La primera vez de la comparsa Nasau en el Carnaval de Las Vegas
La agrupación, formada por 31 personas, precede de Arucas y se estrena este año en el carnaval capitalino

Un momento del ensayo de la comparsa Nasau en los cuarteles Manuel Lois. / La Provincia
La música suena en el exterior del cuartel Manuel Lois. Las comparsas que participarán este año en el concurso del Carnaval de Las Vegas ensayan en los barracones por turnos.
Mientras en una de ellas lo hace Baracoa, una de las más veteranas y premiadas; fuera esperan impacientes, pero sin dejar de mover los pies y las caderas al ritmo del sonido de la orquesta que se cuela entre las ventanas, las 31 integrantes de la agrupación Nasau, que se estrenan este año en las carnestolendas capitalinas.
«Si me equivoco no pasa nada, eso es lo importante, que vamos a divertirnos», comenta una de las componentes. De edades muy diferentes, desde los 20 a los 69 años, lo que tienen claro es que les une una cosa: el baile.
En cuestión de pocos meses, desde el pasado agosto, su monitor de baile, les contagió el gusanillo, el de formar una comparsa y participar en el Carnaval de Las Vegas.
Con esa propuesta, Nauzet Suárez, su director, había logrado, no solo sembrar la curiosidad y las ganas, sino hacer realidad su sueño. De nombre y ritmo caribeño, Nasau empezaba a gestarse y con ellas, el deseo «de pisar el escenario de Santa Catalina».
Orquesta y coros en directo
Van llegando a la cita del ensayo en los cuarteles Manuel Lois, en la carretera de Chile. Aunque cansadas, la sonrisa en el rostro y las ganas no decaen a pesar de ser las nueve de la noche. Tienen por delante una hora de ensayo acompañados de la orquesta y los coros, que forman parte de las novedades del 50 aniversario de la fiesta de Las Palmas de Gran Canaria.
Sin música enlatada, con coros e instrumental en vivo, Nauzet alaba esa vuelta a los orígenes. «Así se hacía al inicio, las comparsas salían con música en directo, y eso hace sentirlo y vivirlo diferente».
Berenice Montesdeoca es la más joven del grupo, tiene 20 años, pero ya ha vivido el carnaval en otro tipo de agrupaciones, el de las murgas. Una relación familiar con Nauzet fue la manera de llegar a esta joven comparsa. «La primera vez que probé lo que es bailar y vivir una comparsa, me encantó». Memorizar pasos y coordinar coreografías. Ve en todo ello «más trabajo» que en una murga.
Como ella, a muchas más les une el afecto y la amistad. Para otras, como Carolina, Verónica y Silvia, el ser además sus alumnas de baile en el gimnasio que regenta. El boca a boca y las redes sociales hicieron el resto. Saber que en Arucas se estaban calentando motores para vivir la fiesta más internacional, atrajo a muchas integrantes.
Los Caribe y Los Mezclados, sus referentes
A pesar de ser una joven agrupación, su director tiene años de recuerdos en la memoria. Sus padres, comparseros de pro, habían sido miembros de Los Mezclados, convirtiéndose así en un referente para él; al igual que Los Caribe, pioneros de la fiesta.
Nauzet menciona también a Jaguaribe, «y aunque sean nuestra competencia, Baracoa es una de las mejores que hay actualmente en las islas».
Su madre le acompaña en esta ocasión apoyándolo en su nueva aventura y, además, después de 30 años vuelve a los escenarios. Los pasos no se olvidan y en el momento del ensayo lo demuestra.
Junto a ella, Sari Suárez se dice «la abuela del grupo». A sus 69 años, el mundo del espectáculo la ha acompañado siempre. «He participado en concursos de baile, pero esta es la primera vez en comparsa y voy muy ilusionada».
Llegar hasta aquí no ha sido un camino fácil, «sobre todo para grupos tan pequeños como nosotros», reflexiona su director. Desde realizar trámites hasta conseguir patrocinadores. «El 80% de los gastos los hemos sufragado gracias a las rifas que hemos hecho», añade.
Ahora, la vista está puesta en el concurso que se realizará el 6 de febrero, pero ellas no piensan tanto en ganar como en disfrutar del momento. «Vamos con el handicap de que hay comparsas que llevan muchos años, pero vamos a pasarlo bien».
Una vez dentro de las instalaciones, varias de ellas se calzan los zapatos con tacón que usarán en la actuación para así ensayar mejor. Otras en playeras, pero todas con los pasos memorizados. El vestuario, ese se reserva como sorpresa para exhibición ante el público.
Entregadas las partituras, los coros afinan las voces. Perfectamente alineadas, esperan la indicación de Nauzet. Un, dos, tres, comienza el baile.
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