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ADIÓS 2026

Josué Quevedo se despide del Carnaval con un emotivo mensaje: "Gracias por tanto"

Josué Quevedo, director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

Josué Quevedo, director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria / Instagram

Adolfo Rodríguez

Adolfo Rodríguez

Josué Quevedo ha puesto el broche emocional a la edición 2026 del Carnaval con un vídeo publicado en su cuenta de Instagram en el que ha querido mirar más allá del brillo del escenario para centrar su despedida en quienes han sostenido el trabajo desde dentro: el equipo de Options Productions. No se trata de una despedida a su papel como director artístico, sino de un cierre sentimental a un año especialmente intenso, marcado por la exigencia, el esfuerzo acumulado y la entrega de un grupo humano que, según sus propias palabras, ha sido clave para sacar adelante una etapa de enorme desgaste.

Lejos de hablar de focos, aplausos o grandes momentos sobre las tablas, Quevedo eligió un tono íntimo y sincero para poner en valor “lo que no se ve, pero se siente”. En su mensaje, reconoció que este ciclo ha supuesto un reto mayúsculo para todos, recordando que el equipo tuvo que afrontar “tres Navidades y dos carnavales”, una carga de trabajo que describe como enorme y que dejó momentos de agotamiento físico y emocional.

“Y no voy a mentir, hubo momentos en los que pesaba, momentos de cansancio, de presión, de silencio, de eso es lo que te preguntas si vas a poder con todo”, expresa en el vídeo. Son palabras que reflejan la dimensión humana de una producción de gran formato, donde detrás de cada gala y cada detalle visible hay jornadas interminables, presión constante y una implicación que rara vez se percibe desde fuera.

Pero si hay una idea que atraviesa todo su mensaje es la del agradecimiento. Quevedo quiso dirigirse de forma directa a quienes han formado parte del proceso, subrayando el valor de un equipo que “no falla”, que aparece incluso sin ser llamado, que permanece cuando el resto se marcha y que sigue empujando incluso en los momentos más difíciles. En esa descripción se resume el reconocimiento a un grupo que, según sus palabras, ha sido “el motor cuando faltaban fuerzas, la calma en medio del caos” y “la mano que empuja cuando todo parece cuesta arriba”.

Entrevista exclusiva a Josué Quevedo, director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

Adolfo Rodríguez

El director quiso destacar también el trabajo silencioso que sostiene una gran producción. “Porque detrás de cada luz encendida hay horas invisibles, decisiones difíciles, renuncias que nadie ve y un corazón enorme que late por lo mismo”, afirma. Con esta reflexión, pone el foco en una realidad pocas veces contada: la del equipo técnico, artístico y humano que hace posible que el Carnaval cobre vida, a menudo a costa de su propio descanso y de sacrificios personales.

En su despedida de la edición 2026, Quevedo asegura haber visto de cerca ese esfuerzo en los rostros y en las actitudes de quienes lo han acompañado. Habla del cansancio, sí, pero también de la capacidad para transformar los problemas en soluciones, del cuidado mutuo entre compañeros y de la habilidad para sacar adelante lo imposible sin necesidad de grandes gestos. Es precisamente ahí donde sitúa la esencia de lo vivido este año: en la unión, la lealtad y la resistencia compartida.

“No sé si somos conscientes de lo que hemos hecho, pero sí sé lo que somos. Un equipo de verdad, de los que no se rompen, de los que se sostienen, de los que dejan huella”, señala en uno de los pasajes más emotivos del vídeo. La frase resume el balance que deja este cierre: el de una edición exigente, intensa y emocionalmente profunda, pero también el de una experiencia que refuerza los vínculos de quienes la construyen desde dentro.

El mensaje concluye con un agradecimiento rotundo y sin protagonismos personales: “Esto no es mío, nunca lo ha sido, esto es de ustedes y de corazón, gracias por tanto”. Una despedida de la edición 2026 que suena a reconocimiento colectivo y también a punto y seguido. Porque no es un adiós al Carnaval ni a su responsabilidad artística, sino el cierre de una etapa concreta. Y tras la emoción del final, queda en el aire una pregunta inevitable: ¿el año que viene, más y mejor?

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