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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Eurocup | Cuartos de final

El Granca cae contra el Andorra y se abona al fracaso (77-79)

Los claretianos se dejan remontar una diferencia de 10 puntos en el último cuarto y se despide de la Eurocup

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Eurocup: CB Gran Canaria - Morabanc Andorra

Cinco segundos y cuatro décimas para el final. AJ Slaughter recoge el balón con 77-79 en el marcador, se tira un triple, y se confirma un nuevo fracaso del Granca. El Andorra, colista en la Liga Endesa, se mete en las semifinales de la Eurocup y deja helado a un pabellón de Siete Palmas que no supo ni cómo reaccionar ante la eliminación claretiana. Ni pitos, ni lamentos, solamente indiferencia.

Y si se llegó a ese intento de tres para ganar el choque no fue por otra cosa porque el Gran Canaria, él solito, se metió en ese berenjenal después de que controlara el partido hasta el minuto 32, con una ventaja de 10 puntos (67-57) y que dilapidó incomprensiblemente sin saber cómo reaccionar en la pista al igual que ocurrió en las gradas tras ver cómo iba remontando poco a poco el Morabanc.

Al igual que ocurriera en el choque liguero de hace dos semanas, la primera carta que usó el conjunto andorrano para encontrar las canastas fue a través de Víctor Artega. El pívot conquense le ganaba la partida a Artem Pustovyi en los primeros tomas y dacas en el plano ofensivo, por lo que Fisac no dejó que encontrara mayor comodidad y dispuso en cancha tanto a Olek Balcerowski como a Khalifa Diop para cerrar la pintura. Con los canteranos en pista se acabó la sangría.

Hasta el empate a 17 aguantaron los de Óscar Quintana. La consigna era clara, entregarse hasta que las piernas aguantaran en el plano físico, pero en esas lindes el Granca es un experto. Al correcalles hay pocos equipos en Europa que se muevan como el claretiano, por lo que os del Principado iban a tener que ofrecer otros registros si querían tener alguna posibilidad de dar el campanazo en Siete Palmas.

La alternativa la encontró a través de Nacho Llovet que con seis puntos consecutivos volvió a meter a los visitantes en el partido después de que la eliminatoria comenzara a tomar sensaciones de resolverse por la vía rápida cuando los amarillos se pusieron diez arriba. Del 30-20 se pasó al 32-31 sin que los claretianos supieran cómo.

“Somos el mejor equipo que defiende de la Liga”, comentaba Quintana en un tiempo muerto en la última jornada en la ACB. Y esa es la única vía con la que puede competir. Tomó la vía de la presión a los locales y en especial a AJ Slaughter, que perdió tres balones seguidos junto a Olek, que también dejó dos regalos, y así fue cómo se acercaron en el tanteador momentáneamente, pues los de Fisac volvieron a reaccionar para cerrar el segundo cuarto con un parcial 6-2 y dejar el luminoso con un 42-35 que daba cierta comodidad, pero tampoco como para caer en relajos.

Sin anarquía, coralidad

Siguió jugando como un auténtico equipo los locales. Por extraño que parezca, hay raras veces en las que se abandona la anarquía característica de los insulares, esa en la que Ennis y AJ Slaugjter concentran todo el juego y se tiran cada balón del que disponen. Así, en el tercer cuarto de los diez jugadores que había utilizado Fisac cada uno había anotado al menos una canasta. Hasta John Shurna, que regresaba tras una semana ausente en las pistas de juego por una microrotura fibrilar en su gemelo.

Entró eso sí el partido en un ritmo lentísimo. Quintana sabía que tenía que impedir que el conjunto claretiano no corriese la pista a su antojo y se dedicó a parar el choque de forma incesante. De esta forma, en el tercer cuarto se pitaron 15 faltas. A cada arreon insular, la inercia era cortada por lo sano. 

Y así, por mucho que el Granca llegara a gozar de la diferencia de diez puntos durante prácticamente todo el encuentro, en el último cuarto parecía querer entregar la eliminatoria. Con pérdidas absurdas, fallos incomprensibles de sus jugadores y rotaciones todavía por entender.

Así se pasó del 67-57 al 69-69 con un Cody Miller-McIntrye enrachado para comandar un parcial 2-12 y partir de ahí se desmoronó todo. Balones perdidos de Albicy, regalos de Brussino, faltas inventadas de los árbitros y el fallo final de AJ Slaughter para confirmar un nuevo fracaso amarillo.

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