Baloncesto Contracrónica y reacciones
Balones a Eriksson
Al Granca le faltaron recursos en el último cuarto ante un Valencia crecido

El Herbalife Gran Canaria no tiene estrellas. No cuenta con un Bojan Dubljevic o un Fernando San Emeterio. Ni los puede pagar ni ha sido su seña de identidad en estas últimas temporadas. De lo que sí ha sido siempre capaz es de disponer de una amplia gama de recursos. No posee a ningún jugador sobresaliente, pero sí a muchos notables preparados para echarse el equipo a la espalda o liderar las estadísticas en cada partido. Y ayer, ante el Valencia, en el último cuarto solo Marcus Eriksson se acercó a esa condición.
En la plantilla que ha formado el Herbalife Gran Canaria este verano hay varios, a priori, con esa etiqueta. Uno de ellos, el sueco, se quedó demasiado solo en el momento clave. Luis Casimiro apostó por un quinteto de gala en el que mezcló experiencia con los jugadores de más cartel: Albert Oliver, DJ Seeley, Marcus Eriksson, Eulis Báez y Anzejs Pasecniks. No miró al rendimiento del partido, sino a los galones. Y el punto de mira le falló en esta ocasión.

Balones a Eriksson
Fue especialmente sorprendente el caso de DJ Seeley. El que ha sido seguramente el fichaje más celebrado por la afición tras su excelente nivel en su anterior etapa ha cerrado la primera cita del curso con seis puntos en la semifinal y cero en la final. El promedio para un especialista en el lanzamiento ha sido de dos tristes aciertos en trece intentos.
Tampoco Albert Oliver, que había destacado en la primera parte, ni el también fiable Eulis Báez. Y a Pasecniks le hizo un roto Dubljevic. El letón no está todavía en la NBA porque pívots como el montenegrino le superan con demasiada facilidad. Ayer le intimidó incluso en ataque y falló varios mates sencillos. Por pura fragilidad.

Balones a Eriksson
Había llegado, pese a todo, con vida el Gran Canaria. El final era previsible antes del partido, pero inesperado al descanso debido a la superioridad mostrada por los amarillos en la primera parte. La defensa amarilla funcionó como un reloj. Fue una exhibición de ayudas e intensidad. Hasta que apareció San Emeterio para aniquilarla. El cántabro no volvió a aparecer por lesión, pero el agujero ya no lo pudo coser el Herbalife. El Valencia cogió confianza, creyó en la remontada y ahí sus claros referentes no fallaron.
En el último cuarto Dubljevic, con 9 puntos, ejerció de líder en la pintura y Erick Green, con 7, desde el perímetro. De libro. En el Granca había acudido al rescate Pablo Aguilar al final del tercero y al inicio del último con una gran canasta. Aparte del granadino y del sueco, solo una canasta de Paulí, otra de Báez y un 2+1 de un prometedor Luke Fischer superaron a la defensa del Valencia.
Ni Mekel, ni McKissic -otros dos fichajes que apuntan buenas maneras-, ni Oliver, ni Pasecniks ni DJ anotaron en el último cuarto. Solo dos triples de Eriksson mantuvieron al Granca con vida. Demasiada concesión para un Valencia que ya había metido la directa.
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