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Entrevista | Xavi Rabaseda

"La felicidad de la Euroliga fue como la de conseguir un título"

"Ahora falta ver si el club puede afrontar esta nueva situación con qué garantías" afirmó el Alero del Herbalife Gran Canaria

"La felicidad de la Euroliga fue como la de conseguir un título"

"La felicidad de la Euroliga fue como la de conseguir un título"

Le pongo en situación. 84-83, prórroga en Valencia. Le llega un balón de Mekel a la equina. Quedan dos minutos, lanzas y metes. ¿Se piensa en algo en un momento tan trascendental como aquel?

No. Acababa de fallar dos desde la otra esquina. Me acuerdo de que hubo un tiempo muerto o un tiro libre y Gal [Mekel] me cogió y me dijo: "Sigue tirando, confío en ti. La siguiente la metes". Dio la casualidad que me asistió y metí. Estaba solo, aunque el tiro estaba muy cerrado. Tiré y entró.

¿Ha sido esa confianza la base que hizo volar al Granca?

En esos momentos seguro. Igual que para forzar la prórroga. Habíamos tenido buenos momentos en la serie y en el partido, pero se puso muy cuesta arriba con el -10 a falta de 9 minutos y todo el último cuarto abajo, cuando habíamos estado tan cerca. Veíamos que se nos iba la oportunidad. El equipo no dejó de creer y en cinco minutos le dimos la vuelta.

¿Algo se dudaría?

Seguro que en todas las cabezas pasó. Habíamos estado muy bien, muy cerca, pero se nos iba a escapar. Pero aquella canasta de Eulis [Báez], tras rebote ofensivo y con adicional, o el reverso de Gal [Mekel] jugando al poste fueron motivos para creer. Cuando anota Dubljevic y lo celebran como si hubiesen ganado, pues crees que se ha acabado. Nos quedaban 13 segundos, nos quedaba tiempo y así lo hicimos.

¿Y tampoco dudó cuando Albert Oliver se fue a la línea de tiros libres? Es casi infalible, pero...

Es un seguro de vida. Este año ha fallado alguno y nosotros siempre se lo recordamos en el vestuario. Él saca pecho y dice que es el mejor del equipo, así que cuando falla uno se lo recordamos toda la semana. Confiaba en que los iba a meter y así fue. Cuando mete el segundo recuerdo que se da la vuelta y dice: "¡Joder, qué nervios!". Nos quedaba una defensa y misión cumplida.

Supongo que dará algo de envidia verle jugar a este nivel con su edad.

Yo sé que no voy a llegar. Somos muy distintos. A él le han respetado muchísimo las lesiones, ha jugado siete años sin perderse un partido, casi sin perderse un entrenamiento. Él no es un jugador de contacto, tampoco de físico, de repartir, de tirarse al suelo... Eso siempre se lo digo [se ríe]. Veo difícil que llegue a eso. Antes estaré retirado, en casa, con mis niños tranquilamente...

¿Hasta que punto fue liberador ganar ese partido?

No creo que esa sea la palabra. Fue una euforia que podía estar ahí, pero que era muy difícil de conseguir. Se llevaba mucho sin ganar ahí, era un equipo que siempre se nos había dado mal, estaba detrás el premio de la Euroliga y ellos igual se jugaban más que nosotros. No era liberador ganar allí. Si hubiésemos perdido también nos hubiésemos sentido satisfechos del trabajo hecho. Pero conseguir eso fue un hito histórico para el club, pero también para los jugadores. La felicidad de la Euroliga fue como la de un título. Ganamos un partido, pero el premio era muy grande. La euforia fue como si hubiésemos ganado un título.

¿Lo decía sobre todo por cómo se dio la temporada. Muchos han sentido fuera que el curso ha estado lleno de altibajos, como una pequeña montaña rusa. ¿Ustedes lo vivieron así?

