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Castellano planea cambios en el organigrama del Granca

El presidente Enrique Moreno, en la cuerda floja | El consejero de Deportes busca incorporar un cargo que funcione como gerente y fiscalice el día a día en la entidad

De izquierda a derecha, Francisco Castellano, consejero de Deportes; Willy Villar, director deportivo del Granca, y Enrique Moreno, presidente del club claretiano. | | ANDRÉS CRUZ

De izquierda a derecha, Francisco Castellano, consejero de Deportes; Willy Villar, director deportivo del Granca, y Enrique Moreno, presidente del club claretiano. | | ANDRÉS CRUZ

“No estoy nada satisfecho. Estamos hablando de más de 1,7 millones de euros de desfase, una solicitud de propuesta de adelanto de la subvención del año que viene para tener liquidez en estos meses... Son cifras demasiado altas para que no vengan acompañada de una alternativa, de un plan estratégico. Esto me tiene hablando solo, muy preocupado. Agradezco las explicaciones del presidente, que asumiese esa responsabilidad en primera persona […] Lo que más echo en falta son alternativas, soluciones, poner sobre la mesa soluciones a los problemas. No puedo decir lo contrario, son casi dos millones de euros, hablamos de dinero público. Me produce una profunda preocupación”.

En un arreón, Francisco Castellano, consejero de Deportes del Cabildo de Gran Canaria, empezó a cambiar el tono de su discurso en torno a la situación actual del Granca. Fue hace unos días en SER Las Palmas. Si hasta hace unos meses parecía suficiente con la remodelación del verano –tras dar por finalizada la etapa de Berdi Pérez como director deportivo– ahora mira más arriba. Hacia arriba y hacia adentro. Y es que Castellano planea cambios en el organigrama del equipo claretiano, fruto de un año complejo, una escalada de tensiones internas que se ha incrementado en los últimos meses y una gestión que dejará al aire un déficit que rondará, como mínimo, los dos millones de euros.

El dedo apunta, para empezar, a un lugar: el sillón de la presidencia de Enrique Moreno. El máximo mandatario amarillo, en el cargo desde septiembre de 2017, ha perdido de manera progresiva el crédito en el despacho de Castellano. Pero también entre otros de los responsables de la entidad, sobre todo, con Willy Villar, director deportivo, y también con el propio entrenador del equipo, Porfi Fisac. La confianza entre las partes es mínima, casi inexistente. Y con el consejero debilita a cada día. «Yo no tildo mi relación con él como para decir que me siento defraudado. Me ha llegado por terceros [la mala relación entre Villar y Moreno] y de ser cierto, que todo apunta a que sí, tomo nota. Hasta hace unas semanas todo iba muy bien, con el paso de los meses siempre fue un trato coridal nuestra relación. Ahora, este momento actual no logro entenderlo», prosiguió Francisco Castellano, consejero y vicepresidente del club, cuando le cuestionaron por todo ello.

«Me tiene hablando solo», aseguró el vicepresidente hace unos días sobre el déficit de 1,7 millones

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Al agujero del Granca, que roza los dos millones de euros, le sigue un problema serio de tesorería: la falta de liquidez para terminar el curso. De ahí que la alternativa puesta por Enrique Moreno, primer presidente remunerado en la historia del club, en el último consejo de administración del club para acabar la campaña fuera el adelanto de la subvención del próximo curso. En 2020, el Herbalife obtuvo un pequeño superávit de 33.638 euros. La campaña anterior, que supuso la primera temporada plena de Moreno al mando, las pérdidas se cifraron en 796.728,15 euros. Fue la temporada 2018-2019, la primera y única del Granca hasta el momento en la Euroliga. Todo con un nuevo acuerdo de patrocinicio con Herbalife, que bajará drásticamente. La compañía norteamericana de nutrición aportaba al club más 600.000 euros anuales.

Dentro de la hoja de ruta del consejero Castellano para el Herbalife Gran Canaria hay un nuevo perfil: se busca un ejecutivo que funcione a modo de gerente y sea el encargado de fiscalizar el día a día de la entidad. Un rango que no existe hoy en el organigrama del club, pero que sí ha estado. Lucas Bravo de Laguna, bajo su mandato al frente de Deportes en el Cabildo de Gran Canaria, colocó a Alberto Miranda para cumplir con esa labor, aunque todo acabó enfangado en los tribunales tras la salida del gerente del club.

La reestructuración también afectaría a otros empleados del club, como es el caso de Juanra Marrero, actual director ejecutivo del club, que desde que entró mediados los 90 después de su retirada, ha pasado por diversos roles.

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