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Adolfo Rodríguez

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Y dale con el tongo...

La Tacones se hizo con el triunfo en la Gala Drag Queen del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria... y no estalló el Teide, pero casi.

Entrevista exclusiva a Josué Quevedo, director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

Adolfo Rodríguez

Tongo. Tongo. Y dale con el tongo... “Llevo un año trabajando y no gané el primer premio, es tongo”. Durante los meses que dura el Carnaval probablemente sea la reflexión más escuchada. Una pasión que lleva a un sinfín de personas a dedicarse en cuerpo y alma durante meses a una labor ingrata, un hobby que se disfruta, pero que consume a cualquiera. Es injusto. Nunca, nada ni nadie va a estar a la altura de la dedicación de decenas de grupos que hacen posible la mayor fiesta de nuestras ocho islas. Una seña de identidad. Por cierto, GRACIAS. Sin ustedes, guste o no, lo que vivimos en la calle no sería posible.

Presentarse a un concurso implica esforzarse y no ser el mejor, al menos no obtener lo esperado. Es como un examen, por ejemplo. Por muchos temas que uno estudie y por muchas horas que haya hincado los codos en una biblioteca, la probabilidad de que pregunten por el que menos se controla existe. Incluso como en las relaciones interpersonales: uno puede dar todo de sí para conquistar a la otra persona y esta no sentirse nunca atraída, por excelente que sea el trato. La vida es injusta. Hasta la propia justicia lo es.

Desde hace unos días vivo con asombro las barbaridades que se comentan en redes sociales porque el supuesto “drag favorito” no ganó. Muchos creían que Shíky, que apostó por un show lleno de reivindicaciones como el derecho a una vivienda digna o un turismo sostenible, ganaría, y no fue así. La Tacones y su oda al flamenco se alzaron con la corona de la Gala Drag Queen del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2026. Merecido, por supuesto. Tanto como si Shíky u otro artista de los que se subieron a sus plataformas se hubiese hecho con el primer puesto del podio. Porque nuestra opinión, y espero no herir sensibilidades, no es la verdad absoluta; es tan solo una de tantas.

Avalon hizo arte de lo oscuro. Ego puso el foco sobre las insuficiencias en la educación de una manera magistral. Sequins empleó las pantallas LED como ningún otro, de forma muy inteligente. Vilanz demostró que las nuevas generaciones vienen fuertes y pueden estar a la altura. Yshia Taisma hizo alarde del humor más característico del gremio desde que este existe. La personalidad de Hefesto nunca defrauda. La fuerza de Ígnea dejaba pegado a la silla a cualquiera. Eiko sirvió ternura y veteranía, de esa que siempre levanta al público. El mejor Ácrux pisó el escenario este 2026. Shíky alzó la voz y representó al pueblo. La sensibilidad de Vintash tocó corazones. La Tacones brilló con su show más personal y estratégico. Todos artistas. Todos imperfectos. De la imperfección nace el aprendizaje y, no sé tú que estás leyendo esto, pero yo soy de los que quiere seguir aprendiendo incluso si llego a los noventa años. Todos expuestos ante un público y un jurado con gustos, opiniones y hasta ideologías distintas. Así son las reglas del juego; así llevan siendo desde que el mundo existe.

Que, en ocasiones, las redes sociales se convierten en un hervidero de comentarios que amargan el día a cualquiera es tan real como que este artículo de opinión no gustará a todo el mundo. No lo busco. A todos, a los que comentan, quiero recordarles la importancia del tono con el que nos dirigimos a los demás, de la crítica constructiva y del derecho que tenemos a patinar y a que se nos perdone. A los artistas: recuerden todo lo que implica subirse a un escenario y prepárense para ello. Vayan a terapia. Mi psicóloga, sin ir más lejos, me diría cuál era la necesidad de expresar mi opinión sobre un tema que no me repercute, pero no me representa que se cometa una injusticia y mirar para otro lado.

Porque injusto es que La Tacones no pueda disfrutar de su triunfo porque alguien decidió que su opinión, escrita de aquella manera, debía ver la luz. Y es que no es lo mismo decir “qué mierda de comentario” que “en mi opinión, creo que podrías haberlo dicho de otra manera”.

Viva la imperfección. Viva el drag canario. Viva las personas que alzan la voz, pero cuidan el tono de su mensaje. Seguiré disfrutando y defendiendo todas sus propuestas, incluso cuando no me encanten.

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