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Así nació la Gala Drag Queen: de la incertidumbre inicial a la gran cita del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

El evento, nacido en 1998, surgió de la necesidad de renovar las carnestolendas capitalinas que pasaban por una mala racha

Drag Heaven, Carlos Menéndez, recibe la banda de Francisco Medina en 1998. |lp/dlp

Drag Heaven, Carlos Menéndez, recibe la banda de Francisco Medina en 1998. |lp/dlp / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

A finales de los años 90 el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria estaba estancado. El público exigía un programa renovado y más fresco para sacar del bache a la celebración. Por ello, desde la organización plantearon varias actividades y eventos. Algunas de las nuevas citas no triunfaron, pero una de esas ideas terminó convirtiéndose en el evento más representativo de las carnestolendas capitalinas: la Gala Drag Queen. Este año el Carnaval celebra sus bodas de oro, y ahora, sería impensable una edición sin la cita más transgresora. Sin embargo, su celebración en 1998 estuvo llena de incertidumbre y recelos.

Un año antes la organización y los grupos del Carnaval daban ideas para crear nuevos conceptos con los que alimentar el programa carnavalero. Pero no fue hasta en un viaje a Valencia cuando se materializó definitivamente la idea de los Drag Queens. Paco Medina, el entonces vicepresidente de la Sociedad de Promoción, viajó hasta el barrio del Carmen, en la comunidad fallera, para supervisar la construcción del escenario del Carnaval de 1997, junto a Alberto Trujillo. Vio a pasar unos drags por la calle y al preguntarles de qué iban disfrazados le hablaron sobre el movimiento drag.

Rechazo hasta en dos ocasiones

Al regresar a Gran Canaria lo plantearon con los amigos más cercanos, y luego, lo propusieron en el Consejo de Administración de la fiesta que rechazó la propuesta hasta en dos ocasiones. No había confianza en que el certamen triunfara en una sociedad que no conocía a los Drag Queens y todavía marcada por la homofobia. "La gente me preguntaba que si sería capaz de darle un beso [al ganador] y le di dos", cuenta Medina, que destaca que la idea fue de un equipo de personas, pero le tocó a él defenderla en el Consejo.

Las plataformas que marcaron el camino

Carlos Menéndez, primer Drag Queen del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. / LP/DLP

El evento se programó un jueves y no un fin de semana por miedo a la poca participación. Pero la acogida del público fue rápida y calurosa y pronto se convirtió en una de las citas más esperadas. Tenía todo lo necesario para triunfar: era divertida, transgresora y canalla. En el ámbito político, la concejala de Carnaval de ese año, Pepa Luzardo, del Partido Popular, fue quien aprobó la realización del acto, aunque como dijo en un periódico de la época no lo tenía "muy claro al principio". Tan solo el paso del tiempo le demostraría que su visto bueno marcaría un antes y un después en la historia carnavalera.

"Nunca pensé que llegaría a lo que es hoy", destaca el primer Drag Queen, Carlos Menéndez

Una gala en el Sur

Antes de poner sobre el papel la gala, algunos integrantes de la organización decidieron acercarse al Sur a tomar ejemplo de la Traveskarnatival, un espectáculo que se celebraba en los Carnavales de Maspalomas, en el Centro Comercial Yumbo. En este municipio, el evento comenzó en 1986 y desfilaban con trajes parecidos a los de las Reinas, aunque en algunos casos, jugando con la provocación y la creatividad.

Al regresar en coche, la Gala Drag Queen de la capital empezó a tomar forma, pero desde una perspectiva diferente, porque tenían claro que querían un concepto distinto al del transformismo. El espectáculo en el Sur influyó, pero también algunas mascaritas que salían a divertirse con una estética de Drag y fueron pioneros sin saberlo. Es el caso de 'Juanito, el pionero' o 'La Palmera', que con sus disfraces y su desparpajo animaban la celebración.

Un público entregado

En la primera edición había una mezcla entre Drag Queens y Reinonas. Carlos Menéndez, el primer Drag Queen de la historia del Carnaval, recuerda que se tomó la competición como si de un concurso de disfraces se tratara, pero con playback. Y cuando llegó al escenario y vio los trajes de Reina del Traveskarnatival pensó que haría "el ridículo". "Yo iba con mi casco y una bolsa en la que cabía todo mi traje", rememora. Por eso, la decisión del jurado de premiar a un Drag Queen fue esencial, porque marcó el devenir y el tono del futuro de la gala. "Nunca pensé que llegaría a lo que es hoy", destaca Menéndez.

Menéndez recuerda que desde las 16:00 horas el Parque Santa Catalina empezó a llenarse de público, y al salir al escenario vio que la marea de gente llegaba hasta la calle Ripoche. Fue el tercero de doce aspirantes, y antes de él salieron dos Reinonas, pero cuando llegó su momento, cuenta que la ovación del público fue increíble. "La gente entendió perfectamente lo que era un Drag", apunta. Y, desde entonces, la gala solo ha cosechado éxitos, proyección internacional y el cariño de los carnavaleros, que ya han hecho de la celebración un hito anual.

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