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Entrevista | Josué Quevedo Director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

Josué Quevedo: “La unión del pueblo en defensa del carnaval es clave frente a una minoría que quiere lo contrario”

Josué Quevedo analiza la polémica del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, su impacto en la salud mental y su visión de futuro con artistas internacionales

Directo Gala Drag Queen del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2026

Entrevista exclusiva a Josué Quevedo, director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

Adolfo Rodríguez

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Adolfo Rodríguez

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Por encima del ruido mediático y de cada polémica carnaval Las Palmas, el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria sigue teniendo en Josué Quevedo, su director artístico carnaval desde 2023, a una figura que combina pasión y serenidad. Defensor del trabajo en equipo y del carácter colectivo de la fiesta, admite que liderar uno de los mayores eventos de Canarias le ha supuesto un fuerte desgaste emocional. “Diriges algo muy complicado donde nadie va a estar conforme nunca”, resume.

En conversación distendida pero profunda, Quevedo repasa su trayectoria —que va mucho más allá del carnaval—, su vínculo familiar con la fiesta, la oportunidad que le abrió las puertas del sueño de su infancia y las críticas que, admite, le llevaron incluso a acudir a ayuda psicológica tras su primer año al frente.

De estilista en Telecinco a director artístico

Muchos lo identifican exclusivamente como director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Sin embargo, la biografía profesional de Josué Quevedo es amplia y diversa. Antes de asumir la dirección artística de una de las fiestas más emblemáticas de Canarias, trabajó como estilista en Telecinco.

“En esa época había muchos canarios allí y eran amigos. Esos amigos me llevaron”, recuerda. Nombres como Baby Solano o Ibán Padrón forman parte de esa etapa en la que estuvo cerca de un año vinculado a la cadena nacional. “Soy estilista, peluquero”, matiza. Una experiencia que consolidó su conocimiento del mundo de la imagen y la moda.

Pero su perfil no se queda ahí. Se define como autodidacta en el ámbito del diseño carnavalesco, cocinero de formación y empresario. Junto a Giovanni Déniz lidera la agencia internacional Más Que Moda Canarias. “En esta época nos centramos mucho en carnavales, pero tenemos compañeros en la oficina que se dedican al departamento de moda mientras nosotros estamos aquí”, explica sobre la compatibilidad de proyectos.

El periodista Adolfo Rodríguez entrevista a Josué Quevedo, director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

El periodista Adolfo Rodríguez entrevista a Josué Quevedo, director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria / Jesús Morales

Empresa, familia y equipo

Quevedo habla del trabajo en equipo como uno de los pilares de su vida profesional. No solo por la estructura empresarial que dirige, sino también por el componente familiar que atraviesa su trayectoria.

“Tengo unos compañeros maravillosos. Una suerte enorme de tener un gran equipo liderado por Giovanni y por mí”, afirma. Pero añade un matiz emocional: “La suerte es trabajar con gente como mi madre o como mi hermano. Sin duda alguna, creo que es el éxito de la empresa”.

La pasión por el carnaval le viene de cuna. “Mi madre fue fundadora de la comparsa Los Caribes, mi tío fue vicepresidente del Patronato del Carnaval. Lo llevo en vena desde muy pequeño”. La imagen que conserva de su infancia es reveladora: jugaba con Playmobil y cajas de cartón a dirigir galas. “Era ese sueño cumplido de un niño”, reconoce al recordar el momento en que le ofrecieron el cargo.

La llamada que cambió su vida

El punto de inflexión se produjo tras una gala de la Reina del Carnaval Internacional de Maspalomas, evento que también dirige. “Ahí sucede un poco ese ‘tenemos que hablar’ para ofrecerte algo”, rememora. Fue la entonces concejala Inmaculada Medina quien inició el acercamiento.

Tras la elección de la alegoría del carnaval de 2023, dedicada al mundo, y la salida del anterior director, llegó la propuesta formal. “No me lo creía”, admite. Para él era la culminación de un sueño que llevaba gestando desde la infancia.

Su relación con Medina va más allá del plano institucional. “Ha estado en mis mejores momentos y también en los peores”, dice con emoción. Recuerda que, cuando empezaba con su empresa, tocó muchas puertas para organizar un desfile. “Solo quería un sitio. La megafonía y la iluminación las poníamos nosotros. Ella me dio la oportunidad y me dijo: ‘Tú tienes talento’”. Ese respaldo inicial marcó un antes y un después.

El peso de dirigir una fiesta multitudinaria

Asumir la dirección artística del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria no es un camino de rosas. Quevedo lo expresa sin rodeos: “Diriges algo muy complicado donde nadie va a estar conforme nunca. Todas merecen estar en la final, todos merecen un premio, todos trabajan para lo mismo”.

A la dificultad inherente a la competición se suma, según explica, una percepción errónea sobre sus competencias. “La gente piensa que yo elijo el jurado o que tengo que ver con las bases, y no. Para eso está la productora, Promoción de la Ciudad. Mi parte es todo lo que pasa en el escenario”.

