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Un presidente en apuros

La responsabilidad del déficit de 1,8 millones de euros, uno de los temas estrella en los Consejos de Administración del CB Gran Canaria y de la Fundación Canaria del Deporte, que se celebran hoy

Enrique Moreno –izquierda–, junto al presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, en una imagen de archivo.

Enrique Moreno –izquierda–, junto al presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, en una imagen de archivo. LP/DLP

Fecha y hora para el día en el la era de Enrique Moreno como presidente del CB Gran Canaria vuelve a tambalearse. Su cargo como directivo claretiano pende de un hilo, sostenido por la cúspide del Cabildo, el sillón presidencial está cargado de electricidad 1.378 días después de que el abogado asumiera el cargo. La gestión económica es insostenible y el Instituto Insular de Deportes reclama responsabilidades por el déficit de 1,8 millones de euros que ha tenido que asumir para que el club no entrara en causa de disolución.

Esta tarde, a las 17.30 horas dará comienzo la reunión del Consejo de Administración del CB Gran Canaria y posteriormente, sobre las 18.30 horas, se pasará a celebrar el de la Fundación Canaria del Deporte, dominante directa de la Sociedad Anónima y la cual preside el consejero de Deportes del Cabildo, Francisco Castellano.

En principio, en la reunión con los consejeros del club, además de tratar la finalización del expediente de contratación de los servicios de agencia de viaje del club, la cuestión con mayor enjundia recaerá en los Asuntos de la presidencia. Un tema con una alta temperatura y en el que se planteará la continuidad de Moreno al frente.

Una cuestión que se lleva cocinando a fuego lento durante las últimas semanas, en las que los cargos con responsabilidad en el club han ido llevando a cabo el casting para encontrar el sustituto del actual presidente a golpe de telefonazo y reuniones presenciales para ir tanteando las posibilidades de que los elegidos asumieran el cargo. De momento, unos no han aceptado la propuesta y otros aspirantes necesitan la aprobación consensuada del Cabildo.

Superviviente en 2019

Cabe recordar que el puesto de Enrique Moreno al frente de la presidencia ya se encontró en una situación delicada en el verano de 2019, cuando el tándem formado por Ariel Ortega y Manuel Sánchez apuntaba a hacerse con las riendas del club en una primera instancia, y que finalmente se resolvió con la aceptación por parte del PSOE para que Moreno continuara en la presidencia para aliviar las tensiones en el pacto del Cabildo insular.

A aquella situación de hace dos veranos, con Castellano recién aterrizado en el área cabildicia, se llegó tras otra serie de decisiones que dejaron a Moreno con pie y medio fuera del club.

Desde que el abogado asumiera el cargo en septiembre de 2017 con la condición de ser el primer presidente remunerado de la historia del club, volvieron los fantasmas del pasado en cuanto a gestión económica.

En unos meses su mandato comenzó a levantar polvareda. De querer protagonizar la clasificación de la Euroliga en el vestuario junto a la plantilla –foto incluída–, a una declaración que dejó claro su capacidad de gestión: «No aceptaré bajo ningún concepto que el incremento presupuestario proceda del Cabildo». Tres meses después, el Patronato de Turismo inyectaba 600.000 euros al club.

A partir de ahí, la tensión se instaló en el Granca. Un gran número de consejeros del club se quejaron de la subida del salario presidencial, un 21% respecto al año anterior, acorde a la subida presupuestaria. De 3.400 euros a 4.100 mensuales.

Pero si hay un caso nefasto en la era Moreno este se refiere al de las negociaciones que asumió con el fondo de inversiones fantasma HMK Holdings. El 8 de mayo de 2019 fue anunciado y cinco días después el medio millón de euros prometido por José Lucas Cruz en concepto de patrocinio publicitario se esfumó. Todavía se espera percibir un millón de euros en el club, tal y como aparecen en las auditorías de cumplimiento anuales como deudor de dudoso cobro.

A la falta de investigación de con quién se iba a relacionar el club, el Granca se quedó sin jugar en Europa en la 2019-20 después de que la Euroliga decidiera dar un toque de atención a la presidencia y le rechazara su solicitud de participación en la Eurocup.

Mientras, las pérdidas de la temporada anterior se habían cifrado en 800.000 euros, que fueron compensados con los fondos propios del club, por lo que perdió un 22% de su valor patrimonial.

La continuidad de Enrique Moreno depende del Cabildo, que continúa con el casting de futuribles

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Unas pérdidas que tal y como se había planteado la campaña 19-20, apuntaban a repetirse sino hubiera sido por la maldita aparición del coronavirus y los ahorros que se consiguieron concretar tras acordar una rebajada salarial con la plantilla. Una carambola que permitió cerrar el año con un superavit de 33 mil euros pero que se llevó otro episodio negro en el club, cuando Berdi Pérez y Juanra Marrero decidieron comunicar el despido de Fotis Katsikaris a escasas horas de que el Granca se jugara el pase a semifinales de la fase excepcional de la Liga Endesa contra el Valencia. Un culebró que acabó en los juzgados y en el que el presidente no se pronunció en ningún momento.

En cuanto a los hechos más inmediatos en la memoria, en el transcurso del último curso, el balance de cuentas arroja un déficit de 1,8 millones de euros que ha tenido que asumir el IID gracias a una modificación de crédito y que se aprobará mañana en el Pleno del Cabildo para que el club no entrara en causa de disolución, unos hechos que se repitieron al igual que en 2002, cuando Moreno ocupaba el cargo de vicepresidente del club con responsabilidades económicas y el Granca evitó la causa de disolución después de que el Cabildo le concediera la concesión de la Vega de San José en usufructo durante 50 años.

Además, el club ha solicitado un adelanto de la subvención cabildicia de la próxima temporada para poder disponer de liquidez, después de que tuviera que asumir problemas en los pagos de los sueldos de sus empleados. Unos retrasos que Moreno tildó de «tiranteces» y «modificación en la forma de pago».

Una era sostenida por dinero público, incapaz de atraer un patrocinio exterior, incluída la rebaja de 450.000 euros que va a efectuar el Herbalife para «continuar en otra esfera», como Moreno calificó. La presidencia está en apuros.

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