunta la nueva reina, «finalmente un día me contactó Juan Carlos Armas, que fue el diseñador de mi hermana y de la comparsa, y me dijo que ya estaba todo en marcha».

A partir de ese momento tocaba ponerse manos a la obra para poner en marcha una candidatura en mitad de una pandemia y que aspiraba a romper el reinado de dos años que mantendría Minerva Hernández hasta la semana pasada. «Vivo en Barcelona, así que han sido meses duros, de mucho trabajo y de muchos aviones yendo y viniendo todos los fines de semana», aclara Daniela, aún así, el esfuerzo bien valía una corona, la misma que llegó a tener su hermana sobre su cabeza hace 15 años. La misma con la que tanto tiempo llevaba soñando.

Silvana Medina Ortega, reina del Carnaval 2007. CANDIDO QUESADA

«¿Me dejas probarla?», pregunta Silvana al ver la corona del Carnaval, que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria guarda cuidadosamente en un gran arcón, cual reliquia de la fiesta. Con suma delicadeza se la posa unos minutos sobre su cabeza y los recuerdos comienzan a volar. A continuación, toca ponérsela a su hermana, que es quien deberá ostentarla en cada acto oficial de las carnestolendas capitalinas durante el próximo año.

Silvana: «En su noche estaba como un flan, más nerviosa que en mi gala, no puedo estar más contenta»

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Pero la historia Real de esta familia de San José comenzó mucho antes. Silvana subió a los escenarios cuando el Carnaval todavía no se celebraba en el parque Santa Catalina. Fue en 1991 cuando los presentadores de la gala de la reina Infantil de aquel año pronunciaron su nombre; no logró el trono pero fue designada entonces primera Dama de honor. Años después, su hermana Daniela seguiría sus pasos y también aspiró al trono chico de las carnestolendas de la capital. Era febrero de 2007 y quedó en la misma posición que su hermana cuando se presentó de niña.

«Eso se lleva en la sangre», comentan constantemente a su alrededor. «Nuestra casa era la casa del Carnaval», señala Daniela y repite casi al unísono Silvana. «El salón de casa era donde a veces ensayaba el coro, se hacían los vestuarios», comenta esta última. Es más, la nueva reina, incluso, recuerda «coser y pegar cositas desde pequeñita», y añade entre risas «tuve varias quemadas con la pistola de silicona». De hecho, la madre de estas dos soberanas, Dulce Ortega es conocida en el mundo de las carnestolendas como diseñadora y modista, de comparsas, de disfraces para concursos, cabalgatas, grupos y drags.

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Coronación de Daniela Medina, Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2022 Efe

Una madre que ahora está cumpliendo las promesas que le hizo a la Virgen del Pino para que su hija cumpliera su sueño, «le queda montarse en una montaña rusa, que dice que les tiene pánico», comenta Daniela, «lo que hacen las madres por la corona». Y es que aquel anhelo se cumplió. De hecho, ya había «señales», indican ambas, «le tocó salir en el puesto seis, el mismo que el mío». Ahora toca vivir el reinado.

«Nuestra casa era la casa del Carnaval, recuerdo incluso de niña quemarme con la pistola de silicona»

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Silvana recuerda su reinado como un año «fantástico». Es más, ambas reconocen que han visto la gala mil y una veces. Fue un tiempo en el que viajó a Cuba y parte de su vestido estuvo expuesto en Londres. Bailó un tiempo con drags, fue componente de Río Bamba hasta que dejó de participar, entró en el Ballet Collage -fundado por antiguos componentes de su comparsa- y aunque ahora se ha centrado en la maternidad -a su hijo de tres años ya le inculca el Carnaval, «ya saltó el otro día sobre el escenario»-, reconoce que la fiesta sigue con ella. 

Quien sabe si dentro de unos años el público ve a las hermanas Medina Ortega una vez más sobre el escenario. ¿La Gran Dama? «Al final ellas son las que mejor se lo pasan», matiza Daniela. El tiempo dirá si continúa la saga.

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