Carnaval de Las Vegas
Turquía, la despensa de los diseñadores del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria
El mercado turco, especializado en telas y mercería, atrae a un gran volumen de artistas del Carnaval en busca de una variedad que no se encuentra en las Islas por unos precios mucho más bajos

Un diseñador en busca de telas en una tienda turca / Cedida

Año tras año, cuando aterriza el Carnaval en Las Palmas de Gran Canaria, lo hace con un inconfundible aluvión de color y brillo. Aunque sus seguidores ya lo han tomado por costumbre, no es algo fácil de conseguir: las mentes creativas que dan forma a las carnestolendas y a sus trajes más icónicos recorren miles de kilómetros en busca de inspiración y materiales únicos con colores vibrantes. Para ello, Turquía es el destino idóneo. Sus calles y bazares rebosantes de telas, bisuterías y objetos decorativos son un detonador de la originalidad de los diseñadores, que regresan a casa cargados con 50, 80 o 100 kilos de ideas en las maletas.
Manuel Encinoso, Isidro J. Pérez e Iván Artiles son algunos de los diseñadores que llevan años vistiendo el Carnaval capitalino. Sus trajes, que acumulan diversos premios en distintas galas, incorporan multitud de materiales que traen ellos mismos o que encargan del país de Oriente Medio, combinados con las telas y bisuterías de negocios locales como El Kilo de San Bernardo, que consideran una especie de segunda casa.
Precios más bajos y mayor variedad de materiales
El problema para adquirir todos los materiales en la Isla, tal y como cuentan, es tanto la escasa variedad disponible como los precios. Al tratarse de un territorio reducido y alejado, resulta mucho más complicado que las empresas importen una amplia gama de productos, a lo que se suman los sobrecostes que ello supone.
Además, muchas tiendas canarias se han visto obligadas a cerrar o reducir sus mercancías porque el volumen de ventas no llega a ser sostenible. De ahí la necesidad de ir lejos en busca de nuevos materiales, colores y formas. "Nuestro Carnaval tiene una proyección exterior muy grande y tenemos que seguir potenciando esa fiesta, que es referente. No podemos quedarnos atrás", apunta Manuel Encinoso.

Corpiños de colores en una tienda turca / Cedida
Un mercado muy especializado
De este modo, acudir a un país con un mercado muy especializado, como es el caso de Turquía, permite un ahorro considerable. Históricamente, y todavía en la actualidad, este ha sido un punto estratégico para el comercio de telas y derivados, por lo que "puedes encontrar un edificio que son solo botones, otro de cremalleras, otro de galones, otro de mercería", según cuenta Isidro, a lo que añade: "He ido unas siete veces y nunca he recorrido la zona entera".
Algunos de sus conocidos aprovechan el billete para matar dos pájaros de un tiro y, además de comprar sus propios materiales, rentabilizan los costes con encargos para otros diseñadores. Iván Artiles no tiene la estampa de Turquía en su pasaporte pero, gracias a estas pequeñas transacciones, buena parte de los vestuarios que ha confeccionado contienen materiales que proceden de este país.
La inspiración tras los detalles
Aunque muchos diseñadores se suben al avión con planos e ideas previas, Manuel matiza que viajar permite "abrir la mente y refrescar la imaginación", por lo que pueden alterarse todos los bocetos y alumbrar otros conceptos frescos. En ocasiones, la inspiración llega de los detalles más insospechados, como le ocurrió mientras iba de tienda en tienda y le llegó un chispazo: en todos los negocios le ofrecían té con pastas en recipientes dorados. Así fue cómo se le ocurrió la idea para la fantasía 'Té, estaba esperando', ganadora de la Gala de la Reina Infantil 2026, que presentó con Masbe Creaciones.
También Isidro Pérez ha sido receptor de ideas fugaces inesperadas. Aunque todavía no puede revelar demasiado, porque quedan muchas fiestas y sorpresas por delante, avanza que hay objetos que no son telas o bisuterías que también pueden servir para hacer los característicos y voluminosos trajes del Carnaval. Incluso, el pomo de una puerta.

Lámparas, joyas y decoraciones en una tienda turca / Cedida
Transformar objetos en algo nuevo
"Hay muchísimos materiales que aquí no se consiguen. Telas, piedras, broches..., pero también cosas decorativas o del hogar. Nosotros les damos una vuelta y los utilizamos para lo que nos convenga", relata. Y es que el trabajo creativo de transformar un objeto en otro totalmente distinto forma parte de la misma esencia del Carnaval: "Lleva siendo así desde sus inicios".
Aunque Turquía es un destino muy habitual, también China es un lugar idóneo para encontrar nuevos colores y materiales, si bien la lejanía hace que el viaje sea más costoso. Manuel acudió recientemente al país asiático, donde se proveyó de lo necesario para crear una de las carrozas que recorrerán la ciudad durante la Gran Cabalgata, uno de los actos principales de las carnestolendas.
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