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El Granca aleja más dramas en Badalona

Los amarillos, que ganaban de 21 al descanso, vieron peligrar el partido en la segunda mitad antes de una reacción final magistral (84-103)

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Liga Endesa: Joventut - Herbalife

Cuando el Granca olió un drama de dimensiones castastróficas –ganaba de 21 puntos al descanso y se vio solo con cuatro de renta mediado el tercer cuarto– no tembló. El otro Herbalife, el de principio de curso, hubiera acabado en la lona. Ni cotizaba eso en las casas de apuestas. Como tampoco que este equipo, al que la temporada puede que se le haga corta, ha encontrado un carácter oculto que se identifica más a lo que se presupone que es el CB Gran Canaria.

Y eso que en Badalona, después de una semana compleja, recién apartados de la final de la Eurocup –y todo lo que ello conllevaba, anótese aquí la Euroliga–, tenía ese derecho a dudar de sí mismo, a cuestionárselo todo, a temblar y caer ante un equipo notable como es el Joventut, firme en su propósito de estar en el Playoff dela Liga Endesa. Algo a lo que puede llegar el Granca si mantiene el rumbo que guió su victoria por 84-103 en un partido tan raro como soberbio del Herbalife.

Lo primero era ir despejando incógnitas. ¿Habría podido limpiar su mente tras quedarse sin final de la Eurocup? Esa era la gran pregunta que rondaba la cabeza del Granca cuando puso sus pies en el parqué del Olímpic de Badalona. Para empezar, el peaje era jugar ante el Joventut sin su único 'cuatro' puro, John Shurna, fuera de la convocatoria.

De entrada, aquello no le pasó factura. En gran medida, por el crecimiento de Olek Balcerowski. El pívot polaco sigue con su progresión –quién sabe dónde quedará su techo–. Asumió los primeros puntos del Granca, acaparó el juego con y sin balón y fue clave en el buen inicio claretiano. Junto con Costello, Dimsa y Slaughter, el Granca clavó un inicio de 4-13 (min. 5) que obligó a Carles Durán a parar el asunto.

El Herbalife andaba cómodo, despreocupado ante un fallón Brodziansky, moviendo bien el balón, alegre con la muñeca de Dimsa –10 puntos en 7 minutos de juego–, Okoye y Balcerowski. El triple se convirtió en un aliado fiable del Granca, con el que empezó a tomar distancias serias, por encima de los diez puntos (5/7 desde el 6,75).

Tanto que se asomó al término del primer cuarto con casi tres decenas en su marcador y una renta de 12 puntos (17-29). El idilio con el triple se mantuvo nada más arrancar los siguientes diez minutos. Otro buen movimiento de balón, otro buen triple, esta vez de Javi Beirán. El Granca funcionaba al dedido, capaz de contener al Joventut, de cerrar su canasta y buscar soluciones en ataque; desde ver a Kilpatrick lanzando contraataques a Costello cargando con su espalda para mirar al aro (21-38, min. 15).

El Granca lo bordaba. Arrancaba pérdidas al Joventut de esas que hacen que el rival se lo cuestione todo. Superó la barrera de los 20 puntos de distancia (23-44, min. 16) antes de ver al orgullo del Joventut reflotar. Un parcial de 9-3 fue suficiente para que Porfi Fisac parara el partido, cortara el ritmo de los catalanes y le pidiera a los suyos un momento para la reflexión (32-47, min. 18). La respuesta de sus hombres no pudo ser mejor: secaron al Joventut y acabaron la primera mitad con un parcial de 0-8 coronado con un triple de Dimsa, noveno del Granca (9/18) que dejó el día bastante encarrilado (32-55).

Volvió el Joventut con ganas de cambiar el devenir del partido, algo que parecía estar dictado. Se agarró a Joel Parra el equipo de Carles Durán, mirando más y mejor al aro del Granca. Pero en el golpe de canastas, el Herbalife no pasaba problemas, capaz de responder cada ataque de la Penya. Consiguió mantener esa trecho que rondaba los 20 puntos hasta que un triple de Ventura y un 2+1 de Tomic metieron de lleno al Joventut en la pelea (49-62, min. 25).

Quedaba un mundo por jugar y el partido se comprimía. Otro 2+1, esta vez de Birgander, dejó la historia en 10 puntos (54-64, min. 27). El parcial del cuarto, hasta el momento, era de 20-9. El Herbalife precisaba de tesón y calma para reconducir su juego, rebajar la euforia de la Penya y no dejar que su escudo emulsionara más.

Pero pasó todo lo contrario. Se lió en pérdidas el Granca –hasta cinco– , no encontró la dirección de Albicy y la distancia siguió bajando. Cambiaron las caras: la frustración era ahora para el Granca y el ardor para el Joventut. Tres tiros libres de Brodziansky dejaron el partido en un puño: solo seis puntos de ventaja (62-68, min. 28).

El lío estaba montado y solo crecía. Un 2+1 de Brodziansky dejó el partido en cuatro puntos. El Granca se agarró a su ventaja y encontró en el tiro libre un lugar donde sentirse seguro. Por poco tiempo. Y es que el giro del partido ya era total. Mantuvo esos cuatro puntos de ventaja para cerrar un cuarto para olvidar. En diez minutos, el Joventut le metió un parcial de 34-17. Esos 34 puntos era los que llevaba al descanso la Penya. Drama a la vista (68-72).

Necesitaba algo el Granca y fue a lo seguro. Defendió y encontró puntos desde el 4,60 para mantenerse firme con un parcial de 2-9 (70-79, min. 34). Pero el Joventut no había llegado hasta ahí para dejarse ir por eso. Tomic intentó agarrar al Granca (75-81), pero el Herbalife se miró al espejo para buscar al equipo de la primera parte. Y lo encontró.

En parte por Sean Kilpatrick, oda al talento individual. Entre él, Albicy y Okoye espolearon al Herbalife para reventar la moral del Joventut. El escolta de Yonkers dio continuidad a un triple del base francés para volver a encontrar un oasis en la frontera de los diez puntos (75-86, min. 36).

Fue la introducción de un capítulo final donde el Granca se gustó como al inicio. Kilpatrick le dio el tiro de gracia desde el triple al Joventut (77-91) y se paseó hasta un final plácido que deja al Herbalife más cerca de los puestos de pelea por el título. Casi nada para lo que ha sido su temporada.

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