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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Víctor García, el eterno aspirante al banquillo del Granca

El técnico grancanario, tras ser asistente en el Granca de Pedro Martínez, Aíto, Casimiro, Maldonado, Katsikaris y Fisac, ve cómo el club le entrega a Lakovic el banquillo amarillo

Víctor García dirigiendo al Granca en un partido de Euroliga ante el Buducnost LP / DLP

Hablar de Víctor García es hacerlo de uno de esos entrenadores de club, un trabajador incansable para el que el baloncesto es su vida más allá incluso de los muros del Arena. Su prestigio como técnico ayudante le ha abierto las puertas de la mismísima selección española, con la que se llegó a proclamar campeón del mundo en China 2019. El grancanario sigue siendo uno de los hombres de confianza del seleccionador Sergio Scariolo, quien siempre le ha alabado como el resto de técnicos que han pasado por el Granca; el último, el pasado martes, Porfirio Fisac.

Pero a pesar de todo ello, el grancanario va camino de convertirse en el eterno aspirante a comandar el banquillo amarillo, del que fue responsable durante unos meses en la campaña 2018-19 después de la destitución de Salva Maldonado. No han bastado los halagos recibidos de la larga nómina de entrenadores a los que ha asistido durante las dos décadas que lleva trabajando con la plantilla profesional de la entidad claretiana -entró en el club 18 años-, muchos de ellos reconocidos entre los mejores de la ACB: Pedro Martínez, Aíto García Reneses, Luis Casimiro, Fotis Katsikaris o Salva Maldonado, entre otros. 

Debutó como primer entrenador ganando al Milán en Euroliga al ser destituido Salva Maldonado

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Y con la marcha de Porfi Fisac, más de lo mismo. Su nombre volvía a sonar para reemplazarle, pero de nuevo la opción preferida ha sido la de otro técnico foráneo, en este caso Jaka Lakovic, al que se espera confirmar en breve como nuevo entrenador amarillo.

Porfi Fisac, el pasado martes en su despedida al referirse a él, habló bien claro: «Víctor no ha sido mi segundo, sino que ambos hemos sido dos primeros, está totalmente preparado para ser el primer entrenador de este equipo».

Esa idea expresada por el segoviano no eran la primera vez que se escuchaban en la despedida de un entrenador en la sala de prensa del Arena. Sin embargo, a pesar del buen cartel del grancanario en el club, los encargados de tomar esa decisión en la entidad no terminan de apostar por entregarle las llaves del primer equipo, más allá del marrón que le tocó capear a finales del año 2018 y principios del 2019.

En plena Euroliga, Víctor García se vio obligado a tomar el mando tras la destitución de Salva Maldonado horas antes de tener que viajar a Milán, en una decisión tomada de manera impulsiva, horas después de dar el entrenador catalán la rueda de prensa previa al partido continental disputado en el mes de diciembre.

El resultado de ese experimento, a pesar de imponerse el Granca en aquel duelo en Italia, tuvo un final catastrófico. El grancanario daba un paso al costado tras ganar en Tenerife el derbi canario celebrado en marzo. Pedro Martínez regresaba a la Isla para arreglar el desaguisado de una temporada horrible de los claretianos en líneas generales.

El Gran Canaria no ha tenido la determinación de hacer lo que otros clubes, entregando el banquillo a entrenadores incluso con un menor bagaje que el que posee Víctor García. Y en algunos casos, bastantes, esa apuesta ha acabado un resultado positivo.

En esa campaña 2018-19, dejaba el cargo cuatro meses después tras ganar el derbi en Tenerife

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Un ejemplo, cercano, es el de Israel González. Abandonó en su momento el cargo de asistente en el Granca para reencontrarse con Aíto García Reneses en el Alba Berlín, donde el grancanario Himar Ojeda, director deportivo, no dudó en darle la responsabilidad de llevar a un equipo de Euroliga cuando Aíto decidió regresar a España. El cántabro ha respondido con creces.

Lakovic, de asistente a primero

Pero el caso de Israel no es el único. La nómina de segundos que han logrado consolidarse como primeros espadas en la propia ACB resulta amplísima, valgan los ejemplos de Carles Duran, Ibon Navarro, Sito Alonso o Jaume Ponsarnau, entre otros. E incluso el del esloveno Jaka Lakovic, que va a entrenar al Granca la próxima temporada. A sus 43 años, cuenta en su haber con una corta experiencia como asistente en el Barça B, en el Joventut y en la selección eslovena. En el curso 2017-18, siendo ayudante de Mrsic en el Bilbao, cogió el testigo del equipo como entrenador principal por los malos resultados para dirigir a los Hombres de Negro durante los últimos cuatro encuentros de Liga. 

En 2019 le llegaba su gran oportunidad como primer entrenador en el ratiopharm Ulm de la Bundesliga, donde ha entrenado durante las tres últimas campañas, una experiencia que le ha bastado a Willy Villar, director deportivo del Gran Canaria, y a la cúpula del club para ficharlo como sustituto de Fisac.

A la espera de la fumata blanca por Jaka Lakovic 

Es cuestión de horas, o al menos eso parece. Con el acuerdo cerrado entre las partes en lo referente al aspecto económico, la confirmación oficial de Jaka Lakovic como entrenador del Gran Canaria está pendiente del ingreso del importe de la cuota correspondiente a la cláusula liberatoria de su contrato con el ratiopharm Ulm alemán. Al esloveno le espera un arduo trabajo por delante para dar estabilidad al banquillo claretiano, partiendo de salida con los objetivos de clasificar al equipo para la disputa de la Copa del Rey -lo que no sucede desde la primera temporada de Luis Casimiro al frente de la nave claretiana (2017) aunque en 2018 pudo participar por su condición de anfitrión-, competir al más alto nivel en la Eurocup y clasificarse para la disputa del Playoff por el título. Más allá de lo deportivo, Jaka Lakovic tiene la importante misión de enganchar a parte de la marea amarilla, que se ha ido alejando progresivamente del Arena. Se confía en que la hierba vuelve a crecer tras el paso de Porfi Fisac. La primera misión del esloveno, conformar un plantel competitivo.  | S. I.

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