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Los fans de la preselección de la Gala Drag Queen acampan por sus entradas: "Es una promesa por mi hijo"

Manuel Jesús Espino hizo cola durante dos noches para cumplir el sueño del pequeño de 10 años, Acorán

Cola para comprar entradas para la Gala Drag

La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

"Es una promesa por mi hijo", desveló Manuel Jesús Espino, el primero de la cola para conseguir las entradas de la preselección Drag Queen del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Desde el sábado a mediodía se instaló frente a la taquilla de la trasera del Parque Santa Catalina y no se movió de su sitio. Como es habitual cada año, las entradas son muy codiciadas y en Internet se agotan en pocos minutos, por ello, los fans más fervientes de la pregala deciden acampar a la intemperie, a pesar del frío y el cansancio, para asegurarse de conseguir las suyas. Espino consiguió las entradas para su pequeño, Acorán, al cual los Reyes Magos le regalaron el dinero para ello. "Baltasar le hizo una carta preciosa y le dijo que los sueños se cumplen", explicó el padre minutos antes de las 9:00 horas, el momento en el que, por fin, se abrió la ventanilla y los asistentes aplaudieron de la emoción. En internet las entradas se agotaron a las 9:11 horas y de forma presencial a las 11:12 horas.

El sueño de Acorán es poder ver por primera vez la preselección en vivo y en directo, por lo que su padre no se lo pensó dos veces y se atavió con ropa de abrigo, tomó una silla de playa y se plantó en el epicentro carnavalero para conseguir esas entradas. Acorán, de diez años, ya hace sus pinitos de drag queen, y participa en un grupo de baile. "Él hace sus propias galas, actúa y baila, le encanta desde pequeño y eso me ha enseñado mucho", destacó Espino. "No pensaba que este mundo fuera tan bonito", añadió. Después de horas de espera y frío, a Espino le emocionó el compañerismo del resto de personas en la cola, ya que siempre le asesoraron y le ayudaron en todo lo que necesitó. "Hay una humanidad increíble y eso es muy bonito porque es difícil de ver", señaló.

Las horas se "pasan volando"

Tras tantas horas de espera, Espino reconoció que el frío cala en el cuerpo, pero una vez que se ponen a hablar las horas "pasan volando". "La ilusión que tengo por ver la cara de mi hijo al ver las entradas me da el calor interior que necesito", afirmó. Después del sacrificio de pasar dos incómodas noches en una silla de plástico, el padre aseguró que, en principio, la Gala Drag Queen la verán en casa en familia, pero si Acorán le pidiera que volviera a acampar, lo haría "con los ojos cerrados".

Sandra Pérez ha visto todas las Galas Drag Queen desde sus inicios hace 26 años, y para todas las ediciones ha hecho cola para conseguir sus entradas. Pérez es una habitual de esta tradición, y de hecho, durante 14 años se posicionó como la primera en la lista de espera. Hasta este año, cuyo puesto fue para José Manuel Espino. "Algún día tenía que pasar, esto no es mío", apuntó. "Es un gran padre", opinó sobre Espino, con el que pudo hablar durante las largas horas que pasaron de espera. La apasionada por el Carnaval volverá el martes para hacer cola para las entradas de la Gala de la Reina y empatará para la cola de las entradas de la Drag Queen, este jueves.

Primeras veces

Algunos de los propios participantes en la preselección hicieron cola junto a amigos y familiares. Daniel Hernández se presenta por primera vez como Drag Ego, y su familia pasó la noche en vela para estar presente apoyándole. "Estoy muy contento de que venga toda la familia", aseguró el candidato. Hernández es consciente de que son semanas muy intensas de trabajo, pero tenía claro que quería "vivir la experiencia". Su madre Teresa Rodríguez se puso en la cola desde las diez de la mañana del domingo y luego se fueron uniendo el resto. "Hace mucho frío y se te queda el culo cuadrado", se sincera uno de los integrantes del grupo, que peor pasó la noche.

Para matar el tiempo muerto, Raquel Martínez y Laura Suárez jugaban a las cartas en una mesilla portátil que desplegaron. "Sobre todo lo hacemos por mi hermana que es muy fan, pero no puede venir porque vive fuera", detalló Suárez. Para pasar las horas se prepararon sandwiches de queso cottage y café para engañar al sueño, ya que llegaron a la fila a las cuatro de la mañana del domingo.

Uno de los más preparados fue Arón Castellano, que no solo llevó una silla, sino que también transportó el colchón, sábanas y una caseta de campaña. "Estoy esperando para empadronarme aquí", bromeó. Aunque esperó toda la noche, desde que se abrió la venta en Internet estaba conectado para probar suerte, aunque nunca ha conseguido comprar las entradas por esta vía porque asegura que se agotan en minutos y la página web colapsa. "Vale más la pena venir aquí y asegurarte", contó.

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