Aun así, identifica logros. “Que el carnaval siga estando en la calle es mi mayor logro, aunque todavía no se ha conseguido del todo”, sostiene. Considera que en los últimos tres años el carnaval de día ha evolucionado y que el diálogo con los grupos ha sido clave. “Cuando llegamos teníamos claro que debía ser un trabajo de diálogo, donde los grupos pusieran su granito de arena”.

Del “salvador” a la polémica

En 2023 algunos titulares lo presentaban como “el isletero que viene a salvar el carnaval”. Con el paso del tiempo, la narrativa mediática ha cambiado. Quevedo evita entrar en confrontaciones directas, pero desliza que puede haber factores políticos detrás.

“No lo salvo yo, lo salvamos entre todos. Yo solo soy la cabeza pensante artísticamente”, subraya. Sin embargo, admite que el pasado agosto fue especialmente duro por informaciones que cuestionaban su contrato y hablaban incluso de Fiscalía.

“Mi contrato es el mismo que se ha hecho durante 30 años en el carnaval. El mismo que se hacía con antiguos directores y escenógrafos”, defiende. A su juicio, poner en duda ese marco contractual “mancha mucho la imagen de una persona que, te guste más o menos, se está dejando la piel por esto”.

Salud mental y aprendizaje

La presión no fue inocua. Tras su primer carnaval como director artístico, Quevedo acudió al psiquiatra y al psicólogo. “Peté muchísimo y pasé una época muy dura psicológicamente. Me tuve que tratar”, confiesa sin ambages.

Josué Quevedo detalla los entresijos de La casa del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

La Provincia

Reconoce que, como ocurre con cualquiera expuesto públicamente, las críticas negativas pesan más que los elogios. “Entre cien comentarios positivos se cuela uno negativo y es el que pesa”, admite. No obstante, asegura que ha aprendido a gestionar mejor esa mochila. “A día de hoy estoy mentalmente mucho más maduro. Siempre cuesta, pero me quedo con las críticas constructivas”.

Esa madurez se refleja también en su discurso sobre el futuro. No se aferra al cargo como un destino inamovible. “Yo sé dónde estoy hoy, pero no sé dónde estoy mañana”, apunta, dejando abierta la posibilidad de nuevos retos.

Sueños pendientes y ambición creativa

Entre sus metas, hay una que destaca por encima de todas: “Crear un carnaval donde todo el mundo se disfrace”. Aspira a una implicación masiva de la ciudadanía y a que la mayoría que apoya la fiesta salga a la calle a defenderla frente a “una minoría que todos los años pone una manchita”.

“La unión del pueblo en defensa del carnaval es muy importante”, insiste. Para él, la fiesta no es solo un espectáculo sobre el escenario, sino un fenómeno social que requiere respaldo colectivo.

En el plano profesional, también mira hacia el cine y las grandes producciones. “Me encantaría empezar a hacer cosas artísticas en cine y en conciertos de artistas internacionales”, señala. Tiene sobre la mesa una propuesta “muy interesante”, aunque no detalla si implicaría abandonar la dirección artística. “No lo sé”, responde cuando se le pregunta si el carnaval tendría que buscar otro director en ese escenario.

El sueño —caro— de los grandes artistas

Uno de los episodios más comentados fue el rumor sobre la posible presencia de artistas internacionales como Karol G, Bad Bunny o el propio Quevedo en el carnaval. El director artístico no esquiva el asunto: “Lo intenté con los tres”. La realidad presupuestaria, explica, lo hizo inviable. “Es impagable”, comenta con cierta ironía sobre las cifras que se manejaban.

Aun así, no renuncia a la idea de contar algún día con el cantante grancanario Quevedo. “Es un artista que nos representa muchísimo, que queremos mucho por ser quien es. Creo que es el regalo que la ciudadanía del Carnaval Internacional de Las Palmas de Gran Canaria se merece”, afirma.

Josué Quevedo, director artístico, visita el escenario del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

Josué Quevedo, director artístico, visita el escenario del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria / Jesús Morales

Amor al carnaval por encima de todo

Cuestionado sobre si el cargo podría tentarlo a cruzar líneas o protagonizar polémicas como las vividas por otros directores en distintos puntos de España, Quevedo lo descarta tajantemente. “Adoro el carnaval y amo el carnaval. Cualquier persona que lo dirija y lo ame no va a poder hacer eso”.

En su discurso hay una constante: el carnaval como espacio de pertenencia, identidad y resistencia cultural. Más allá de las galas, las luces y los trajes espectaculares, lo concibe como un fenómeno que trasciende lo artístico.

Josué Quevedo, el niño que jugaba a dirigir galas con cajas de cartón, ha convertido su sueño en profesión. En el camino ha encontrado aplausos, críticas, titulares favorables y otros incómodos. Ha aprendido a blindarse emocionalmente y a reivindicar el trabajo colectivo frente a la personalización extrema.

Su horizonte inmediato pasa por consolidar un carnaval cada vez más participativo y callejero. Y, en paralelo, explorar nuevas vías creativas sin perder de vista el escenario que marcó su infancia. “Lo salvamos entre todos”, repite. En esa frase resume su filosofía: el carnaval no pertenece a un director artístico, sino a una ciudad que, año tras año, decide celebrarse a sí misma.

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