"Es muy importante que uno sepa quién es para que las experiencias que tengas en la vida no te confundan". Así de claro lo tiene Virginia de León Curbelo, de 27 años, bailarina, y aspirante al trono de Las mil y una noches, en representación de McDonald's y LA PROVINCIA/Diario de Las Palmas - que por primera vez patrocina una candidata a Reina- y que el próximo viernes, día 13, demostrara su talento ante miles de espectadores sobre el escenario del parque Santa Catalina con la fantasía ¡Pasión!, creada por el diseñador Julio Vicente Artiles, laureado en 16 ocasiones por sus diseños en las Carnestolendas capitalinas.

La joven, natural de Santa Cruz de Tenerife y residente en playa del Inglés desde hace tres años, se presenta por primera vez al concurso en el que competirá con otras nueve pretendientes al cetro y confía en que el curriculum que ha cosechado como bailarina desde que de pequeña, y para entretenerse, hacia Scala en Hi-Fi en El Guincho, donde veraneaba, comerse el escenario y, por supuesto, convencer al jurado y al público de que debe ser la elegida para reinar en Las Palmas de Gran Canaria.

Dotes no le faltan. Y no solo por sus espectaculares ojos azules, heredados de su abuela paterna y que comparte con su hermana gemela Laura, sino porque tras ellos se esconde una mujer inteligente que trata de hacerse un hueco en esta vida aprovechando las oportunidades que ésta le ofrece. "He tenido que madurar rápido porque tuve que salir fuera para poder hacer lo que quería que era bailar; lo que me llenaba desde pequeña, y ser reconocida profesionalmente. Pero me considero una persona positiva y siempre me quedo con el lado bueno que nos ofrece la vida". ¿Pero quién es está joven chicharrera que aspira al trono de la capital grancanaria sin tapujos y con una gran sonrisa?.

Virginia de León Curbelo se crío en el barrio de Tome Cano, donde compartió sus primeros juegos con sus hermanos Jonathan y Laura, gemela con ella, que también ha heredado sus mismos ojos. "Mi hermano era el niño de la casa hasta que llegamos mi hermana y yo; nos tiraba de los pelo", recuerda como anécdota de sus primeros años de vida en familia -su madre es ama de casa y su padre director territorial de una empresa de seguros- mientras el baile era aún "un juego" durante los veraneos en El Guincho con la señorita Flori y hacia algún pinito en el mundo de la imagen tras apuntarla su madre a ella y a su hermana a una agencia de publicidad.

"En esos veranos fue donde comencé a decir a mi madre que quería bailar, bailar, y me apuntó a gimnasia rítmica en el colegio", cuenta Virginia, que estudio en el centro Vistabella de las dominicas y, posteriormente, en el IES Fernando Power. De aquellos años como estudiante no tiene un recuerdo malo a pesar de la disciplina que imponían las monjas. "No me puedo quejar de nada; si algo agradezco a mis padres es que recibí una buena educación", comenta la joven, que da las gracias por la base espiritual que le dieron las dominicas para encontrarse consigo misma.

"Estudié Administrativo porque con 19 años aún no sabía lo que quería hasta que me di cuenta de que mi pasión era la danza. Era lo que me llenaba desde pequeña y hacía ahí enfoque mi profesión porque quería ser también reconocida", explica. No desaprovechó esos años porque hoy asegura que es "muy organizada" a la hora de trabajar o de montar un espectáculo como todo buen administrativo.

Su pasión la ha llevado a participar en el programa de televisión Fama, a bailar junto a cantantes como Shakira, París Hilton, Mónica Naranjo, Chawki, Rebeca Brown, Antonio Orozco, entre otros trabajos, que ha compaginado con los publicitarios, donde ha sido imagen para el Hotel Bahía del Duque, la Joyería Ideal y para ferias de bodas, por citar alguna campañas. También ha sido portada de Interviú.

Una trayectoria profesional que ahora se labra con Beleza Tropical - un grupo que lleva el ritmo del Carnaval a todas partes- junto a su novio brasileño, Danilo, y otros cuatros componentes más. Con él, al que conoció en un casting donde ella era la directora coreográfica, espera cumplir "las bodas de oro como mi abuela. Estamos muy compenetrados y ya hemos dejado esa etapa inicial de desconfianza porque en esta profesión se viaja mucho".

Para estar al cien por cien en su trabajo sabe que no hay otra fórmula que la disciplina en la comida y en el gimnasio. "Si no te cuidas es mucho más difícil estar al cien por cien", mientras confiesa que su "gran tentación es el chocolate". Sin olvidar que hay que reciclarse" para progresar. "Bailo samba pero intento aprender todo tipo de danza y baile como el jazz, bollywood, para no quedarme estancada. Se que la perfección no existe pero me arriesgo hasta que creo que he dado lo mejor de mí".

Con ese enfoque llega al Carnaval capitalino y, como es bien agradecida, insiste en dar las gracias a todas las personas que han confiado en ella a lo largo de este camino y que esa noche estarán con ella sobre el escenario. "A mi familia; a Alberto Dugarte, mi impulsor, mi asesor y consejero; a Carlos Armas, mi mejor amigo; a Julio Vicente Artiles y a su equipo..." y como no a McDonald's y LA PROVINCIA / Diario de Las Palmas. "Me gustaría dejar huella en este Carnaval y no solo ser una mera candidata", asegura convencida de su capacidad como buena embajadora de los festejos en el exterior y de que conseguiría atraer más público con su talento de bailarina. Si no lo consigue "no será ninguna desilusión. Mala suerte, me sentiré orgullosa y será otro experiencia, otro paso para superarme".