El Castillo de La Luz, el Estadio Insular o el recinto portuario: estos han sido los mil escenarios del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria
Las carnestolendas capitalinas han tenido diferentes ubicaciones en el último medio siglo. Desde que la fiesta se recuperara tras la dictadura, la búsqueda de un lugar definitivo ha sido una constante

Desfile de comparsas y murgas en el Estadio Insular, con motivo del partido UD Las Palmas-Málaga, en 1980. / Archivo La Provincia
El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria ha sido en esencia una fiesta itinerante desde que fuera recuperada tras la dictadura. De carácter errante, la búsqueda de una ubicación definitiva ha marcado su medio siglo de historia.
Desde sus orígenes en el barrio de La Isleta hasta llegar al parque Santa Catalina, pasando por el Teatro Pérez Galdós, la plaza Santa Ana, e incluso el recinto portuario, los distintos escenarios no han estado exentos de polémica.
Los jardines del Castillo de La Luz, en el Puerto, albergaron las primeras galas, tanto infantiles como de adultos. En sus instalaciones, las primeras comparsas, ensayaban sus coreografías, sobre todo la que fuera pionera de la fiesta, Los Caribe.
En marzo de 1976, en la histórica fortaleza tuvo lugar la primera gala de la Reina y al año siguiente el primer concurso murguero. Aquel esperado estreno fue solo el pistoletazo de salida de lo que se ha convertido en una carrera de fondo para lograr la ubicación definitiva.

Elección de la Reina infantil en el Castillo de La Luz en 1977. / Archivo La Provincia
Al año siguiente, el emblemático Teatro Pérez Galdós fue el elegido para celebrar los principales actos. Lo fue, además, por varios años más. Las galas de la Reina lucían con solera en sus tablas cuando se levantaba el telón.
De 1977 a 1983, el principal foro cultural de la ciudad acogió el desfile de candidatas, que por entonces no se valían de apoyos rodados para tirar de los voluminosos y pesados trajes. El periodista José Febles describe en su libro Cuatro décadas de Carnaval que en la primera celebración parte del público gritaba eufórico: «Ha resurgido el Carnaval» lanzando ‘vivas’ durante la gala.

Gala de la Reina infantil en el Teatro Pérez Galdós, en 1981. / Archivo La Provincia
Las crónicas del momento recogían que el icónico teatro «impregnaba de elegancia y belleza los actos». En los años que sirvió de epicentro carnavalero hasta su patio de butacas se llegó a ver modificado.
El popular escenógrafo Alberto Trujillo, se atrevió a quitar cuatro filas de asientos y a abrir el Teatro, tanto en su parte trasera como lateral para dotar de mayor amplitud el espacio en el que debían lucirse las aspirantes al trono. Pero el Carnaval capitalino volvería a salir a la calle en busca de un nuevo espacio.
El pregón más recordado
No muy lejos del Teatro Pérez Galdós, la plaza Santa Ana acogería en 1984 el primer pregón, que dejaría huella entre los amantes de la fiesta. El alcalde Juan Rodríguez Doreste y el presidente del Patronato, Manolo García, salieron al balcón de las Casas Consistoriales con atuendos venecianos para la arenga.
El periodista José Febles escribió entonces: «Recitado en verso, con un éxito arrollador, hasta el punto de ser considerado el pregón más recordado de los Carnavales de la ciudad». Eso sí, competía en horario con el derbi Real Madrid-Barcelona que obligó a su retraso.
La elección de los emplazamientos no cae a gusto de todos. Las rondallas, que habían concursado con anterioridad en el Teatro Pérez Galdós reclamaron que la fiesta volviera a sus nobles tablas tras el éxito que habían tenido entonces. Y lo hizo. La fiesta regresó al histórico edificio en dos ocasiones más, en 1992 y 1993.
Pero es en 1990 cuando aterriza en el que ha sido considerado hasta el momento el corazón de la fiesta: el parque Santa Catalina. El escenario para la Gala de la Reina estuvo ambientado en la cultura azteca.
Un acto que apenas duró dos horas y que fue presentado por Paco Mario, quien se convertiría a partir de entonces en referente del Carnaval con su voz y estilo tan característico. Este año, conmemorando su medio siglo fue el encargado de dar el pregón del Carnaval de Las Vegas.