Yo personalmente sí. Pero hay que tener en cuenta ciertas cosas. Por ejemplo, en la Copa del Rey y los momentos clave de la Eurocup, nos encontramos con bajas como la de Oriol [Paulí] y la de Marcus [Eriksson]. No era fácil superar esas dificultades. Aún con eso se llegó a un gran nivel. Llegamos a 'semis' en la Copa del Rey y nos quedamos a nada de ganar en Rusia al Lokomotiv, aunque aquí nos pasaron por encima. Al final creo que se plantó cara en cada momento. En la Liga Endesa, el gran problema estuvo fuera de casa. Terminamos la temporada quintos, la mejor marca histórica del club, así que no creo que pueda haber muchos reproches.

¿Hubo algún momento especialmente delicado?

No lo recuerdo. Es cierto que a todos nos gusta ir un poco más lejos. En Copa contra el Barça pudimos hacer algo más. No terminaban de estar del todo bien, aunque después fueron campeones.

Y a pesar de todo, a la Euroliga por primera vez. ¿Se lo cree?

Ni tan siquiera al principio de la temporada se planteaba. Las circunstancias nos dieron la ocasión y lo conseguimos.

Ya le habrá dado tiempo de asimilarlo.

Es díficil, eh. Hasta que no nos lo encontremos ahí delante será complicado asimilarlo. eso sí, el cariño que hemos recibido de la gente ha sido enorme. Ahora falta ver si el club realmente puede afrontar esta nueva situación y con qué garantías puede hacerlo. Por supuesto que a todos los que hemos vivido esta experiencia nos gustaría seguir o intentar jugarla aquí.

Usted es el primero en continuar. Me imagino que satisfecho con su renovación.

Sí, claro. Es el sitio donde más años llevo. Juntos hemos ido creciendo, el club muestra ambición y la gente apoya se vaya bien o se vaya algo peor. Es un sitio muy bonito para crecer y para jugar. Todos sabemos el hándicap de los viajes, pero después te ves aquí en esta Isla, con las instalaciones que tenemos para entrenar y con estas condiciones de vida y todo lo demás pasa a un segundo plano.

Quien no ha seguido es Luis Casimiro. ¿Le hubiese gustado que continuase?

Yo siempre me sentí muy a gusto con él. Los resultados estaban ahí, el equipo compitió y consiguió resultados rápido con él, aunque es cierto que también esto es un trabajo previo de mucha gente, desde Pedro Martínez o Aíto García Reneses. Se ganó el derecho a decidir si seguir o preferir dejarlo aquí y eso ha hecho.

¿Cómo fue la sintonía con él durante estos dos años?¿Se dejó de creer en él en algún momento?

El equipo es un gran grupo humano. Creo que es fácil trabajar con nosotros. Todo el mundo se ha sentido querido, la gente que ha venido de fuera se ha adaptado rápido y todos estamos dispuestos a ayudar. Siempre estuvimos unidos por encima de los problemas diarios, como que uno juegue más u otro menos, o las dinámicas de los resultados. En ningún momento dejamos de creer en Luis. Él nos dirigía, era nuestra cabeza visible. Lo bueno que le pasara al equipo sería bueno para él y al revés. Creo que eso va ligado al buen grupo que tenemos.

¿Ha sido este año el más exigente que ha vivido en la Isla? Sobre todo desde el exterior.

Es normal querer más, todos queremos. Pero hay que ser conscientes de que eso es muy difícil. Somos pequeños entre los grandes, pero es que a los más grandes le cuesta mucho ganar, como a Baskonia o a Unicaja. Que la gente pida más es normal, nosotros somos los primeros que queremos más, pero no estamos solos.

¿En qué ha cambiado en estos años en Gran Canaria?

Estoy más maduro. He sabido adaptarme a las necesidades del equipo. Aquí no hay nadie que destaque por encima del resto, destaca el equipo, el grupo. No dependemos de uno o dos jugadores. Siempre salimos a flote con el grupo, algo que no pasa en todos lados. En ese sentido, me he adaptado en función de las necesidades del equipo.

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