Mascaritas en el parque Santa Catalina en 1981. / Archivo La Provincia
Santa Catalina empezó a crecer en méritos y honores. Fue el espacio también para que afloraran los primeros chiringuitos. La demanda fue tal que superó toda expectativa: más de 150 solicitudes para instalar las casetas en sus alrededores.
La peor gala, en Las Canteras
En 1994, el Carnaval da un salto al litoral más emblemático de la ciudad: Las Canteras, aunque ese fue el escenario de la «peor gala» que se recuerda, como así lo mencionan las crónicas de la época y la opinión generalizada de los carnavaleros.
El pregón previo en los balcones del Gabinete Literario por parte del periodista Moncho Alpuente y la actriz Marisa Paredes aventuraba el mítico tropiezo. Fue el más corto y deslucido. Bajo la alegoría de ‘El antiguo Oriente’, TVE emitía por primera vez la gala para todo el país. El interés por promocionar la fiesta, y la ciudad, en un marco tan envidiable no funcionó como se esperaba.

Momento de la actuación de los cantantes Marta Sánchez y Ramoncín, durante la Gala de la Reina, en Las Canteras en 1994. / Archivo La Provincia
Por el escenario montado en La Puntilla desfilaron Florinda Chico, Marta Sánchez, Ramoncín y Guillermo Montesinos con disfraces y atrezzos que recordaban a Aladino y la lámpara maravillosa, aunque ese no fue el calificativo con el que los carnavaleros definieron la noche.
Los asistentes gritaban: ¡Atraco! ¡Nos robaron el Carnaval! Miles de personas, según contabilizó la Policía Local, mostraron su indignación al no poder entrar en el recinto.
El espectáculo había decepcionado, tal y como constataron las quejas en forma de llamadas telefónicas que colapsaron la redacción de este periódico. La concejala de Fiestas entonces, Lucía Romero, dimitía días después. Una gala en la que no se contó con las comparsas por falta de apoyos económicos ni actuó murga alguna.
Comparsas y murgas, en el Estadio Insular y el López Socas
Al año siguiente, la organización intenta recomponer la imagen dañada de las carnestolendas devolviéndola al que ha sido su epicentro carnavalero en los últimos 30 años, el parque Santa Catalina.
En medio de tantas idas y venidas, otros espacios de la ciudad sirvieron para la realización de los concursos de comparsas y murgas, como el Estadio Insular o el Polideportivo López Socas en las décadas de los 70 y 80. También el disfrute del ocio nocturno con los mogollones, que se vivieron en el parque Blanco.

Festival de comparsas en el Polideportivo López Socas, en 1977. / Archivo La Provincia
La búsqueda de ubicaciones continuaba. En 2016, el Consistorio recuperó las instalaciones del cuartel Manuel Lois como un espacio más, en este caso ideado solo para que murgas y comparsas realicen sus ensayos. Pero su lejanía y las precarias condiciones en las que se encuentra sigue siendo objeto de críticas.
En 2024, las obras de la Metroguagua en los alrededores de Santa Catalina volvió a mover la fiesta. La alternativa fue el propio recinto portuario.
Los más reticentes mostraron su preocupación por su lejanía al centro de la ciudad y por cómo afectaría al tráfico de El Sebadal; otros, aplaudieron su vuelta a una zona ligada a sus orígenes, el barrio de La Isleta.
Se pensó entonces en distribuir las zonas de ocio y conciertos. La plaza Manuel Becerra, los alrededores del Mercado del Puerto o la plaza de Canarias, en la trasera de Santa Catalina.
'Circuito carnavalero'
Santa Catalina dividió los escenarios en cuatro. Incluso, el parque del Estadio Insular fue pensado como emplazamiento, pero las quejas vecinales lo tiraron por tierra.
El director artístico, Josué Quevedo, redefinió esa distribución como un ‘circuito carnavalero’; pero las quejas por el ruido han devuelto el debate.
El nomadismo de la fiesta ha estado presente en su ‘adn’ carnavalero, casi como un disfraz más. La polémica y la crítica, también. Mientras, ese icónico escenario que es Santa Catalina se erige como el corazón y estandarte de la celebración, con sus ramificaciones en forma de microescenarios por el resto de la ciudad.
Suscríbete para seguir leyendo
- El presidente de una ONG y su hija recién nacida, entre el centenar de okupas de una urbanización en obras en Lanzarote
- Adiós a las botellas de butano naranjas: desaparecen las de toda la vida, estas serán las nuevas
- Una turista invade las dunas de Maspalomas y pasea junto a la orilla de la Charca
- El SEPE lo hace oficial: quitará el subsidio a los parados que no hagan este trámite
- Detenido Raúl Déniz, el estafador canario que vivía como mendigo en Colombia tras fugarse de Ghana
- Koldo García: «Lo que me jode es Canarias, no haber conseguido nada del presidente»
- Liberados la mujer y el hijo del narco José, 'el del Buque', en Gran Canaria
- La Guardia Civil ya extrema la vigilancia en las viseras parasol de encima del conductor y copiloto: 200 euros y la retirada de dos puntos